Buenos Aires, 16/12/2017, edición Nº 1858

Investigadores del Leloir y el Conicet abren nuevas posibilidades contra el Pakinson

Orgullo argentino. Hallan una molécula clave para enfrentar el Parkinson.

(CABA) El descubrimiento cumple un rol importante en el desarrollo de neuronas. A partir de esto el objetivo es que se puedan desarrollar nuevas neuronas “de repuesto” para los que sufren la enfermedad.

Hay en el mundo 6,3 millones de personas con la enfermedad de Parkinson, el trastorno conocido por provocar temblores en reposo. Por el desarrollo de la enfermedad, neuronas del cerebro se van muriendo progresivamente y la persona afectada puede tener más dificultades para controlar sus movimientos. Hoy se usan fármacos para controlar los síntomas, pero una de las apuestas fuertes de la ciencia es atacar el problema de fondo: generar nuevas neuronas. La carrera está en marcha, y ahora desde la Argentina (donde se estima que hay 40.000 personas con Parkinson) se produjo un descubrimiento que va en esa dirección: científicos del Instituto Leloir y del Conicet hallaron una molécula que es clave para transformar células indiferenciadas en neuronas.

El descubrimiento fue realizado por el grupo del investigador en terapias regenerativas del sistema nervioso, Fernando Pitossi, y publicado en la revista Molecular and Cellular Neuroscience. Participaron Pablo Radice, Patricia Mathieu, María Celeste Leal, María Isabel Farías, Carina Ferrari, Mariana Puntel, Mariano Salibe y Ariel Chernomoretz.

Lo que hicieron fue encontrar un proceso que ocurre entre el sistema de defensas del organismo y el sistema nervioso, y que desencadena la producción de nuevas neuronas a partir del uso de células madre. “Somos los primeros en descubrir que una molécula del sistema inmune cumple un papel crucial para que se desarrollen neuronas nuevas. Una identificación que nos acerca más hacia nuestro objetivo final que es obtener –a partir de células madre– el tipo de neuronas que se mueren progresivamente en los pacientes con enfermedad de Parkinson”, dijo a Clarín el doctor Pitossi, que es autor del libro de divulgación Qué son las células madre. Se trata de un estudio de investigación básica, que fue realizado a partir de células madre del cerebro de ratas adultas. Hicieron experimentos que no podrían hacerse en humanos, pero aportaron el conocimiento de la molécula que podría servir como blanco para desarrollar terapias en el futuro.

“El estudio demuestra que la molécula llamada factor de crecimiento transformante beta 1 del sistema inmune está involucrada con la producción de una proteína, la fibulina-2. Es muy importante para que las células madre se diferencien en neuronas”, expresó a Clarín por correo electrónico Kiminobu Sugaya, profesor de medicina, de la Facultad Burnett de Ciencias Biomédicas de la Universidad de Florida Central, en los Estados Unidos, que no tuvo participación en el estudio realizado por los argentinos. “El tratamiento actual y estándar para Parkinson es la administración de medicamentos con levodopa. Las terapias de regeneración están avanzando rápidamente y podrían permitirnos no sólo controlar los síntomas, sino revertir la enfermedad en los próximos 10 años. Hay mucha investigación en curso. El descubrimiento publicado por el grupo del Instituto Leloir y Conicet podría significar que en el futuro se desarrolle una droga que imite la función de la proteína fibulina-2 para inducir la producción de nuevas neuronas”.

El trabajo tiene antecedentes en otros hallazgos de otros argentinos en los años setenta. El matrimonio de Hugo Besedovsky y Adriana del Rey, que son científicos que investigaron en Suiza y Alemania, descubrieron que había un vínculo funcional entre el sistema de defensas del organismo humano (el sistema inmune) y el sistema nervioso. Cada sistema detecta y responde a señales del otro y contribuyen a mantener el estado de salud. Ahora, el equipo del Leloir le sumó la relación entre la molécula “factor de crecimiento transformante beta 1” que, al agregarse a células madre adultas de ratas activa un proceso de transformación. Conduce al aumento de la producción de neuronas jóvenes.

“Hicimos el hallazgo en experimentos con animales. Ahora trabajamos con células madre reprogramadas humanas –contó Pitossi–. Es un paso, pero aún falta mucho para que lleguemos a contar con neuronas nuevas para los pacientes. El gran desafío es hacer que las nuevas células funcionen como las que se pierden por Parkinson”.

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