Invasión de 30 mil estorninos en La Plata

Hay al menos 40 lugares de la ciudad que estas aves usan como “dormideros”. Se transformaron en una pesadilla para los vecinos.

(PBA) Molestos, ruidosos y sucios, los estorninos ascendieron a la categoría de invasión y no hay manera de combatirlos. Según relevamientos de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) habría 30 mil ejemplares sólo en el casco de la capital bonaerense. Y aunque se intentó con técnicas de lo más variadas, las autoridades no pudieron con los pajaritos.

El estudio de la Facultad de Ciencias Naturales determinó que hay por lo menos 40 sitios de la ciudad que estas aves utilizan como “dormideros” y que se transforman en colonias de hasta 2.000 ocupantes. Son plazas, parques o avenidas arboladas que los pequeños animales “tomaron” y cada uno de esos sectores se transformó en un depósito de guano y otros inconvenientes para los vecinos.

El Estornino Pinto, (sturnus vulgaris), es un ave nativa de Europa, oeste de Asia y norte de África que llegó al país en la década del 80 y comenzó a ser observada en algunos lugares de la ciudad de Buenos Aires. “Se pudo constatar un aumento importante en la cantidad de ejemplares por bandada y su expansión gradual a distintas provincias”, explicó la ornitóloga Lucía Ibáñez, responsable de la investigación. En algunos lugares es considerado beneficioso para el control de plagas y por eso fue introducido, pero esto no evita que, a su vez, se convierta en una de ellas –como ocurre en La Plata– por las grandes bandadas que se afincan en zonas urbanas donde provocan ruidos, acumulación de excrementos y olores nauseabundos.

“No podemos dejar los autos en la calle de noche porque terminan llenos de porquería”, contó a Clarín, Daniel Carpinetti, de la zona de parque Castelli (66 y 25). En los alrededores de plaza Paso (13 y 44) las verdulerías deben cubrir los productos que exhiben en la vereda. “Estropean todo. Se llena de plumas, nos pasamos el día limpiando”, se quejó Ana Liarte, comerciante platense.

La especialista del Museo de Ciencias Naturales de La Plata observó cuatro temporadas reproductivas, –de septiembre a diciembre, entre 2010 y 2013– el comportamiento de esta plaga. Su tesis doctoral analizó la biología reproductiva del estornino mediante el uso de “cajas nido”. En el interior las aves construyeron un nido voluminoso “utilizando gramíneas y ramas, pero también hojas verdes y secas, corteza, líquenes, clavel del aire, vainas de leguminosas, flores, crines y estiércol de caballo, bolitas de barro y otros materiales artificiales”, contó Ibañez.

El alto promedio de natalidad, a razón de 3 pichones por nido, contrastó fuertemente con la tasa de mortalidad de la especie que, debido a cuestiones ambientales y alimenticias, alcanzó a casi el 70% de las crías relevadas en el estudio. “La proporción de pichones que sobrevivieron por nido fue muy baja”, indicó Ibáñez, disminuyendo aún más “en las nidadas tardías, que se vieron afectadas negativamente por la temperatura ambiental”.

El estornino “es víctima de un parásito común en la zona, la Philornis, un díptero o mosca cuyas larvas afectan a muchas otras especies en la región”. Esta conclusión científica podría resultar una alternativa para el control de la “invasión”. Por ahora está en el laboratorio. Mientras, los pájaros siguen invadiendo La Plata. NR

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Fuente: Clarín