Buenos Aires, 12/12/2017, edición Nº 1854

Iniciativa para aprovechar las plantas frutales de la Ciudad

Hay 5600 ejemplares.

Hay unos 5600 ejemplares de árboles frutales en las calles porteñas. En el Ministerio de Ambiente y Espacio Público indicaron que los frutos son consumibles. Conocé la iniciativa.

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(CABA) Los vecinos de la ciudad valoran sus cuadras arboladas, especialmente en verano, cuando su sombra protege de los rayos del sol. Pero lo que muy pocos saben es que, además, pueden beneficiarse con las frutas que algunos de ellos proveen. Y es que solamente en la Capital hay cerca de 5600 ejemplares de naranjos, nísperos, mandarinos, paltas, limoneros, bananos, ciruelos, olivos, moras y tilos, entre otras especies, cuyos frutos son utilizados por los vecinos, incluso, hasta para hacer dulce.

Los frutales de la ciudad fueron plantados por inmigrantes europeos en el siglo XIX. La actual ley porteña no permite la plantación de especies en la vía pública por una cuestión de higiene y, también, porque sus frutos suelen provocar accidentes menores a los transeúntes. Aunque sí habilitó que se cultiven en jardines particulares. En toda la ciudad hay 435.000 árboles de distintas especies, según datos oficiales.

Ludmila Medina es una porteña que en 2012, a pedido de una empresa privada, hizo un censo de árboles y fue entonces cuando se percató de la gran cantidad de ejemplares con frutos que se echaban a perder, ya que no se consumían.

En una de las tantas visitas dominicales a la casa de su abuelo, en Monte Castro, vio un árbol de mandarinas en la puerta de la casa de una vecina. Entonces comenzó a cosecharlas y a repartir entre familiares y amigos. La cantidad era tal que, por más que consumiera y regalara los frutos, siempre sobraban. Y decidió armar un listado para sus amigos con los ejemplares que había relevado en cada barrio.

Así, en 2013 creó la página web arbolesciudad.com.ar y en Facebook La Ciudad Nos Regala Sabores, con 24.900 seguidores, en las que detalló la ubicación exacta de cada frutal. “La gente no sabe reconocerlos, como me pasaba a mí. Agregué una sección con imágenes, pero no alcanzaba”, contó Ludmila.

En la página, que tiene un mapa interactivo, los vecinos suelen agregar los nuevos ejemplares que van descubriendo y así se va nutriendo de colaboraciones espontáneas. Ya son 1835 los cítricos, ciruelos, pomelos y otros frutales sumados por la gente.

El siguiente paso fue, entonces, organizar recorridas por los barrios a través de la red social, para que los vecinos pudieran conocer y reconocer las especies de su comuna y aprovechar los beneficios de sus frutos.

Floresta, Liniers, Caballito y Monte Castro, entre otros, suelen ser recorridos por Ludmila y sus seguidores en época de cosecha, para así aprovechar sus frutos, como si se tratara de un premio en kermés, siempre pidiendo previamente permiso a los vecinos de la cuadra.

El recorrido incluye nociones de botánica y fisiología, de cómo cortar correctamente una rama sin dañar el ejemplar y cómo regarlo y cuidarlo para preservarlo.

la ciudad nos refala frutales

“Es una manera de que valoren más el arbolado urbano”, dice Ludmila, que es inspectora del gobierno porteño y promueve “una mejor poda, una mayor plantación y más apoyo por parte de la comunidad”.

La ingeniera agrónoma Gloria Salato, de la cátedra de Fruticultura de la Universidad de Buenos Aires (UBA), explicó que los árboles en las veredas están expuestos a contaminantes como basura, combustión de vehículos y deposiciones de animales. Aclaró que hasta el momento no se han realizado estudios para determinar si la contaminación afecta al fruto, por lo que se deben extremar los cuidados en caso de consumirse. “Deben pelarse, lavarse bien con agua segura o vinagre. Ésas son las medidas aconsejables”, dijo Salato.

Ludmila Medina, en cambio, considera que los frutos de la calle son “más sanos que los que se venden en fruterías o supermercados”. Y agregó: “No tienen agroquímicos, ni ceras, ni pesticidas. La contrapartida es que se apestan fácilmente”.

En el Ministerio de Ambiente y Espacio Público de la ciudad indicaron que los frutos de los árboles de la calle son consumibles si se encuentran en el punto justo de madurez.

“Las mandarinas son geniales, tienen un aroma y un sabor que me hacen acordar a las que tenía de chica en el campo”, se entusiasma Irma, vecina de Flores. Las paltas son otros frutos muy apreciados por los porteños. “En los comercios suelen ser muy caros, pero en la calle son gratis y muy tiernos, las plantas están siempre llenas y nos la pasamos haciendo guacamole”, dice Néstor, con un gran ejemplar en la puerta de su casa, en el corazón de Belgrano.

Otras especies, como el aguaribay, son prácticamente desconocidas. Este árbol produce una variedad de pimienta rosa muy utilizada en la gastronomía por su sabor suave y particular. Y el Ginkgo biloba tiene fama bien ganada como regulador del flujo sanguíneo y reactivador de la actividad cerebral.

Así, algunos porteños sacan provecho de las plantas frutales que crecen, casi inadvertidas, en medio de la selva de cemento.

El patrimonio verde porteño

435.000 árboles
Es la totalidad de ejemplares que hay entre las aceras y los espacios verdes de la ciudad, y que incluye a los frutales

38.687 ejemplares
Liniers, Mataderos y Parque Avellaneda son los barrios que más plantas tiene, según el último censo realizado en 2011

300 especies
Esa cantidad hay en los espacios verdes porteños. El fresno americano es el más frecuente (39,3%).

Fuente: La Nación

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