Buenos Aires, 23/09/2017, edición Nº 1774

Ibarra en su laberinto: “Ante algo excepcional, cualquier ciudad colapsa”

Esa fue la respuesta del entonces jefe de Gobierno porteño, Aníbal Ibarra, un día despues de una fuerte lluvia que provocó la muerte de cinco personas en el 2001. Ese día habían caido sobre la Ciudad 133,6 milímetros en dos horas, menos de la mitad de que lo que llovió ayer. (Ciudad de Buenos Aires) Fue considerado en ese entonces el temporal más intenso que sufrió la Ciudad de Buenos...

Esa fue la respuesta del entonces jefe de Gobierno porteño, Aníbal Ibarra, un día despues de una fuerte lluvia que provocó la muerte de cinco personas en el 2001. Ese día habían caido sobre la Ciudad 133,6 milímetros en dos horas, menos de la mitad de que lo que llovió ayer.

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(Ciudad de Buenos Aires) Fue considerado en ese entonces el temporal más intenso que sufrió la Ciudad de Buenos Aires y los resultados quedaron a la vista apenas el agua se escurrió. A las cuatro ancianas que murieron al inundarse un geriátrico en Villa Urquiza y al joven electrocutado en Lomas de Zamora, se sumaron los destrozos que sufrieron los comercios en la zona más afectada, el norte de la ciudad, y las pérdidas ocasionadas por el agua que subió por encima de un metro y medio, penetró en casas y locales y arruinó electrodomésticos, muebles, prendas, colchones y otros elementos, muchos de los cuales yacían ayer, inservibles, en las veredas, como testigos del desastre.

Los desagües de la ciudad, preparados para escurrir entre 30 y 40 milímetros por hora, no soportaron los 133,6 milímetros caídos en dos horas. Los damnificados apuntaron contra el gobierno, que deslindó su responsabilidad por los daños causados.

El jefe de Gobierno, Aníbal Ibarra, aseguró que el Plan Hidráulico lanzado en 1998 “se está cumpliendo y estará terminado en el 2004”.

Así y todo, la ciudad no estará libre de calamidades: “Ante una situación excepcional, cualquier ciudad del mundo entra en colapso”, afirmó Ibarra en declaraciones al diario Página/12.

A las cuatro ancianas que murieron al inundarse un geriátrico en Villa Urquiza y al joven electrocutado en Lomas de Zamora, se sumaron los destrozos que sufrieron los comercios en la zona más afectada, el norte de la ciudad, y las pérdidas ocasionadas por el agua que subió por encima de un metro y medio, penetró en casas y locales y arruinó electrodomésticos, muebles, prendas, colchones y otros elementos, muchos de los cuales yacían ayer, inservibles, en las veredas, como testigos del desastre. Los desagües de la ciudad, preparados para escurrir entre 30 y 40 milímetros por hora, no soportaron los 133,6 milímetros caídos en dos horas. Los damnificados apuntaron contra el gobierno, que deslindó su responsabilidad por los daños causados.

El entonces jefe de Gobierno, Aníbal Ibarra, aseguró que el Plan Hidráulico lanzado en 1998 “se está cumpliendo y estará terminado en el 2004”. Así y todo, la ciudad no estará libre de calamidades: “Ante una situación excepcional, cualquier ciudad del mundo entra en colapso”, había afirmado Ibarra a Página/12, aunque eso no impidió que, ante la catástrofe ocurrida durante un gobierno de distinto color político, sus críticas hacia el PRO fueran despiadadas.

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