Buenos Aires, 11/12/2017, edición Nº 1853

Hugo Arana: “uno no está arriba del escenario sólo para los aplausos”

Habla de política.

arana

(CABA) “Siento que tengo que agacharme porque veo pasar ladrillos, cuchillos y flechas de un lado para otro“. Así define Hugo Arana el escenario político actual en la Argentina. Para el experimentado actor, de 71 años, el enfrentamiento entre dirigentes y sectores políticos, ante la proximidad de las elecciones, es un factor que empobrece el debate en el país. “Veo una guerra constante. No hay predisposición al diálogo. Hay internas hasta dentro de los propios partidos políticos. Pareciera que el acento está puesto en descalificar y no creo que eso sea bueno. No veo que se vaya por el sí“, dispara Arana.

Consultado sobre sus preocupaciones actuales, el actor que nació en Monte Grande y actualmente vive en el barrio porteño de San Cristóbal, se refiere a la desigualdad. “El tema central de la pantalla gira alrededor de la inseguridad. Sin dudas quien va con un arma y mata ha cometido un asesinato y tiene que pagar por ese daño que comete, pero sería interesante ver el mismo énfasis puesto en otros crímenes que van produciendo esa escalerita. No estoy defendiendo a un joven que sale con un ?chumbo? a robar, pero estimo que debe ser muy difícil que una persona que crece mal alimentado, viviendo entre chapas y sin poder ir a la escuela le dé valor a su vida y por lo tanto a otras vidas“.

¿Dónde encuentra la responsabilidad ante esa situación?
– Yo no veo debates, panelistas, textos y políticos con el énfasis puesto en este tema. Tenemos que poner el acento en eso como sociedad, para que todos reflexionemos y tratemos de modificarlo.

¿Cuáles son sus expectativas para 2015?
– Creo que esto va más allá de los nombres. Voto que aflojen y dialoguen un poco. Hay que buscar armonía.

¿Cómo analiza la gestión del gobierno kirchnerista?
– Cuando apareció Néstor Kirchner fue la primera vez en mi vida que dije: ?Me parece un muy buen Gobierno, hay que cuidarlo’. Eso es criticar con agudeza y certeza. Aplaudir ciego no es crítica. Uno no está arriba del escenario solo para los aplausos.

¿Qué opina sobre el gobierno del PRO en Buenos Aires?
– No se ha adueñado de mi simpatía. Uno de los motivos lo muestra la Carpa Villera que se instaló en el Obelisco, hay cientos de familias y criaturas viviendo en situaciones indignas. Lo que pasó en Lugano con los desalojos es un horror, con gente que perdió todo. Al final no sé si fue la Metropolitana o la Federal, pero es terrible que haya vidas que valen uno y otras que valen un millón y medio.

¿Cómo observa el conflicto con los fondos buitre?
– La banca y el gran capital internacional manejan el mundo y pueden comprar cualquier cosa. Yo soy un analfabeto, no sé manejar mi economía, menos voy a saber cómo manejar un país, pero veo que el problema no es de ahora, sino que la deuda venía de antes. Me parece bueno que ahora hay tantos países apoyando la postura contra los buitres.

¿Cómo se lleva con la inflación?
– Yo estoy con bastantes problemas en ese sentido. Llevo cinco años bastante malos en lo laboral y voy trabajando en lo que aparece. Siento que las cosas se han encarecido y que la situación no está como hace cuatro o cinco años en el país, pero no creo que sea un invento argentino. En Europa y otros países también tienen problemas, pero los argentinos tenemos una capacidad de supervivencia muy singular.

¿Cómo ha afectado la situación económica al teatro?
– En general, se siente un leve descenso, no es algo muy loco como para decir que se fue al diablo, pero se nota. Pero la Argentina tiene una singularidad en ese sentido. Hay cerca de 400 espectáculos, el mundo del off es impresionante, y es algo que no existe en el mundo. Eso me parece muy bueno, no por ser actor y porque haya más actores trabajando, sino porque habla de que hay un gran porcentaje de gente que quiere expresarse y otros tantos que quieren ser expresados. Es todavía un espacio de reflexión, y habla de una inquietud que me parece maravillosa.

¿Qué opina sobre la televisión argentina hoy?
– Miro a veces para ver cierta realidad, pero no mucho. Vivo con mi hijo y juntos miramos series o películas con la notebook y un proyector en casa. He descubierto que Internet es un arma extraordinaria. Es como si cualquiera en su casa tuviera todos los alimentos posibles para elegir. Está todo ahí, y eso le ha ganado un poco a la televisión. Sí soy hincha de River y hago lo imposible para tratar de verlo.

Como futbolero, ¿cuál es su mirada sobre la situación del fútbol?
– Conocí el Monumental a los siete años, pero hace mucho que no voy. Iba a la platea media y la pasaba bien, nunca estuve en ninguna corrida ni despelote. Antes no pasaba nada, pero hoy ha cambiado mucho. Es un horror que no pueda ir la gente visitante. Y creo que las barrabravas son emergentes de un todo que está medio descompuesto. Yo no tengo el conocimiento para decir dónde está la culpa, pero veo que es una acumulación de responsabilidades que generan una expresión horrible. Esperemos que la Justicia diga algo.

¿Qué lo alegra del país?
– Me gusta que somos un pueblo que reflexiona, que discute y que tiene preguntas. Hay muchos extranjeros que vienen y se enamoran del diálogo, de los bares. Además, que haya 400 espectáculos de teatro en la ciudad habla de una cuestión expresiva y de una cultura en movimiento. Amo el paisaje argentino. Es un país riquísimo, diverso y divertido.

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