Buenos Aires, 11/12/2017, edición Nº 1853

Hoy habrá un acto para recuperar el viejo “Molino”

Defensa del patrimonio cultural

Alumnos de la UBA realizaran hoy un acto en Callao y Rivadavia, con el fin de fomentar la recuperación de la vieja confitería del Molino.

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(CABA) Esta tarde, docentes y alumnos de una cátedra de la Facultad de Arquitectura de la UBA harán en esa esquina de Callao y Rivadavia un acto simbólico que buscará defenderlo y también instalar la idea de que es patrimonio “de todos los argentinos” y que es “urgente que haya voluntad para salvarlo”.

La idea es montar una instalación artística y una clase en el lugar sobre patrimonio arquitectónico. Sobre su cuidado y defensa. “Invitamos a que todos lleven sus tazas para colgarlas en los alambres que cubren la fachada, como se hace con el puente de los candados en París”, explicó el arquitecto Martín Marcos, profesor de la FADU e impulsor de la iniciativa que estará convocada para las 19 en la puerta del Molino.

No es la primera iniciativa de este tipo que se lleva a cabo en la puerta del edificio pensado y creado por el arquitecto Francisco Gianotti, una pieza de oro con una cúpula única y aguja de 65 metros de altura. Antes hubo otras movilizaciones similares, que incluyeron rondas de café y tés en la puerta. Pero desde entonces hasta ahora, nada prosperó. “En el Congreso hay distintos proyectos de expropiación. Y también desde la Ciudad tienen intenciones similares. Pero parece que el Molino tiene una maldición: en un solo lugar se junta un embrollo judicial, con otro patrimonial, con otro fiscal y, encima, con uno jurídico. Y las autoridades no se ponen de acuerdo en un proyecto o si lo expropian o no, pero mientras tanto se nos muere”, opinó Marcos, quien aclaró que esta tarde habrá más de 150 estudiantes y docentes, representantes de la arquitectura porteña y también interesados en salvar la confitería. La convocatoria es abierta.

El Molino fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1997, después de cerrar, y hoy tiene una protección estructural muy estricta. Su histórico dueño murió hace dos meses, y mientras se tramita la sucesión se intentaría una nueva negociación con los herederos. Mientras tanto, su impronta sucumbe a la falta de mantenimiento: de a poco se deterioran vitrales, luces, trabajos de herrería, y su memoria, el “patrimonio intangible” que también se busca recuperar. Es que por ahí pasaron figuras como Carlos Gardel, Leopoldo Lugones y Niní Marshal. Y hasta Oliverio Girondo se inspiró en las mujeres de “ojos dulces, como las almendras azucaradas de la Confitería del Molino” para dedicarles un poema nada menos que a las damas que paraban en ese café.

Fuente consultada: Clarín

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