Buenos Aires, 21/11/2017, edición Nº 1833

Hogares unipersonales: cada vez más mujeres mayores viven solas en la Ciudad

De acuerdo a la última Encuesta Anual de Hogares, después de los 60 años son amplia mayoría respecto de los varones.

(CABA) La población de la Ciudad de Buenos Aires continúa envejeciendo, a la vez que crecen los hogares unipersonales, donde prevalecen las mujeres adultas mayores. Así lo refleja la última Encuesta Anual de Hogares, publicada por la Dirección de Estadísticas y Censos porteña, que permite observar cómo en una instantánea demográfica a la gran urbe en continuo movimiento, publicó Tiempo Argentino.

En 2003, cada 100 mujeres había 84,6 varones en la Capital. Hoy la brecha se achicó a 87,5 por cada 100 mujeres. Pero es hasta los 50 años que predominan los varones. A partir de ahílas mujeres son amplia mayoría, sobre todo en la franja de 60 a 69 años, con un 11,6% frente a un 8,6% masculino. A partir de los 80 años, hay apenas 54 varones por cada 100 mujeres. La EAH destaca que la población presenta una estructura envejecida: los menores de 15 años concentran el 18,2% del total y los mayores de 59 años el 22,8% (aumentaron más de dos puntos en una década). Del número de este último segmento etario, medido en distribución porcentual, las mujeres de 60 o más son el 26,5%, y los hombres apenas el 18,7. La franja entre 20 y 29 años retrocedió del 16,7% en 2007 al actual 15,1.

En diez años, el promedio de habitantes por hogar pasó de 2,6 a 2,3 personas. Y avanzan los hogares unipersonales. Hace 30 años representaban el 17,7% y hoy ya son el 35,9% de los “nidos” porteños. El 63% lo ocupan los hogares familiares, pero apenas la mitad de ellos son “nucleares”. Los “extendidos” o “compuestos” (donde se suman más familiares, e incluso no familiares) ya superan el 10 por ciento.

Los unipersonales no sólo cada vez son más, sino que predominan en ellos las mujeres adultas mayores. De los casi 4 de cada 10 hogares de este tipo que hay en la ciudad, el 61,7% está habitado por una mujer (en 2007 eran el 60,5 por ciento). Y el promedio de edad de ellas en esa clase de vivienda es de 61,9 años, 12 más que los varones que viven solos: 49,9. La mitad de estos hogares está habitada por una persona (hombre o mujer) de 60 o más años.

El informe sostiene que “las jefas encabezan hogares familiares con núcleo incompleto, sin núcleo y unipersonales, a diferencia de los jefes que lo hacen en los hogares nucleares, extendidos y compuestos completos y los multipersonales no familiares”. En nueve comunas (2, 3, 4, 5, 6, 7, 9, 12 y 14), el porcentaje de la jefatura femenina es superior al observado en el promedio porteño y la mayor presencia de jefatura femenina también se da en las villas (55,8 por ciento).

La edad promedio de los jefes (englobando aquí a todos los tipos de hogares) es de 52,7 años, en cambio las jefas los superan en casi seis años promedio, “consecuencia de la mayor longevidad de las mujeres y de la etapa o ciclo de vida familiar en el cual son jefas”, dice el estudio.

Los hogares “no familiares” superan el promedio de la ciudad en las zonas norte y centro, mientras el sur refleja un predominio de los “familiares”, que son las tres cuartas partes. En la zona norte, en el 43,6% de los hogares vive una sola persona. En el sur, sólo en el 23,2 por ciento. En cambio, en el sur un 32,8% de viviendas tienen cuatro o más habitantes, un 12% más que en el norte.

Recoleta, Balvanera y Palermo son los barrios con menos personas por hogar: dos en promedio. Lugano y Soldati son los más numerosos, con 3,4 habitantes por hogar. Así dice el relevamiento: “Comparativamente, en el Norte sobresale la presencia de jefes de 60 años y más; y jóvenes (el 15,1% tiene menos de 30 años), asociado en gran parte a los lugares de residencia elegidos por los estudiantes universitarios.”

Es Recoleta la Comuna con más mujeres (55,8% del total) y es también la más envejecida: por cada adolescente hay dos adultos mayores. Las comunas 1 (de Retiro a Constitución) y 8 (Villa Soldati, Villa Riachuelo y Lugano) son las de mayor presencia masculina.

El informe agrega otro aspecto interesante para el análisis, como es el ingreso per cápita familiar de los hogares, con serias disparidades: “Los hogares con jefatura femenina cuentan con menores ingresos.” Para el total de los hogares, la diferencia es del 10%; sin embargo esta discrepancia “se acrecienta notoriamente en el caso de los hogares unipersonales y los multipersonales extendidos y compuestos sin núcleo“, un dato vinculado a la composición etaria “más envejecida de las jefas y a la etapa del ciclo de vida en que se encuentran, en relación a sus pares masculinos.” Un varón que vive solo gana en promedio 10.959 pesos; una mujer en la misma situación no supera los $ 8382. Y es ésta la brecha económica más amplia entre todos los tipos de hogar que componen la Ciudad de Buenos Aires.

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Jefas de sí mismas

De cada diez hogares, seis tienen un jefe. La tendencia cambia en los unipersonales: ahí prevalece la mujer. “Refleja las distintas etapas del ciclo familiar, los cambios en la edad a la unión y su disolución, las disparidades en la sobrevivencia por sexo”, dice el informe.

No das explicaciones a nadie”
A los 65 años, Elena Vega lleva 15 viviendo sola. Asegura que es el mejor estado para una mujer porque “no das explicaciones a nadie”. Tiene tiempo para sacar a pasear sus perros a la plaza, y cree que ahora disfruta más de sus hijos y sus nietos. “Yo creo que esto de las mujeres grandes que vivimos solas se da mucho más porque tenemos otro temperamento y estamos más acostumbradas a arreglárnoslas sin ayuda. No damos explicaciones pero tampoco las pedimos”, confiesa Elena, divorciada de su primer y único marido, al que asegura no extrañar. “¿Cómo me arreglo? Como lo hice siempre. Voy al supermercado, yo me arreglo lo que se me rompe y tengo la libertad de manejar mis tiempos como me guste”, dice.

“Mis hijas son grandes y yo hago la mía”
María Eugenia tiene 70 años. Es viuda de su primer marido, divorciada del segundo “y separada de mi amante, con el que tuve una hija”, confiesa entre risas, mientras repasa las estadísticas, que para ella se replican a nivel mundial: las mujeres son más longevas.

“Vivo sola por decisión personal, mis hijas son grandes y yo, por fin, hago la mía”, se despacha esta jubilada que ya lleva nueve años de orgullosa soledad. “A mis hijas les encanta. Y les sirve, también. Tengo hija y nietas en Mar del Plata; como no tengo ningún compromiso, cada tanto voy, le cuido a las nenas y ella puede escaparse unos días”. María explica el fenómeno de por qué cada vez más mujeres viven solas “y tranquilas”: “Los hombres de mi generación están acostumbrados a que la mujer les haga todo. Yo ya me cansé.”

Villas y familias
El hogar familiar es preponderante en las villas porteñas, con un 91,4 por ciento. Allí más de la mitad de los hogares están constituidos por cuatro y más personas. En el ítem “Inquilinato, hotel, pensión y casa tomada”, el promedio es 2,3 personas.
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