Buenos Aires, 15/12/2017, edición Nº 1857

Colocaron el primer corazón artificial intratoráxico a un joven en el Garrahan

Médicos del Hospital de Pediatría Juan Garrahan colocaron un corazón artificial intratoráxico e intracardíaco a un adolescente, en la primera experiencia pediátrica de este tipo en América Latina, financiada completamente por el sector público. (CABA) “Es un hito para la salud pública argentina y de todo el continente y un hecho de profunda equidad social, porque a través de estas intervenciones complejas se llega a salvar la vida de quienes...

Médicos del Hospital de Pediatría Juan Garrahan colocaron un corazón artificial intratoráxico e intracardíaco a un adolescente, en la primera experiencia pediátrica de este tipo en América Latina, financiada completamente por el sector público.

Hospital-Garrahan

(CABA) “Es un hito para la salud pública argentina y de todo el continente y un hecho de profunda equidad social, porque a través de estas intervenciones complejas se llega a salvar la vida de quienes no tienen otra alternativa independientemente de su origen o condición social”, destacó el ministro de Salud, Juan Manzur.

Juan Manzur, ministro de Salud El joven bonaerense, cuya identidad se preserva por decisión familiar, sufre una miocardiopatía dilatada y evoluciona favorablemente tras la novedosa intervención, que le permitirá tener una mejor calidad de vida hasta que alcance la solución definitiva: el trasplante.

El dispositivo, que fue colocado por el equipo de cirugía a cargo del Horacio Vogelfang, es el primero que aplica a un paciente pediátrico de América Latina a través de una técnica que se realiza en los establecimientos de salud más prestigiosos del mundo, informó la cartera sanitaria nacional.

Se trata, explicaron, de un sistema de asistencia ventricular de flujo continuo que hace circular la sangre reemplazando la parte enferma del corazón.

El pequeño artefacto -provisto por el Centro Único de Ablación e Implante de la provincia de Buenos Aires (CUCAIBA)- coloca dentro del tórax y el corazón y de allí emergen unos cables que se conectan a baterías eléctricas que el paciente porta en una riñonera.

“Esto significa reafirmar la línea que venimos marcando hasta ahora: garantizar la equidad y generar accesibilidad”, afirmó la directora ejecutiva del Garrahan, Josefa Rodríguez.

La directiva señaló que “para que ésto ocurra el hospital tiene que funcionar afinado como una orquesta con todas las áreas, desde compras hasta mantenimiento, trabajando adecuadamente”.

Uno de los principales beneficios de este procedimiento es que permite la atención ambulatoria del paciente, quien puede transitar con una mejor calidad de vida el período de espera del trasplante fuera del hospital y hasta en su casa.

“Hay chicos que han llegado a estar dos años conectados a un corazón artificial como el Berlin Heart –otro de los equipos disponibles para estos tratamientos– y aunque el hospital hace un esfuerzo enorme por dotar a los niños de una infancia normal, brindándoles sala de juegos,

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