Buenos Aires, 24/09/2017, edición Nº 1775

Hernán Lombardi: “Pertenecer a la Alianza fue muy fuerte, me dejó varias sensaciones”

En un imperdible reportaje, el Ministro de Cultura porteño no se calla la boca, habla de todo y trabaja para Macri presidente 2015. Pasado, presente y futuro de un verdadero “felino hiperkinético ” político.   (Ciudad de Buenos Aires) Hernán Lombardi, ministro de Cultura del gobierno de la ciudad de Buenos Aires, pareciera contar con el don de la ubicuidad. En una misma jornada, y casi al mismo tiempo, puede...

En un imperdible reportaje, el Ministro de Cultura porteño no se calla la boca, habla de todo y trabaja para Macri presidente 2015. Pasado, presente y futuro de un verdadero “felino hiperkinético ” político.

 

(Ciudad de Buenos Aires) Hernán Lombardi, ministro de Cultura del gobierno de la ciudad de Buenos Aires, pareciera contar con el don de la ubicuidad. En una misma jornada, y casi al mismo tiempo, puede estar en dos lugares a la vez, o más. Inaugura una actividad y corre hacia la siguiente posta, donde pronuncia unas palabras, o asiste a una función de teatro o de ballet. Y en los tiempos libres tuitea él mismo sobre las múltiples actividades que su repartición produce -hoy mismo, por ejemplo, la presentación en el Obelisco, a las 20.30, de Mora Godoy-, pero también las funciones del Baficito, las películas del autocine en el Rosedal, el teatro en las plazas, las novedades del Polo Circo, el rock en el Parque Roca y más de cien actividades gratuitas que están teniendo lugar para animar el verano porteño.

Dentro del gabinete de Mauricio Macri es fácil visualizarlo. En medio del despliegue de trajes, Lombardi luce un estilo informal que no sólo casi siempre prescinde de la corbata, sino que en estos tiempos de altas temperaturas, también deja a un lado el saco. Frente a la acusación de que cerró 500 talleres del Programa Cultural en Barrios, Lombardi se defiende: “Es al revés, tenemos más talleres e inscriptos que nunca. Cuando llegamos había 21.000 inscriptos, el año pasado hubo 35.000”. Piensa que el Teatro Colón todavía debe apostar a una “mayor difusión de las más modernas tendencias de la lírica mundial” y está feliz de que Mora Godoy lleve al Teatro de Châtelet, en París, su espectáculo Chantecler Tango, realizado en coproducción con el Teatro San Martin.

Le entusiasma, además, que la Legislatura haya autorizado al gobierno de la ciudad a vender terrenos para financiar la gran obra de remodelación del San Martín.

-¿Hasta dónde sirven tantas actividades gratuitas y masivas? Muchos creen que sólo logran generar repercusión de prensa.

-La cultura pública gratuita de calidad es una apuesta estratégica y optimista para transformar la sociedad lejos de cualquier maquillaje. Soy un convencido de que si no cambiamos como individuos no podremos cambiar la sociedad.

-¿Cuánto invierte la Ciudad en cultura?

-Fue creciendo a lo largo de nuestra gestión. Invierte el 3 por ciento de su presupuesto, tal como lo recomienda la Unesco. Son alrededor de mil millones de pesos anuales.

-¿Qué porcentaje se dedica a espectáculos y cuánto a infraestructura?

-Un tercio para animación cultural, otro tercio para patrimonio y estímulo a la creación y el tercio restante para al mejoramiento de la infraestructura. Esto nos permitió que al mismo tiempo de tener gran visibilidad en actividades gratuitas, al cabo de cinco años hayamos podido reabrir el Teatro Colón y el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, inauguramos la Usina del Arte y agregamos diez mil metros cuadrados más al Centro Cultural San Martín, abrimos el Museo del Humor, reabrimos el anfiteatro del Parque Centenario y pusimos otra vez en funcionamiento el teatro 25 de Mayo, de Villa Urquiza, y el cine del Plata, en Mataderos.

-¿Lombardi es el primer radical que se acercó a Macri?

-Yo nunca me desafilié, pero hoy me siento muy parte integrante de Pro. Siento que defiendo hoy la misma escala de valores que defendía en el 83 cuando era presidente del centro de estudiantes de Ingeniería, adaptado a este tiempo, pero con los mismos valores esenciales.

-¿Qué quedó del Grupo Sushi?

-Fue una manera mediática de asimilar a los jóvenes que colaboramos con el gobierno de De la Rúa, pero no tuvo un funcionamiento de grupo como tal. Tengo afinidades, cariño y mantengo una relación persistente con Darío [Lopérfido].

-¿Qué significó haber participado en el gobierno de la Alianza [fue ministro de Turismo, Cultura y Deporte del gobierno de Fernando de la Rúa]?

-Me dejó varias sensaciones. Fue muy fuerte. Primero, la frustración de un proyecto colectivo que no pudo llevar adelante sus objetivos. El gobierno de la Alianza tuvo una coyuntura internacional desastrosa. El menemismo había crecido básicamente en la primera mitad de los 90 por las privatizaciones y en la segunda, con el Mercosur y el crecimiento de Brasil. Siete meses antes de la elección de la Alianza hubo una devaluación enorme en Brasil. Lo que estaba explicando el crecimiento de la Argentina en ese momento dejó de valer y además estaba en discusión la convertibilidad.

-En el gabinete de Macri hay muchos ex alumnos del Colegio Newman. ¿Ser ex del Nacional Buenos Aires es como sentirse sapo de otro pozo?

-Hay gente tan capaz, con tanta vocación y servicio que yo los quiero mucho y me siento parte de ellos. Sí, soy un ex alumno del Colegio Nacional Buenos Aires, por lo tanto a veces hay picas divertidas y de códigos, pero siempre de buena fe. He aprendido a admirar a muchos de mis colegas.

-Nadie quería hacerse cargo del Ministerio de Cultura de Macri. ¿Es un karma?

-No tenía pensado volver a la actividad pública. Me había ido bastante bien en mis emprendimientos privados pero me convenció Mauricio al decirme que no había salvación individual y que creía en las instituciones. Para mi pensamiento esos dos ejes fueron suficientes para convencerme. Soy ingeniero, así que tiendo a tener razonamientos deductivos lógicos.

-Ingeniero como Macri, pero con interés por la cultura.

 

-La cultura trasciende las profesiones. Mauricio no es culturoso, no es erudito ni le interesa la erudición. Yo soy bastante erudito. No sé si eso es bueno o malo. Pero la cultura es mucho más profunda que la erudición y, en ese sentido, Mauricio es un tipo culto. Lo que importan son los hechos, no porque no crea en las palabras, pero han estado tan bifurcadas las palabras por un lado y los hechos por el otro, que es imprescindible analizar comportamientos a través de los hechos. Y si es por los hechos, éste es el gobierno que más hizo por la cultura de Buenos Aires.

-¿Qué es lo que nos está haciendo falta para estar mejor?

-Creo que los países pueden eliminar la pobreza y ofrecer mejores niveles de vida a la gente si tienen instituciones más fuertes. Es la gran deuda que tenemos desde el 83. Tener una mejor división de poderes significa mejor calidad de vida, menos pobreza, más investigación, innovación, ciencia, tecnología.

-¿Cuál es el significado del episodio Darín?

-Estamos en una Argentina dividida por responsabilidad del gobierno nacional y algunos teóricos como [Ernesto] Laclau. Esta Argentina tensa, crispada y enloquecida donde todos los argumentos son ad hominem es la peor herencia del kirchnerismo para los gobiernos futuros. No importa lo que se dice sino quién lo dice. Se empobreció el debate de una manera exasperante y cada cual le habla a su tropa. Y así deja de ser útil porque cada cual le habla a su porción de mercado y se pierde hasta la solidez de las argumentaciones, porque nadie convence a nadie. En ese contexto, Darín dio sus opiniones con franqueza y valentía. La Presidenta puede responder, pero nunca utilizando el poder y la desmesura del Estado contra un ciudadano. No es la primera vez que lo hace. Es muy lógico preguntarse de dónde sacan los dineros los funcionarios públicos. El principal problema es que la Presidenta no le respondió, dio argumentos ad hominem. Manejando antecedentes de una forma falaz, como lo de la camioneta, la respuesta de la Presidenta fue francamente mala. También noté algún nivel de titulación televisiva que levemente sesgaba las declaraciones de Ricardo.

-¿Algo para rescatar de Cristina Kirchner?

-(Se queda en silencio un largo rato) Sí puedo reconocer que Néstor Kirchner tenía una buena y sana tendencia al equilibrio fiscal que Cristina no tiene.

-Telerman ya ha dicho que Scioli será presidente. ¿Qué dice Lombardi de Macri?

-Quiero que Macri sea el próximo presidente. Es imprescindible que haya una alternativa de gobierno que pueda proyectarse hacia un futuro que nos apasione. Mauricio inyecta en la sociedad una visión de futuro. La política es imprescindible para transformar la sociedad, pero soy muy crítico de los políticos que no hemos logrado transformar la sociedad en estos treinta años de democracia. Macri convoca nueva gente a la política permanentemente. Él mismo se autoconvocó. Eso me parece potente.

 

-Los vicios de la política tradicional están a la vista. Ahora, aquellos que no vienen de la política, ¿no pecan de ingenuos al querer llevar las modalidades empresarias a la esfera pública como si eso fuera posible?

-Es así, suelen no tener formación política, pecan de ingenuidad y de querer trasladar modelos exitosos de la esfera privada a la administración pública. Sobre eso hay que trabajar permanentemente. Esas son las debilidades del proyecto.

-¿Qué es lo peor de la función pública?

-He conseguido corregir un cierto padecimiento por el poder que está inscripto en mí genéticamente por mi origen radical. Disfruto de la transformación. Lo peor es cuando uno ve que todo puede ser enlodado.

-¿No es errática la política de programación de la Usina del Arte?

-Estamos instalando la institución más potente en términos de la ciudad de Buenos Aires, después del Colón, hace cien años; el San Martín, hace cincuenta y el Centro Cultural San Martín, hace cuarenta. Inauguramos la Usina del Arte en un barrio con dificultades. Podríamos haber esperado porque la total infraestructura va a estar en mayo de 2013 ya que falta todavía terminar la sala de cámara para 300 personas, el microcine para 100 personas y otros espacios complementarios. Para que los vecinos se empoderen del lugar hay un proceso de instalación que significa mucha accesibilidad, espectáculos que tienden a ser gratuitos o de bajísimo costo y que sean eclécticos, pero con el concepto de calidad desde el primer día.

-Haciendo exactamente la misma gestión, pero en vez de para Macri, para el kirchnerismo, ¿habría menos facturas?

-Puede ser, pero tiendo a hacerme responsable de todo lo que hago. Entiendo que hay críticas que son tiros por elevación hacia Mauricio. Tiene que ver con la lucha despiadada que hay en la Argentina.

-Tu costado turístico y hotelero, ¿te juega prejuiciosamente en contra en el tema de la cultura?

-Tengo una decidida y fuerte vocación hacia hacer. Esa falsa escisión ha quedado sepultada hace mucho tiempo. El populismo, con su metodología de desvirtuar el razonamiento, nos lleva a clichés permanentes que reemplazan al pensamiento. Un cliché antiguo dice justamente que trabajar juntos turismo y cultura es incompatible.

-¿Cómo convertirán en bibliotecas los vagones desafectados de la línea A de subtes?

-No sabíamos que los vagones iban a estar en tal estado de deterioro alarmante. ¿Nadie se dio cuenta de que se habían convertido en un cachivache andante pintarrajeados de la peor manera? Ahora los vamos a reciclar de a dos vagones, para que uno sirva como sala de lectura y otro como auditorio para recuperar la lectura en voz alta, que es esencial para la comprensión y análisis de textos. Este proyecto abarcará diez juegos de vagones a ser distribuidos en dos corredores: uno, acompañando a la línea A y otro, en la Milla Cultural del Sur, que termina en Proa. La mejor forma de conservar el patrimonio es encontrar usos sustentables compatibles con la preservación.

-¿Qué pasa con el conflicto en la Sala Alberdi?

-El caso se judicializó en 2006. Hay un grupo que no son trabajadores del gobierno de la ciudad ni ex estudiantes de la sala, que son okupas que tomaron parte de las instalaciones del Centro Cultural San Martín contra lo que dice la Justicia. Solamente en un contexto tan intimidatorio puede suceder este absurdo. Serán entre seis y diez personas que reciben el apoyo de un acampe cultural en forma ilegal que se ha constituido en la planta baja. Dicen que Macri quiere privatizar la cultura. Los que han privatizado la cultura son el pequeño grupo que se apropió de algo que es de todos para su propio beneficio. Se está actuando con paciencia y mesura, pero con firmeza. La Justicia empezó a convalidar lo que hizo el gobierno de la ciudad y creo que va a terminar en un traslado. La Dirección General de Enseñanza Artística ya funciona en la sala Los Andes, en Chacarita. La obra siempre tuvo tres etapas: el bajo plaza (que ya se inauguró en los subsuelos del centro cultural), la sala AB y la torre. Apenas se efectivice el traslado, empezará el trabajo en la torre, que está en muy malas condiciones y hasta con ascensores que no funcionan.

(Fuente: La Nacion)

 

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