Hay descoordinación entre las universidades y el sector productivo

Un estudio reveló que solo ocho carreras concentran el 80% de la demanda laboral

(CABA) En el mercado argentino de trabajo, sólo 8 carreras concentran el 78% de la demanda laboral. Son contador público, administración de empresas, sistemas, ingeniería, medicina, economía, recursos humanos y marketing (en ese orden). El dato surge de un estudio reciente de la Universidad Kennedy.

El relevamiento se hizo a partir de 14.382 avisos de trabajo para profesionales universitarios. Los avisos fueron recolectados durante seis meses (de junio a diciembre de 2015) a través de cuatro medios especializados en búsqueda laboral. Del estudio se desprende que las carreras más demandadas por el mercado no coinciden del todo con las más elegidas por los jóvenes. Derecho, administración y contabilidad encabezan el ranking de las más populares hace años. Ingeniería, enfermería, medicina, psicología y arquitectura completan la lista de carreras más populares. “Hay una descoordinación entre la universidad y los sectores productivos. Habría que incentivar las carreras con mayor demanda, no sólo desde el Estado nacional, sino también en cada provincia”, dijo Ezequiel Cozza, investigador de la Facultad de Económicas de la Universidad Kennedy.

Las profesiones con más graduados y más demanda laboral son contador público, administración, ingeniería (todas las orientaciones excepto en sistemas), enfermería y medicina. En sistemas, en cambio, la deserción es alta por la gran demanda laboral: los estudiantes empiezan a trabajar en la mitad de la carrera, con salarios altos, y suelen abandonar antes de recibirse. La demanda para profesiones como contador público (que, según el estudio, acapara el 16,5% de los avisos), administrador de empresas (16%) o recursos humanos (5%) “puede relacionarse con la creciente internacionalización de la economía en las últimas décadas”, señaló Cozza.

La situación de las carreras de ingeniería merece un capítulo aparte. El Gobierno anterior lanzó en 2012 un Plan Estratégico de Formación de Ingenieros hasta 2016, para duplicar la cantidad de graduados. Según datos del Consejo Federal de Decanos de Ingeniería, en la se gradúan 6.500 ingenieros cada año, una cifra menor a la de países como Brasil y China.

Para Guillermo Oliveto, decano de la Universidad Tecnológica Nacional de Buenos Aires, el plan “fue importante porque puso a la ingeniería en la agenda del Estado y la jerarquizó desde el punto de vista social”. Sin embargo, Oliveto plantea que esto “no se acompañó con un trabajo más fuerte en la enseñanza media y primaria que despertara vocaciones tempranas”. En consecuencia, “creció la reinscripción pero no los ingresantes”. Una de las claves fue la beca nacional Delta G, que paga 25.000 pesos a los estudiantes que, luego de haber abandonado, retoman la carrera y la terminan.

La Facultad de Ingeniería de la UBA también impulsó la difusión de la carrera, lo que se tradujo en un aumento de los ingresantes en el CBC. “Estamos recorriendo las escuelas para promover la carrera. En estos años hubo un cambio cultural, la juventud tomó conciencia de la importancia de la ingeniería. En todo el mundo hacen falta más ingenieros, no es un problema exclusivo de la Argentina”, explicó Horacio Salgado, decano de Ingeniería.

La reindustrialización del país en la última década contribuyó a que creciera la demanda. Hoy la salida laboral pesa mucho en la elección de los futuros ingenieros, coinciden Salgado y Oliveto. Ambos estiman que el sueldo inicial para un recién egresado ronda los 20.000 pesos, dependiendo del sector. “Es vital que se visualice a la ingeniería como motor de desarrollo y sobre todo, trabajar en la innovación –plantea Oliveto–. Hay una salida laboral tradicional: si estudio electrónica, trabajo en una empresa de electrónica. Pero también puedo crear cosas que me den trabajo y les den trabajo a otros”. NT