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Hay cuatro SOS por día en la Ciudad por la violencia de adultos contra los chicos

(CABA) María Roxana Villalba (24) llega a la entrevista con una de las únicas fotos que le quedaron con Gonzalo, su hijo de dos años. En la imagen se la ve sonriente junto al pequeño que la abraza y besa. Su expresión ahora dista bastante de la de ese recuerdo al que se aferra. Todo cambió luego del sábado 13 de agosto, en el que el nene arribó al Hospital de Niños de La Plata muerto, con múltiples traumatismos en la cabeza, la espalda y los genitales. Hasta allí lo llevó su padrastro, que quedó detenido por la brutal golpiza que terminó con la vida del menor. Gonzalo se transformó en “uno menos”. Una de las manifestaciones más extremas del maltrato infantil, práctica frecuente en el país. Los números lo confirman: todos los días en la Ciudad se reportan 4 situaciones de violencia contra los chicos a la línea 102.

En ese teléfono reciben todo tipo de consultas o quejas vinculadas con los chicos: preguntan por temas relacionados a la educación o reclaman por cuestiones de salud. Pero también, y en muchos casos, denuncian y piden ayuda frente a casos de violencia. Durante 2015, se registraron 3.628 llamadas al 102 de las cuales 1.539 (el 42%) tuvieron que ver con violencia ejercida contra menores. Las cifras son similares en las defensorías zonales que funcionan en Capital, donde, en el mismo lapso, en cuatro de cada 10 casos se verificó maltrato físico u emocional hacia niños y adolescentes.

“Las comunicaciones y denuncias provienen, en la mayoría de los casos, de personas que tienen vínculos directos con los chicos, ya sea familiares, vecinos o compañeros de colegio”, explican voceros de la línea 102, que también remarcan que los agresores señalados suelen vivir con los niños.

Ante acusaciones graves, trabajan junto con la línea 137 y su equipo móvil de atención a víctimas de violencia familiar, que depende del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación.

Según datos difundidos en mayo de 2016, sobre la asistencia de dicho equipo móvil en el marco del Programa “Las víctimas contra las violencias”, el 47% de los damnificados varones tiene menos de 5 años y otro 32% entre 6 y 15. En el caso de las mujeres, un 21% es menor de 5 y otro 18% tiene entre 6 y 15 años. En el 89% de los casos, los atacantes son hombres: muchas veces, padre o padrastro de la víctima.

Precisamente, el padrastro de Gonzalo está acusado por el asesinato. Y todo indica que los golpes que le causaron la muerte al chico no fueron los únicos que recibió en su corta vida. Hernán Rodrigo Cueto (36) –que ahora se encuentra acusado de “homicidio calificado por ensañamiento y alevosía”– le venía contando a la mamá de la víctima que el pequeño se estaba “cayendo” con mucha frecuencia. En las semanas previas a su muerte, un “tropezón” en el zoológico lo dejó con la cara lastimada; un “choque” con otro nene le ocasionó un chichón en la cabeza y otro “percance” en la plaza terminó con una lesión en los genitales. Ahora su mamá empieza a sospechar que aquellas marcas en el cuerpo de su hijo no tuvieron que ver con descuidos.

“Yo quería llevar a Gonzalo al hospital pero Rodrigo, que es enfermero, me decía que él se ocupaba, que yo era una ignorante y no entendía nada”, recuerda Roxana. Por su trabajo como empleada doméstica en Tigre, ella estaba poco en la casa que compartían en Villa Elvira, La Plata. “Me quedaba los sábados, domingos y lunes. El resto del tiempo, Gonzalo estaba a cargo de Rodrigo”, agrega la mujer.

¿Usted veía que Rodrigo era violento? “Era agresivo con el tema de los paraguayos, los discriminaba. Y yo soy paraguaya, entonces me lastimaba con eso”, responde Roxana, que habla poco, bajito y llora cuando hace memoria. Al preguntarle si hubo golpes, baja la cabeza: primero dice que no y al final se acuerda de una vez en la que ella se quiso ir de la casa y él la asustó agarrándola “fuerte de los brazos”.

La mujer recién se mudó tras perder a su hijo. Y ahora planea cambiar su número de teléfono. Es que para el Día del Niño recibió una llamada desde la cárcel. Era Cueto que le decía que no tenía nada que ver con lo sucedido: que en realidad el nene se había caído del triciclo. Su abogado, Julio César Torrada, que es presidente del Instituto Wanda Taddei, aclara que las lesiones de Gonzalo no son compatibles con esa versión. Mientras, Roxana llora. “En el 60% de los casos de violencia de género hay maltrato infantil. Los chicos terminan siendo las víctimas colaterales. Así los hombres le pegan a las mujeres donde más les duele. Gonzalo no fue la excepción”, asegura Torrada.

FUENTE: CLARIN
Por Paula Galinsky

S.C.