Buenos Aires, 13/12/2017, edición Nº 1855

Siete hábitos matutinos que mejoran la vida

Antes del desayuno.

Realizar ciertas actividades antes del desayuno, como ejercitarse, meditar o practicar el sexo, tiene ciertos beneficios.

mañana

(CABA) No lea esto si es usted de la escuela de Lara, que dijo aquello tan famoso de que “un negocio que no da para levantarse a las once de la mañana no es negocio ni es ná”. Pero si es de los que creen que madrugar, sin dejar de ser una tarea hercúlea en ocasiones, significa tomarse en serio el día entrante, quizá le interesará saber que ya tiene medio trabajo hecho a para mejorar su existencia. Así lo dice Laura Vanderkam, autora del nuevo libro What the Most Successful People Do Before Breakfast (Lo que la gente de éxito hace antes del desayuno), pero también lo dicen investigaciones académicas, como la del psicólogo Roy Baumeister, quien ha logrado una aplaudida carrera universitaria investigando acerca de las bondades de ejercitar la fuerza de voluntad. Según Bausmeister, nuestra voluntad es como un músculo que también se fatiga por el sobreuso y que el mejor momento para ponerla a pleno rendimiento es por la mañana. Así, en vez de ver las horas del alba como nuestras enemigas, pueden convertirse en nuestras aliadas para hacer las cosas que dejamos para ese momento que muchas veces parece no llegar.

Ejercítese: Aunque muchos pasan por el gimnasio después del trabajo o montan en bici los fines de semana, reubicar esta actividad a nuestras mañanas puede ayudarnos a comenzar el día con más energía de lo que creemos. Según varios estudios universitarios, running o los estiramientos matinales contribuyen a reducir el estrés del día, a que nivelemos los efectos de una dieta quizá no del todo saludable y mejoran nuestra relación con la almohada. Lo ideal sería practicar una hora al día, dicen los expertos, pero con media hora antes del café matutino es suficiente para ir cogiendo el hábito.

Adelante tareas peliagudas: Acabar de redondear esa presentación, ese informe o ese texto que quedó a medias por el cansancio del día anterior es una buena razón para madrugar. De hecho, las primeras horas del día facilitan la concentración y, el esfuerzo empleado, ayuda a continuar el día con la máxima atención. Sin interrupciones personales o profesionales ni reuniones interminables de por medio, la primera hora es el mejor momento para finalizar tareas y comenzar la jornada laboral sin asuntos pendientes.

Hágase autor de novelas: El cliché nos ha enseñado que la inspiración les llega a las almas creativas tras noches de desparrame y excesos, pero lo cierto es que pocos tienen el aguante de Henry Miller. Resulta más productivo escribir durante las horas previas a la salida del astro rey con la cabeza sobria. Hasta bebedores míticos como Ernest Hemingway conocían las bondades de escribir sereno antes de que haga acto de presencia la luz y el ruido del día a día.

Practique el sexo: Las rutinas cotidianas y el trabajo a menudo nos dejan sin fuerzas para intimar con la pareja. Además, hay veces en las que la programación televisiva vespertina se impone con más frecuencia de lo que en el fondo desearíamos. Por eso es casi mejor pasar a la mañana las carantoñas sexuales. Además, son muchos los estudios que señalan los beneficios del sexo matinal. Mejora el ánimo, nuestro sistema inmunitario, ayuda a reducir riesgos cardiovasculares, incrementa la calidad del esperma y la fertilidad. Y, por supuesto, hará que luzcamos más radiantes a la hora de encarar la jornada.

Medite: Los gurús de la meditación aseguran que las horas óptimas para meditar son las de la mañana. El objetivo es fijar un propósito diario y marcarnos nuevas metas a través de esa rutina. Practicarlo durante veinte minutos, antes de desayunar, puede ser un buen punto de partida y, para los valientes, nada como imitar los hábitos del maestro Leo Babauta, del blog Zen Habits: despertador a las cuatro y media de la mañana para encontrar la paz interior y saber devolverla a los demás cuando estos se levanten de la cama.

En contra de lo que digan todos los estudios, conteste correo: Hay pocas cosas más odiosas que esa bandeja de entrada a rebosar de correos electrónicos sin contestar, muchos incluso sin abrir. Aunque sea una tarea pesada, responder a esos mails muchas veces es una obligación y, por tanto, cuanto antes lo hagamos mejor. Por ello, esa media hora antes del primer café de la mañana puede ser una gran cómplice para dejar atrás los correos y poder concentrarnos a lo largo del día en objetivos nuevos.

Lea la prensa: Uno de los grandes rituales del fin de semana es desayunar con la prensa en la mesa, pero ¿por qué no ampliarlo al resto de la semana? Además de preparar la jornada acompañados de periódicos, radio o televisión, las redes sociales también nos pueden ayudar a ponernos al día con la actualidad informativa. Si gestionamos un negocio, también nos sirven para analizar tendencias y temas de conversación candentes. Cuando lleguemos a nuestro lugar de trabajo, estaremos tan al día que no nos faltarán temas de conversación y nadie nos pillará con la cabeza en blanco.

Fuente: El País

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