Gustavo Samuelian habla de su marca de ropa Bolivia

La define como una marca aspiracional que tiene un gran desafío competitivo por delante

(CABA) Este año, Bolivia cumple 10 años. Desde un local chiquito en Palermo en 2005 hasta hoy, el desafío fue creciendo hasta alcanzar los 5 locales propios, más 13 franquicias. Si bien ya tenían locales en shoppings del interior -Córdoba y  Rosario-, este año llegaron también a Alcorta, consolidando una propuesta única y un estilo de trabajo distinto, basado en hacer aquello que realmente se vive y siente.

Gustavo Samuelian define a Bolivia, su creación, como una marca aspiracional que tiene un gran desafío competitivo por delante. “Como digo siempre, nosotros no vendemos pantalones de tres piernas, vendemos de dos, como todos los demás. Y por eso, para ganarnos un lugar, le tenemos que dar otra cosa al cliente: alma, creatividad, algo que nos identifique. Creo que lo que nosotros construimos primero, más que la parte económica, fue eso. Con músicos, gente buena onda… y se empezó a hacer una mística alrededor de eso, que luego se capitalizó. Igual seguimos siendo una empresa chiquita. Como digo siempre, somos la hormiguita viajera: en comparación con todo el resto de nuestros competidores, somos los más chiquitos”, afirma.

“Estamos armando el e-commerce”, comenta Gustavo. “Me dicen que ahora, el futuro, todo es por Internet; yo te entiendo, y está todo bien. La experiencia de ir a comprar tiene que ser distinta que la de antes. La gente cuando va a comprar, una de las cosas por las que compra es por la angustia, que es innata al ser humano y no hay que taparla. Vos querés comprarte una camisa, no es lo mismo estar dos minutos que dos horas. Vas, charlás con el vendedor, te invita un café, porque la experiencia de comprar está buenísima. Comprar por Internet está bien, ¿es el futuro? Sí, es el futuro. Pero no todo el futuro.  Las cosas se tienen que compensar. Lo que va a ser la venta por Internet, vos tenés que cambiar la venta del local, esta se va a modificar para que las dos cosas convivan. Algunas cosas vas a poder comprar por Internet y algunas no, vas a querer ir al sastre que te mida, que te asesore, sentarte, tomar un café, porque vas a querer que pase eso. La camisa que sabes cómo te queda, ya te comprás 5 camisas por Internet. Una cosa no quita a la otra, las dos cosas van a convivir. Internet tiene que tener un alma, y esa alma es la experiencia física en el local”. NT