Buenos Aires, 26/09/2017, edición Nº 1777

Guido Gorgatti: “pareciera que no hay más abuelos en la televisión”

Con 95 años, puede recorrerse la historia del teatro y la TV argentina a través de su biografía.

(CABA) “No te mueras nunca”, dice que es la frase que más le dicen en la calle, cuando sale diariamente a hacer las compras para que nunca falte en su heladera un champán bien frío y una picada por si viene algún amigo. A veces, cuando no hace tanto calor, llega a caminar casi sesenta cuadras porque disfruta de su ciudad, la que lo albergó cuando llegó de muy pequeño, escapando del fascismo en su pueblo veneciano natal, Crespino, en Italia. A los 95 años Guido Gorgatti no parece la edad que tiene y de su rostro y sus palabras destella frescura casi adolescente, como ese chico que un día se presentó en el Teatro Infantil Labardén y le dijo a la directora: “Io voglio essere un attore comico”. Aunque realmente quería actuar, Guido deseaba asegurarse sólo un vaso de leche que se aseguraba estando allí, por la difícil situación económica que vivía con sus padres y hermanos. Tiempo después terminó convenciéndose que de verdad iba a ser un actor cómico, gracias a docentes como Alfonsina Storni, que formaban parte del equipo docente. Y no paró más.

Durante su extensa carrera curiosamente interpretó a innumerables personajes españoles, muchos inolvidables y entrañables: en televisión fue el jubilado en “La Tuerca”, el sastre en “Resistiré” y el mozo de “Un cortado, historias de café”, tiempo en que obtuvo un premio Martín Fierro a la trayectoria e hizo reír a todos cuando dijo que estaba “elegantón…pero con todo prestado”. Fue amigo de Tita Merello, a quien acompañó en el radioteatro “Mademoiselle Elise”, por Radio El Mundo. “Tita estaba un poco enamorada de mí –confiesa en voz baja. Fue una mujer encantadora y recuerdo que cuando tuve tuberculosis ella venía todas las semanas a verme”. También fue compañero de Niní Marshall en la obra “La señora Barba Azul” y de otras tantas celebridades y famosos desde Paulina Singerman a Jorge Porcel. Pero la emoción profesional más grande fue cuando viajó a Roma para filmar con Vittorio GassmanUn italiano en Argentina” y el recordado actor lo invitó a almorzar a su casa. Para el café, Gassman le representó el soliloquio inicial de “Hamlet” por el cariño que Guido le generaba.

Dice que hace tres años fue invitado a hacer radioteatro con Nora Cárpena, pero en televisión su última participación fue hace cinco, en “Alguien que me quiera”, donde compuso a un querible sacerdote en pocos capítulos. El título de la tira de Canal 13 parece una paradoja de su actualidad: no recibe más propuestas para trabajar, que es lo que él más quisiera. “Pareciera que no hay más abuelos en la televisión y yo podría componer a un viejo lindo de ochenta”,aclara. “¡Me enloquecería que me llamen! . Pero lo lindo es que la gente en la calle me reconoce. ¡Tengo más éxito que cuando trabajaba!”.

Dice que a lo mejor, quizás, tal vez, el director Leonardo Bechini lo convoque para una película en septiembre donde haría de cura. Pero en la intimidad, Guido convive con el silencio y el olvido. Asegura que desde hace un tiempo sufre ataques de pánico y está medicado: “Una vez se apagó la luz de acá y me dio como un shock nervioso”, relata. Fue también compaginador musical (le puso armonía a grandes telenovelas de la época), técnico de sonido, dueño de una inmobiliaria en Recoleta y cocinero, donde brilló en el ciclo “20 Mujeres”, que producía su “socio”, Armando Barbeito, testigo de este encuentro en la casa que comparten en la calle Posadas. Gorgati muestra su balcón terraza, sonríe, hace morisquetas y de pronto se pone serio, quizás triste. “Tuve una infancia durísima. Toda la primera etapa vivíamos en un conventillo en Constitución. Me hice cargo de mi familia en un determinado momento. Fijate que me encantan los chicos, soy feliz con ellos, pero nunca se me ocurrió tener hijos. Será que yo fui padre de toda mi familia ¿no?”, reflexiona. Y asegura, aunque con desazón, que ya no va diariamente al cine del shopping “chic” que tiene a metros de su casa, donde solía ver una película, dormirse por la mitad y al día siguiente ver la otra parte y así después con otros films.

Pero fue en “La Tuerca”, allá por 1965, con varias temporadas en el aire, donde Guido fue feliz y se hizo popular. Los nostálgicos lo recuerdan como uno de los programas cómicos más importantes de la televisión. En aquel ciclo varios jubilados amigos se juntaban en el banco de una plaza para comentar las noticias del día. Gorgati, que era Toseli, desplegaba un diario del día y comentaba algún suceso. Junto a él estaban Tincho Zabala, Rafaelel Pato Carret y Vicente Rubino”, entre otros. “A mí me lo dijo un muchacho que sabe…”, era el latiguillo de su personaje. “Si hoy estuviéramos haciendo ese sketch yo diría `¿Y qué me dicen de la Doña?` para aludir a la Presidenta pero sin nombrarla”, ríe Guido como un chico, como aquel que un día se juró que iba a ser cómico y vaya si lo consiguió.

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Fuente: Clarín

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