Guerra narco a 25 cuadras de la Casa Rosada

(CABA) Enero de este año comenzó como había terminado diciembre pasado: lluvia de balas en los pasillos de las villas 31 y 31 bis, en Retiro. Nadie podía ocultar que había una de batalla y que el botín de la disputa era el territorio por...

(CABA) Enero de este año comenzó como había terminado diciembre pasado: lluvia de balas en los pasillos de las villas 31 y 31 bis, en Retiro. Nadie podía ocultar que había una de batalla y que el botín de la disputa era el territorio por el mercado de la droga. En los primeros 20 días de este año, las estadísticas marcaban cinco homicidios por venganzas vinculadas por el negocio del narcotráfico.

“La guerra va camino a reproducir el conflicto que se vivió hace años en la 1-11-14, del Bajo Flores, donde las bandas de narcotraficantes pelearon a sangre y fuego por el control del negocio ilegal”, fue el diagnóstico que hizo en su momento un importante funcionario judicial que investiga numerosas causas de narcotráfico.

Dos bandas narcos rivales, una liderada por ciudadanos peruanos y la otra por ciudadanos paraguayos, se habían convertido en una suerte de Estado paralelo en la villa 31 y 31 bis. A sangre y fuego, y a tan sólo 25 cuadras de la Casa Rosada, se disputan el territorio.

Los habitantes de la villa también sufrieron la violencia narco: vecinos de la 31 y 31 bis fueron víctimas de los delincuentes por el solo hecho de que sus viviendas estaban situadas en lugares estratégicos para el negocio de la droga.

Uno de los presuntos cabecillas, Bladimir Morán Joyo, alias “Cabecita”, vivía como un rey en la villa 31. En junio pasado, detectives de la Superintendencia de Drogas Peligrosas y de la División Homicidios de la Policía Federal allanaron uno de los domicilios del sospechoso y descubrieron seis pantallas de plasma, un baño con hidromasaje, equipo de aire acondicionado y cuartos como los de un moderno dúplex que desentonaban con el entorno de ese pasillo de la villa de Retiro.

Dos meses después del allanamiento ordenado por el juez federal Ariel Lijo, “Cabecita”, que es hijo de César Morán, alias “el loco Cesar” (para los detectives judiciales dirige a la banda que él mismo creó desde la cárcel de Villa Devoto), continúa prófugo. Pero otras 14 personas acusadas de ser parte del negocio de las drogas en la villa 31 están cerca de ir a juicio.

En las últimas horas, el fiscal federal Jorge Di Lello le solicitó al juez Lijo que envíe a juicio oral y público a 14 sospechosos detenidos en los allanamientos de junio pasado, donde por poco se escapo Morán Joyo, y de abril último.

“Según se desprende del requerimiento de elevación a juicio del fiscal Di Lello, los imputados, con roles definidos, mantenían el control de la droga que ingresaba en el barrio y la finalidad era su comercialización”, según publicó la Procuración General de la Nación en el sitio de noticias www.fiscales.gob.ar.

En su dictamen, Di Lello hizo un detallado análisis de la situación de la operación narco en la villa. El representante del Ministerio Público explicó que el negocio ilícito crecía y eso iba de la mano de una mayor dominación del territorio por parte de la banda.

“La organización ha expandido el ámbito geográfico de influencia, utilizando la intimidación y la violencia, como forma de lograr que vecinos del barrio, disgustados con su accionar o habitantes de viviendas estratégicamente situadas abandonaran sus viviendas que luego eran ocupadas por ellos para sus actividades”, dijo.

Para el fiscal Di Lello la droga se “almacena, fracciona y distribuye, en una primera instancia, en los barrios marginales, porque el control estatal es ínfimo o nulo, siendo además territorios donde los productores fácilmente encuentran mano de obra barata, pues suelen ser habitados por personas con extremas necesidades”.

por Gabriel Di Nicola

FUENTE: LA NACIÓN

S.C.