Buenos Aires, 12/12/2017, edición Nº 1854

Grosso: la influencia escondida de Mauricio Macri

Su presencia hasta genera ruido en el PRO. Un diario dijo que “el ex intendente menemista, Carlos Grosso es uno de los más escuchados por el jefe de Gobierno”. Carne fresca para que el kirchnerismo se frote las manos y ataque en masa, aunque el candidato del Frente para Victoria a jefe de Gobierno, Daniel Filmus, fue un importante colaborador del ex intendente porteño. ¿Quién maneja a Macri? Primero se...

Su presencia hasta genera ruido en el PRO. Un diario dijo que “el ex intendente menemista, Carlos Grosso es uno de los más escuchados por el jefe de Gobierno”. Carne fresca para que el kirchnerismo se frote las manos y ataque en masa, aunque el candidato del Frente para Victoria a jefe de Gobierno, Daniel Filmus, fue un importante colaborador del ex intendente porteño.

¿Quién maneja a Macri? Primero se habló de su padre, después de Durán Barba y ahora, algo que se comentaba entre pasillos salió a la luz a través de su diario oficialista, Clarín. Carlos Grosso, ese personaje polémico, sospechado de cientos de negocios “no santos” se suma al grupo de asesores del Jefe de Gobierno.

Se conocen desde hace más de 30 años, aunque Carlos Grosso dejó el Grupo Socma para dedicarse de lleno a la política casi al mismo tiempo en que Mauricio Macri comenzaba a dar sus primeros pasos en la empresa de su papá, Franco.

Siguieron en contacto y Grosso no se privó de darle algunos consejos cuando fue Macri quien se metió en política. Hasta hace un tiempo, eso ocurría una vez cada tanto y sólo al pasar. Pero a principios de este año, Macri le otorgó al polémico ex intendente menemista un lugar privilegiado en la mesa chica del PRO.

En lo que va de este 2012, la mesa de “estrategia política” que conduce Grosso ya se reunió al menos tres veces. No es un lugar para muchos, sino para unos pocos elegidos: Nicolás Caputo (íntimo amigo de Macri), Horacio Rodríguez Larreta, Marcos Peña, el asesor ecuatoriano Jaime Durán Barba y el exitoso emprendedor Andy Freire. Y Macri, obviamente.

Un dato llamativo que ya generó ruido en el PRO es que uno de los que se quedó afuera de esa mesa es nada menos que el armador político de Macri, Emilio Monzó. “Emilio no integra ninguna mesa con Grosso y la verdad es que no quedaría muy bien parado si trascendiera que existe otro ámbito de discusión política”, dijeron cerca del ministro de Gobierno porteño.

Consultadas por Clarín, tres altas fuentes del PRO reconocieron las frecuentes conversaciones entre Macri y Grosso, pero le dieron distintas valoraciones. “Es una exageración hablar de mesa de trabajo. El (por Grosso) conoce a varios y de vez en cuando tira ideas, como mucha otra gente. Pero son charlas informales, no cumple un rol institucional”, dijo la primera de las fuentes. Las otras dos, en cambio, coincidieron en calificar al ex intendente como “extremadamente influyente” . Y una de ellas agregó: “Mauricio lo escucha muchísimo. Forma parte de la mesa chica y se convirtió en una persona de máxima confianza. Es un hombre muy inteligente y es de los pocos que se anima a discutirle al jefe (por Macri)”.

Ninguna de esas tres fuentes quiso -o pudo- precisar cuáles fueron algunas de las ideas que le transmitió Grosso a Macri, pero aclararon que -pese a haber gobernado la Ciudad- no se mete para nada en cuestiones vinculadas con la gestión porteña y sólo se dedica a lo que tiene que ver con el armado político a nivel nacional.

La presencia de Grosso divide aguas en el macrismo. Por un lado están los que aprecian sus aportes y consideran que su presencia en el equipo del PRO es una señal clara de que Macri está convencido de ir por la Presidencia en 2015.

En la vereda de enfrente se ubican aquellos a los que se les eriza la piel cuando escuchan su nombre. En ese caso, el sentimiento es recíproco: Grosso parece despreciar a quienes lo rechazan. Y él sabe bien lo que es sentirse rechazado.

En 1992, tres años después de haber sido designado por Menem, debió renunciar a la intendencia porteña a raíz de una serie de escándalos por presuntos hechos de corrupción. Enfrentó 40 causas penales: por la concesión del Campo Municipal de Golf y del Velódromo de Buenos Aires -por lo que estuvo ocho meses preso, en 2002-, o la conocida como “escuela shopping”, por la que fue “sobreseído definitivamente” recién a fines de 2011.

En la foto, el senador Filmus junto al intendente Grosso

En diciembre de 2001 la política le dio revancha, y tampoco tuvo un final feliz. Adolfo Rodríguez Saá lo designó como jefe de Gabinete de Asesores durante su breve presidencia y Grosso fue forzado a renunciar aun antes que el presidente por un “cacerolazo”.

 

Más de diez años después, y de la mano de Macri, parece tener una nueva oportunidad de aparecer en la escena política argentina que cada día se parece más al film “El Regreso de los Muertos Vivos”, una película repetida, vista ciento de veces en los últimos años.


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