Fútbol motorizado: un deporte inclusivo que busca fondos

Necesitan financiamiento para desarrollar un sistema de realidad virtual que le permita a los chicos entrenar en sus casas.

(PBA) Hace 4 años que el Powerchair Football desembarcó en nuestro país. Hoy ya tiene sedes independientes que conforman la Fundación, y cinco se encuentran en la provincia de Buenos Aires: Pacheco, Rosario, Mar del Plata y Córdoba, y hay otras dos como Bahía Blanca y La Plata, que están empezando a desarrollarse.

Mariano Zegarelli y su esposa Lorena Lardizabal trajeron este deporte en 2012. Lo cuenta ella: “Fuimos en 2011 a una convención sobre atrofia espinal muscular en Estados Unidos. Y vimos el Power en un stand, nos maravilló, así que hablamos con la presidenta de la Asociación de allá y a partir de ese momentos gestionamos todo”.

Hoy son alrededor de 60 jugadores que lo practican en nuestro territorio. ¿Cómo es? Juegan en equipos de cuatro jugadores incluído el arquero en una cancha con las medidas similares a una de básquet y sobre un piso de parqué. Los arcos son dos conos y la pelota es medida 10, el doble de la tradicional número 5. Además hay un árbitro y jueces de línea. Esencial es el footguard, una protección de pies que se agrega a la silla de ruedas motorizadas y es el elemento con el que se realiza el control y el impacto de la pelota. Además la silla no puede ir a más de 10 k/h.

Claro que hay complicaciones de lógistica. Sucede en la Selección argentina porque varios de sus jugadores viven en el Interior y no siempre pueden juntarse. Entonces la Fundación Powerchair Football Argentina (cuyos padrinos son Matías Almeyda y el periodista Pablo Giralt), junto a una empresa están desarrollando la primera plataforma de entrenamiento virtual. La idea es que los chicos accedan al kit Oculis Rift para acordar los entrenamientos virtuales.

Pero como su costo ronda entre los 3.500 y 4 mil dólares, la entidad necesita recaudar fondos. “A través de esta plataforma los jugadores, de diferentes niveles pueden vivenciar, a través de la experiencia de realidad virtual, un entrenamiento, hacer slalom, y otros ejercicios con exigencias más avanzadas. Por ahora es un prototipo, que pronto les va a permitir a los chicos poder entrenar aquellas jugadas que se les dificultan mucho” comentan desde R/GA, quienes desarrollan este kit. La utilización de este programa es similar a jugar a la Play Station.

Mientras, el INTI viene desarrollando una silla motorizada cuyo valor sería muchísimo menos que las que vienen desde el exterior.

S.C.