Buenos Aires, 21/09/2017, edición Nº 1772

Furor en Facebook por los mercados de pulgas

Las ferias de compra y venta de productos y servicios se expanden en las redes sociales; tienen estrictas reglas de membresía y pertenencia, donde la cercanía geográfica es un factor clave.

(CABA) “Publicar con precio. Escribir el nombre claro del producto. Aquellas personas que no sean cordiales y respetuosas serán eliminadas del grupo sin previo aviso. Por favor respetar el orden de interés poniendo «quiero». Sólo ingresarán al grupo personas que sean invitadas por otros miembros y que tengan al menos tres conocidos. No se admitirán nombres ficticios.” En este conjunto de máximas se pueden resumir las reglas de una modalidad de compra-venta de productos y servicios que ya es furor en las redes sociales: los mercados de pulgas online.

Son, en su mayoría, grupos cerrados de Facebook que se expandieron en tiempos de cepo cambiario, cuando se dificultaba adquirir bienes en el exterior, al tiempo que los precios locales se volvían cada vez más costosos. La venta de lo usado ganaba terreno.

Las asociaciones funcionan muy parecido a un sitio de comercio electrónico (como Mercado Libre o alaMaula), pero en un entorno más cerrado y con reglas propias. Así, un usuario publica lo que quiere vender y el primer interesado en dicho objeto que comenta tiene prioridad para hacer la transacción. Entre ellos arreglan la forma de pago y la entrega. Además, al ser todos miembros conocidos, se genera un mayor clima de confianza.

La moda por esta práctica comenzó a fines de 2014 cuando dos amigas, mamás del colegio, notaron que podían hacer algo con las prendas de sus hijos, que crecían más rápido de lo que se estropeaban. “Sacamos la idea de ver grupos abiertos, que vendían muchas cosas, pero no estaban cerca geográficamente, entonces había que ir a buscarlos lejos de casa”, explica Sheila Sánchez Saravia, quien, junto a María Murature, creó Flea Market (mercado de pulgas).

Sólo se permite entrar al club a personas conocidas, o conocidos de amigos. “La idea es controlar quién ingresa, porque después esa persona va a tu casa o a tu trabajo a buscar la compra”, explica Agustina Ugarte, creadora BBB (bueno, bonito y barato) con su hermana Sofía, quien cuenta que entre las publicación más raras que leyó fue una venta de dentadura de tiburón. “Es un trabajo enorme que no es redituable. Yo soy maestra jardinera y mi hermana tiene un puesto ejecutivo en Molinos”, dice Ugarte.

La forma de ganar dinero con el grupo que emplean las hermanas es cobrar por una publicación especial a la que llaman “venta oportuna” y cuesta $ 150 cada una.

Cheap 2 Cheap es uno de los grupos más conocidos y cuenta con más de 40 categorías, además de haberse expandido a Chile y Uruguay. Nordelta también cuenta con su propio grupo cerrado.

Las hermanas Ugarte administran (y median entre partes cuando hay un conflicto) todas las categorías en las que se diversificó BBB: Popurrí (8239 miembros), Baby & Kids (5975), XL (1170), Deportes Premium (1003), Inmuebles (8239) y Automotores (1116). Los últimos dos tienen reglas distintas: se publica un precio aproximado en vez del precio exacto y se vende al comprador que genere más confianza y no necesariamente al primero que comente.

Por día reciben entre 40 y 100 solicitudes de ingreso dependiendo el rubro. Los grupos están conformados en su mayoría por mujeres, menos en Automotores, donde hay más presencia masculina. “Hay algunos hombres que son emprendedores y se meten en carpintería o venden pallets. También están los que se van a vivir solos y quieren amueblar el departamento”, cuenta Ugarte.

Con esto en mente, las hermanas decidieron aportar a una fundación, que apadrina dos escuelas en Chaco, y comenzaron a juntar prendas entre los miembros para donar.

S.C.

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