Buenos Aires, 22/10/2017, edición Nº 1803

Francisco: “El trabajo que se hace en las villas no es ideológico, es apostólico”

Lo afirmó Francisco en una entrevista con una radio del Bajo Flores; elogio al padre Mugica. (CABA) “El Papa de los villeros habla al pueblo.” La placa introductoria del video en el que Francisco responde preguntas sobre los pobres, los curas villeros, la educación y los presos es elocuente e introduce a la primera entrevista que otorga el Santo Padre a un medio de comunicación comunitario, la FM 88.1 Bajo...

Lo afirmó Francisco en una entrevista con una radio del Bajo Flores; elogio al padre Mugica.

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(CABA) “El Papa de los villeros habla al pueblo.” La placa introductoria del video en el que Francisco responde preguntas sobre los pobres, los curas villeros, la educación y los presos es elocuente e introduce a la primera entrevista que otorga el Santo Padre a un medio de comunicación comunitario, la FM 88.1 Bajo Flores, de la villa de emergencia 1-11-14.

Se proyectó ayer en un tinglado de la parroquia Madre del Pueblo de esa villa, tras una misa para celebrar el primer año de la elección del papa argentino. El miércoles próximo, a las 11, será difundido en un acto público en la Universidad Católica Argentina (UCA), en Puerto Madero.

Al responder las preguntas, con tono paternal, el Papa sorprendió al destacar la acción de los curas villeros de ahora y del pasado . “Lo importante es que el trabajo que hacen los curas en las villas en Buenos Aires no es ideológico, es apostólico, y por lo tanto forman parte de una misma Iglesia. Los que piensan que es otra Iglesia no entienden cómo se trabaja en las villas de emergencia”, afirmó.

También fue contundente cuando se le preguntó su opinión sobre la obra de algunos curas que fueron a trabajar a las villas en los años 60 y 70, como Rodolfo Ricciardelli, Jorge Vernazza y Carlos Mugica. “Algunos dicen que son curas comunistas. No. Éstos eran grandes sacerdotes que luchaban por la justicia”, afirmó.

Y añadió que esos sacerdotes, muchos de los cuales integraban el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo y fueron muy cuestionados por sectores conservadores o tradicionalistas de la Iglesia en la Argentina, eran “sacerdotes, hombres que rezaban, hombres que escuchaban al pueblo de Dios, hombres que enseñaban el catecismo y que luchaban por la justicia”. E inmediatamente, anticipándose quizás a alguna interpretación inadecuada, aseveró: “La justicia es un valor evangélico”.

Al referirse a quienes critican a algunos de aquellos sacerdotes, avanzó: “Son hombres que sufrieron mucho. Por ahí se equivocaron, o no, porque todos nos equivocamos en alguna cosita, pero su trabajo, su inspiración, no estaba equivocada”.

El rostro del Papa, proyectado sobre una pantalla gigante en un escenario ubicado frente a las aulas del flamante colegio secundario parroquial inaugurado hace una semana, era visto con atención por un grupo de vecinos de la villa que asentían con la cabeza a cada una de sus afirmaciones.

Como Sergio Larosa, un uruguayo de 35 años que vive en esa parroquia y participa de las actividades del Hogar de Cristo, programa de recuperación y acompañamiento de consumidores de paco. “No lo conocí a Bergoglio, pero estoy acá porque por la misericordia de Dios tuve la oportunidad de tener una nueva vida”, contó Larosa a la nacion.

“No gambeteó ninguna pregunta. Lo que dice está dirigido a nosotros, pero cuando habla el Papa lo hace para todos”, sostuvo Eduardo Najera, de Radio Bajo Flores. Al explicar por qué el Papa les concedió la entrevista, indicó: “Debe recibir miles de pedidos de entrevista por día. Que haya aceptado el nuestro significa que somos vehículo de lo que él dice, no porque seamos más lindos o más santos que otros”.

Cuando le preguntaron “cómo evitar que haya tanta gente en las cárceles”, Francisco respondió: “El camino es la educación; ayudar, acompañar. Y buscar maneras de cumplir condenas que no necesariamente requieran la cárcel. Por ejemplo: algunas opciones para ciertas cosas son los trabajos voluntarios”.

Luego repitió que, al pensar en los presos, lo fundamental es preguntarse “por qué él o ella están en la cárcel y yo no”. Admitió que se hace esa pregunta que “lo acerca al hermano que está en la cárcel”. Y concluyó: “Si no hice algo que merezca estar en una cárcel es por una ayuda especial de Dios”.

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