Buenos Aires, 24/10/2017, edición Nº 1805

Floresta fue sede de la Copa Sudamericana de metegol

Hubo equipos de cinco países de la región. La final enfrentó a parejas de la Argentina y Brasil, pero la alegría fue de los verdeamarelhos.

(CABA) “Buenos Aires fue un huésped inmejorable en este campeonato, y estamos tan agradecidos a los argentinos como apenados por haberles ganado”, declaró, con una sonrisa, Rogélio Gonçalves, número uno de Brasil. Nada de “Argentina decime qué se siente”. Junto a su compatriota Carlos Miyashiro ganaron la Copa Sudamericana de Fútbol de Mesa, el sonoro nombre oficial del más casero metegol. Y la finalísima fue contra Argentina, con victoria verdeamarelha: 5 a 0.

“Otra derrota, es cierto. Es doloroso. Porque con Brasil no nos gusta perder al fútbol, y mucho menos al metegol”, se lamentó el argentino Claudio Yanchuk. Con Marcos Lombardo representaron al país, y perdieron contra el time brasileño.

Según consignó Tiempo Argentino, la Confederación Sudamericana de Fútbol de Mesa, con sede porteña en el barrio de Floresta, organizó este Open Master como precalentamiento para el Mundial de Metegol, que en 2017 se dirimirá en Alemania. “Estuvieron bien los chicos”, se felicitó Rafel Colaso, presidente de la Federación Argentina, que nació en 1997 “como un modo de dar pelea para que el metegol vuelva a ganar el protagonismo que tenía en las décadas pasadas”. Para el Open que arrancó el sábado y culminó ayer con la entrega de medallas y trofeos llegaron equipos de Perú, Bolivia y Uruguay.

El tercer puesto también quedó en el Mercosur: fue para los uruguayos. Atrás quedaron los peruanos, “pero lo importante es el buen juego, la solidaridad y la competencia entre amigos”, dijo a Tiempo Alejandro Cubas, presidente de la Asociación Peruana. “En Lima hace unos 25 años era muy popular lo que llamamos ‘fulbito de mesa’. Pero ya ahora no. Ahora no se juega, las costumbres cambiaron, y acaso a este deporte lo hayan remplazado los juegos en red”.

El objetivo de este Open regional fue jerarquizar al fútbol de mesa como deporte. Las razones sobran a los ojos de los organizadores: “Tiene su disciplina, hay que entrenar, exige método, compañerismo, valores compartidos”, detalló Cubas.

Los resultados ya han sido remitidos a la organización mundial que nuclea a las distintas regionales: la Federación Internacional de Fútbol de Mesa (ITSF). “Es que usamos un programa que conectamos al software de la ITSF en Nantes. Allí reciben toda la información y forjan una base de datos con los partidos de todo el mundo.”

Antes de iniciarse el partido, un puñado de argentinos comenzó a cantarle a los brasileños el “Brasil decime que siente”. Uno saltó y dijo: “No cantemos esa que trae mala suerte. Hasta en Chile perdimos por cantar lo mismo.” Tenía razón el profeta.

Mesas hechas por una cooperativa
Nahuel Casademunt integra la cooperativa Toc Toco Mobiliario, conformada por carpinteros y diseñadores industriales, que fue la que construyó las mesas de metegol. “En el mundo existen siete tipos de mesas reconocidas –explicó–, pero hay que pagar un derecho anual que es carísimo. Por eso propusimos una mesa nacional, que ahora está siendo evaluada por la Federación Internacional de Fútbol de Mesa (ITSF), con sede en Nantes (Francia). La idea, si la aprueban, convertirnos en proveedores continentales de mesas de metegol.”

La cooperativa se formó hace dos años y es, según Emilce Moler, de la Subsecretaría de Fortalecimiento Institucional del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, “una de las que integran la economía social. El ministerio subsidió la compra de máquinas para hacer las mesas, que además sirven para personas con discapacidades motrices, lo cual es un ejemplo de trabajo.”

Una mesa sin pelusas y la prohibición del molinete
Los partidos ostentaron la severidad propia de un torneo internacional: hubo árbitros titulares y suplentes, veedores y hasta grabaciones para tener un registro posterior en caso de polémica. En un momento, el crack brasileño Gonçalvez pidió detener el match. El árbitro se lo otorgó. El jugador se llevó el índice a la boca, lo lamió y lo colocó sobre la mesa: había visto una pelusa y la quitó.

Se jugó al mejor de tres partidos a cinco goles. El molinete está prohibido, y también mantener la pelotita más de 10 segundos en la barra del mediocampo. Para mover, hay que avisarle al rival diciendo “listo”, y si el otro no contesta en tres segundos, es falta. A las tres faltas, se cobra penal.

Un deporte
En la Argentina existe la Asociación Argentina de Fútbol de Mesa desde 1997.

Y en 2002 se creó la Federación Internacional de Fútbol de Mesa, con sede en la ciudad francesa de Nantes.

La entidad mundial reúne a más de 70 países y organiza cada dos años un Campeonato Mundial.

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Fuente: Tiempo Argentino

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