Buenos Aires, 19/11/2017, edición Nº 1831

Fariña Gate: allanaron las oficinas de SGI en “La Rosadita” de Puerto Madero

Tras el ecándalo que desató un informe de Lanata, el juez  Casanello ordenó allanar la financiera SGI, en el edificio Madero Center, Juana Manso 555. (Ciudad de Buenos Aires) Por orden del juez Sebastián Casanello, la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) allanó anoche as oficinas en Puerto Madero de la financiera SGI Argentina SA en el edificio Madero Center, donde tienen departamentos tanto la presidenta Cristina Fernández como el vicepresidente Amado...

Tras el ecándalo que desató un informe de Lanata, el juez  Casanello ordenó allanar la financiera SGI, en el edificio Madero Center, Juana Manso 555.

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(Ciudad de Buenos Aires) Por orden del juez Sebastián Casanello, la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) allanó anoche as oficinas en Puerto Madero de la financiera SGI Argentina SA en el edificio Madero Center, donde tienen departamentos tanto la presidenta Cristina Fernández como el vicepresidente Amado Boudou.

Además de allanar la entidad vinculada a Federico Elaskar, también se iniciaban procedimientos en otro de sus domicilios y en uno del contador Leonardo Fariña en La Plata.

La medida había sido requerida por el fiscal federal Ramiro González junto con la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac), en el mismo dictamen en el que señalaron que había motivos suficientes no sólo para iniciar una investigación penal, sino ya para citar a indagatoria a ambos personajes por posible lavado de dinero.

La imputación está basada en al menos ocho reportes de operaciones sospechosas (ROS) de distintos bancos por una suma cercana a los 20 millones de pesos, que fueron presentados por la Unidad de Información Financiera (UIF).

El requerimiento de instrucción de la causa de los fiscales González y Carlos Gonella no especifica medidas respecto del empresario Lázaro Báez, quien según los dichos iniciales de Fariña y Elaskar habría sacado del país unos 55 millones de euros, a través de la financiera SGI, para lo que se habrían creado unas cincuenta compañías offshore.

Por lo pronto, los pedidos de indagatoria son para son sólo para Fariña y Elaskar.

Luego de la aparición de los relatos que ambos hicieron en el programa de Jorge Lanata, la Justicia apuró la investigación iniciada a través de denuncias de la  UIF, más los datos de una investigación inicial de la AFIP sobre Fariña, que sostienen las sospechas sobre maniobras de lavado.

Ahora, además se amplió la investigación a más de una decena de otras empresas y personas que estarían vinculadas con ellos y no se descarta que tengan lazos con Báez.

También había procedimientos en otros dos domicilios, uno de Elaskar y otro de Fariña, en busca de documentación ligada a su actividad comercial y laboral, y con eventuales transacciones en negro a paraísos fiscales y sociedades offshore. El juez por ahora no citó a nadie a indagatoria, pero dictó las primeras medidas para juntar documentación: desde el material exhibido por el programa Periodismo para Todos hasta pedidos de informes a la AFIP, los bancos, tarjetas de crédito e Inspección General de Justicia.

En el caso de Elaskar, los ROS señalan operaciones sospechosas del Banco Santander Río (por 660.130 pesos); del Supervielle (por 463.032 pesos); hay reportes del Banco Central por 15.643.100 de pesos y por otros 4.631.021; del Standard Bank por 90 mil; de la Holando Compañía de Seguros por cerca de 50 mil pesos; del Banco Hipotecario por 3.935.488 de pesos.

En relación con Fariña, la AFIP le había abierto una investigación también motivada por ROS de bancos. Luego, la UIF tomó la información y reparó en un expediente bastante viejo (mayo de 2011) pero judicializado ahora: Fariña se había comprado un Audi Coupé por 209.300 pesos y un BMW por 444.220 pesos, lo que “no guardaría relación con su actividad, ya que no posee una fuente de ingresos”. El dictamen de los fiscales también señala operaciones “de carácter inusual”: como que los gastos de su casamiento –con Karina Jelinek– aparecen solventados por la firma REI Fiduciaria a cambio de futuras gestiones comerciales, con comprobantes por casi dos millones de pesos; además, vive en un suntuoso departamento con un contrato de “comodato” a nombre de “Diego SA”.

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