Buenos Aires, 22/11/2017, edición Nº 1834

Fantino: “Yo no compito con Marcelo”

Entrevista picante.

Alejandro_Fantino-Hora_Pico_2012

(CABA) Alejandro Fantino es un personaje que genera amores y odios, incluso tiene su propio grupo de fans en facebook “Yo soy argentino, soy soldado de Fantino”. Entrevistador, conductor y showman, Fantino confiesa que le interesa más el periodismo que la conducción y que preguntarle a Sofia Gala sobre el porro fue un error.

¿Qué te hace pensar que la nota arranca con el grabador encendido y no antes, o después?

¿Cómo demostrás que dije lo que dije si no esta grabado, y sin que puedas comerte un juicio?

No sé, confiaría en que me crean mis empleadores.

Quizás sí…

Truman Capote decía que lo importante de la entrevista era lo que recordabas.

Viejo, años sesenta. Ya fue. Hoy te mandan una carta documento. No yo, yo no mandé ninguna, pero…

Vos conocés el minuto a minuto y sabés lo que es meter un trending topic. ¿Twitter compite con Ibope?

No lo tengo cuantificado de manera cintífica, pero evidentemente si sos tendencia es porque te esta viendo mucha gente. Si estás siendo nombrado entre las palabras más escritas en el mundo y tenés un 2,7 de rating, algo te llama la atención. De cualquier forma no podría descreer de los árbitros. No me quejo.

Yo no conozco mucho de esas presiones. ¿Me ayudás a llevar la entrevista sin perder la intensidad?

Hay que saber medir las dosis de anestesia. Esta es la diferencia entre un buen y un mal entrevistador. No hay que dormirlo ni que le duela cuando se lo pincha. Ese es un buen entrevistador. El malo se pasa para un lado o para el otro. Te lo digo porque soy un tipo que ha entrevistado a mucha gente. Tengo 20 años en el sistema y hace 20 años que entrevisto.

¿Cómo la encararías a Cristina?

De la misma manera que la encararon los que la entrevistaron: sabiendo de antemano que no vas a ganar, sino que vas a perder por poco. Sabiendo que jugás en el terreno que juegan todos los periodistas que entrevistaron jefes de estado. Que no me vengan a decir que se puede romper a un jefe de estado en una entrevista… es muy difícil lograrlo.

Debería preguntarte si 2013 fue tu mejor año, pero más me gustaría saber cómo te pegó el porro que te convidó Sofia Gala. ¿Está bien?, ¿cómo andaría manejando la anestesia ahí?

Es una interesante propuesta, una buena pregunta. Yo trabajo en vivo, no tengo margen de error. Si me hicieras una mala preguntas, la sacás. Yo trabajo en vivo, no se edita y si pregunto mal quedo expuesto ante 500 mil personas. Lo de Sofía Gala fue una mala jugada mía.

¿Mala? A mí me pareció un extraordinario abordaje con un personaje con el que sí o sí se debe hablar de drogas.

No debí haber ingresado a esa parte de la nota como lo hice. Jugué mal. La tiré afuera, le pegué con el marco. No debí decirle a Sofia que me enseñara a armar un porro (…) Yo no fumé nunca en mi vida. No sé nada de drogas.

Hay entrevistas en las que el personaje no amerita, por ejemplo una Cinthia Fernández, pero vos le nombrás al sociólogo Emile Durkheim. ¿Esto tiene que ver con un cierto complejo de inferioridad?

Me divierte. Digo: “Azzaro (Flavio, de El show del fútbol), con vos vine a buscar un vendaval y hoy sos una brisa en el Egeo”. Es un guiño para quince que dicen ¡qué hijo de puta: en vez de decir una brisa en San Clemente, dice una brisa en el Egeo…! Pero sí, tenés razón, queda mal. Es al pedo, yo odio al que se muestra.

¿Qué te hace pensar que podés tener un mano a mano con el filósofo Tomás Abraham?

Es lo que te hace más jugosa esta profesión. Tomas Abraham me dio para leer, antes de la charla, siete libros. Estuve tres semanas leyendo a Abraham, tres horas por día para entenderlo.

¿Para qué te sirve darle lugar a un intelectual?

Lo que hablábamos antes: si cito a Nietzsche con El mago sin dientes, queda raro: pero si te venís preparando en soledad y en silencio y tenés a un tipo como Abraham, no hacés agua… De todos modos, reconozco que en esa nota estuve tan concentrado que tal vez escuché menos. Estuve tenso. A veces no me da el piné.

¿A quién admirás en tu trabajo? ¿Quiénes son los mejores?

Matías Martin es un buen entrevistador. Luis Majul es un gran entrevistador: consigue lo que quiere. Majul va directamente al grano.

Vos todavía conservás la capacidad de asombro. ¿Puede ser?

Uso más el tiempo. Entrevistando rápido capaz que hago agua.

A veces repetís parte de la respuesta del entrevistado, pero poniéndole un signo de interrogación.

¿Sabés qué es eso? La repetición de algo que me interesa es lo que para vos sería la negrita o lo que uses como resaltador. Yo no sé escribir. La repetición es eso, pero no me entienden…

¿Sos una especie de Tinelli de bajo presupuesto?

Yo no compito con Marcelo. El es conductor, el mejor conductor de la historia, y yo soy periodista. Un periodista que conduce. Cuando me dicen: vas a ser el próximo Tinelli, yo digo no, decime que voy a ser el próximo Lanata. Ese es un periodista integral. A mí me interesa Lanata, que puede entrevistar a Wanda Nara y a Moreno. A ver: con los Martín Fierro me importa más la terna de “Labor periodística” que la de “Mejor conducción”.

Dejás el programa de fútbol, pero seguís con “Animales sueltos”.

Dejo el de fútbol porque estoy podrido de hacer editoriales en contra de (Humberto) Grondona.

Animales sueltos será más un late show criollo con banda de covers en vivo.

¿Cómo es ser padre de un pibe al que nunca tuviste a upa?

Ya pasaron muchos años desde que nos reencontramos con Nahuel y ahora es más natural nuestra relación padre e hijo. Tengo un vínculo maravilloso y no creo que haya diferencia con haberlo tenido o no a upa. El amor es exactamente igual.

¿Pero la paternidad te interesa o la asumís?

Me interesa. No hay mejor acción que la que mía: reconocí a mi hijo, le di el apellido, me hice cargo y siento que todo redunda en una experiencia muy edificante.

Fuente consultada: Clarín

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