Buenos Aires, 12/12/2017, edición Nº 1854

Familia de Mar del Plata reclama los recursos para poder visitar la tumba de un héroe de Malvinas

Hace 35 años que los hijos del suboficial Félix Artuso reclaman a los gobiernos que les consigan un permiso y un buque para poder ir hasta las islas Georgias.

(PBA) Durante los últimos 35 años la Cancillería argentina les denegó a la viuda e hijos del héroe de Malvinas, suboficial Félix Artuso, los recursos para poder visitar su tumba en las islas Georgias. Maquinista del submarino ARA Santa Fe, Artuso fue ejecutado de cuatro balazos por parte de un Royal Marine, en circunstancias muy poco claras. Tras rendirse en el puerto de Grytviken(Georgias) y tomado prisionero, Artuso fue obligado por los ingleses a movilizar el averiado submarino Santa Fe hacia otro muelle cercano en la isla, cuando fue acribillado.

La Convención de Ginebra estipula que los prisioneros de guerra deben ser custodiados por las fuerzas vencedoras y no pueden ni deben accionar armamentos tras su rendición. Se penalizan “los atentados contra la vida y la integridad corporal, especialmente el homicidio en todas sus formas”. Según este convenio de 1949, Inglaterra habría incurrido en una falta gravísima.

Félix Oscar Artuso fue asesinado en la mañana del 26 de Abril de 1982, el día siguiente a la rendición argentina en la isla de San Pedro o Georgias del Sur,a 1300 km de las islas Malvinas. Tras caer prisioneros, el comandante del submarino Santa Fe, capitán de fragata Horacio Bicain, fue “persuadido” por los capitanes británicos, Brian Young, del destructor HMS Antrim y John Coward, comandante del destructor HMS Brilliant, a mover el submarino averiado por misiles ingleses y cargado con torpedos sin detonar.

Existen al menos tres versiones de lo sucedido. La Armada argentina dice que seis hombres fueron designados por Bicain para mover la embarcación que obstruía el único muelle operable en Grytviken y que los ingleses necesitaban despejar para el atraco de sus buques.

Esa versión oficial cuenta que Bicain le ordenó a Artuso estabilizar el submarino que estaba escorado. Éste acató la orden y accionó una válvula de aire para nivelarlo. El estruendo provocado por el aire que ingresaba en la cañería rota asustó al soldado inglés que custodiaba la maniobra: creyó que Artuso intentaba hundirlo. Sin mediar palabra, el Royal Marine le disparó a quemarropa con su pistola Browning automática de 9mm. Al menos cuatro disparos impactaron en la cabeza y el pecho del maquinista, quien murió a los pocos minutos.

Otra versión dice que los argentinos rendidos en Georgias no querían entregar el submarino. Cristian, el hijo de Artuso, cree que la orden interna era sabotearlo y que su padre accionó una válvula prohibida para hundirlo. “Conociendo a mi papá—dice— creo que él prefería morir antes que entregar el Santa Fe y cederlo como trofeo de guerra”. La historia oficial descarta esta hipótesis.

La tercera versión es la inglesa. Clarín accedió a documentos exclusivos del sumario efectuado por la Royal Navy tras el asesinato de Artuso. Allí se guarda con recelo el nombre del Royal Marine que mató al suboficial. Hasta la fecha todos los libros de historia, incluso los ingleses, desconocen esa identidad. En el sumario se habla de “unfortunate event” (evento infortunado), no de un crimen de guerra. Según testimonios de los seis argentinos que maniobraron el submarino hacia otro muelle, el soldado británico tenía entonces unos 20 años. Era rubio, de ojos claros, no muy alto y temió que Artuso quisiera sabotear y hundir el submarino. Sin embargo, Artuso accionó las válvulas correctas que, por handy, le había indicado Bicain. Y que involucraron movimientos rápidos y certeros entre dos válvulas desconocidas por el Marine británico. Fue un “terrible y desafortunado error”, dice el informe.

Los ingleses le dieron sepultura con todos los honores militares y Coward permitió que Bicain presidiera la ceremonia de entierro en la bahía que hoy lleva su nombre.

Artuso fue condecorado con la medalla “La Nación argentina al muerto en combate” y declarado héroe nacional por la ley 24.950, promulgada el 3 de abril de 1998. Un jardín de infantes en Mar del Plata lleva su nombre desde 2010 por la resolución 1.755 de la Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires. El Estado argentino, no obstante, viene denegando sistemáticamente a sus familiares poder visitar los restos del único argentino que descansa en el gélido cementerio de Grytviken, Georgias; a escasos metros del afamado marino anglo-irlandés Sir Ernest Shackleton.

Pasaron 35 años y no hubo hasta el momento una respuesta clara sobre porqué el estado argentino no dispone de un barco para trasladar a la familia. Ellos piden poder visitarlo“aunque sea una sola vez”. Georgias no posee aeropuerto y solo se accede hasta allí por barco o helicóptero. Ese argumento resulta insuficiente para la familia. Ante Clarín los Artuso denuncian que el estado argentino ha silenciado siempre el caso porque “toca intereses muy sensibles de la política exterior”.

Así, la negativa atravesó los diferentes gobiernos y encontró su punto más hostil con el de Menen y los Kirchner. “Estamos esperando que el presidente Macri y la canciller Susana Malcorra nos posibiliten visitar la tumba de nuestro padre”, dice conmovido Cristian, el hijo mayor de Artuso. Tenía apenas ocho años cuando su padre murió en la guerra. “Somos rehenes de la hipocresía de un estado que declara héroe nacional a mi padre pero que no nos permite ir a verlo. Han pasado 12.775 días sin poder despedirlo en su tumba, sin cerrar esta herida, y los sigo contando”, se quiebra Cristian. “Todo lo que obtuvimos de las gestiones durante años fue que nos preguntaran si queríamos ir a Malvinas. Pero allá están otros héroes, mi papá no está ahí. ¿Qué hago yo ahí? ¿Llorar a otra persona?”, dice y vuelve a quebrase.

En 2004 y en 2013 hubo expediciones argentinas con investigadores del Conicet y del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP), a bordo del buque científico Dr. Eduardo Holmberg, que partió desde Mar del Plata hasta Georgias para investigar el pez hielo y la fauna marina; y del cual surgió un vistoso documental para el canal Encuentro. “Nos genera mucha tristeza y suspicacia que ni siquiera hayamos podido aprovechar ese barco para poder visitar la tumba de nuestro padre”, dicen con pesar Karina y Carolina Artuso, las hijas del suboficial. “Mi madre no pudo jamás despedirse de su marido. Murió esperando ese día”. La familia reside en Mar del Plata y aún no pierde sus esperanzas.

Clarín presentó un pedido de acceso a la información pública ante el Ministerio de Relaciones Exteriores para que se especifiquen los motivos de porqué los hijos de un caído y héroe nacional no pueden visitar su sepulcro, habiéndose otorgado permisos y organizado comitivas para los caídos en Malvinas. Aún no obtuvo una respuesta.

En 1983, cuando el noble Santa Fe era remolcado hacia Gran Bretaña como trofeo de guerra, comenzó a escorarse y se hundió frente a la isla donde había sido capturado. Hoy, yace a 196 metros de profundidad, a los 54°08’ del paralelo sur y los 36°19’ del meridiano oeste, en las lacerantes aguas del mar Argentino. NR


Fuente: Clarín

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