Buenos Aires, 22/10/2017, edición Nº 1803

Fabio Alberti habló de la Ley de Medios y la censura en tv

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(CABA) Fabio Alberti, ex integrante de Cha cha cha y Todo por $2 pesos, habló con la revista Noticias y no dejó títere con cabeza. Opinó sobre la Ley de medios, la censura en la TV y dijo que en los medios hay “listas negras”.

Fabio Alberti: ¿Querés el título?: “En la televisión hay listas negras y mis colegas se hacen los pelotudos”.
Cada salame te puede bajar de la tele hoy… “Te llamamos de la producción de X”. “¿Estás seguro de que me invitan?”. “¡Sí!”. Y después te mandan un mail con que la gerencia dijo que no.

-¿Con quién le pasó eso?
Alberti: No, no voy a dar nombres, pero pasa. Igual no me interesa entrar a la tele, lo comento como algo que sucede. La otra vez le mandé un mail de buena onda a (Martín) Sabattela y me contestó y después le mandé otro y no me contestó más. Era una propuesta en el marco de la ley de Medios, para que los que trabajan en los medios públicos, que tienen cinco laburos, no puedan tener más que uno. ¿No estaríamos redistribuyendo el trabajo y el dinero? No me respondió ni pretendo que me responda. Pero me gustaría plantéarselo al que tiene cinco laburos de parte del Estado.

-¿Lo hizo con alguien?
Alberti: No, es una estupidez lo que digo.

-Cuando lo cuestionaron por estar con Majul, usted decía que no quería que su caché lo pagara el Estado.
Alberti: Yo no quiero que me banque el Estado, me parece que hay otras prioridades, nada más. Está fenómeno que el Estado banque la cultura, pero creo que hay criterios que debería tener en cuenta tanto el privado que acepta un dinero, como el Estado que lo paga. Siempre me molestó la falacia esa del concierto “gratis”, no es gratis porque vos (el artista) cobrás, y si vos cobrás, alguien lo paga. Gratis sería que el artista no cobre.

-Si en la televisión hay listas negras y usted está en ellas, se queda sin una fuente de ingresos vital, ¿no?
Alberti: Sí, por suerte hace cuatro años que vengo viviendo del teatro y puedo producir mis espectáculos. Y haciendo cosas… ahora estoy haciendo salsa de tomate.

-Eso habla de un buscavidas.
Alberti: ¡Obvioooo!, de poder bancármela solito sin tener a nadie que me cuide las espaldas, bancármela para poder seguir pagando el colegio de mis hijos (Ciro de 16 años y Teo de 14), me la recontra banco y me la voy a seguir bancando. Con mi bandera… planchadita, planchadita, planchadita.

-¿Qué pasó con “La cornisa”?
Alberti: Me dijeron que querían poner humor en el programa, el típico repaso de las noticias de la semana con humor, bien trillado. Lo hice, lo mío no es el humor político pero creo que no estaba mal. Muy naiff lo que hacía, repartía para todos lados igual. Con la única que no me metí fue con Cristina, por una cuestión de investidura presidencial y por ser mujer. Pero le daba a Boudou, a Moreno, a Berni, a Macri, a Lilita, a quien se lo mereciera en la semana.

-¿Tenía libertad para hacer sus libretos?
Alberti: Sí, sí, se los mandaba a la producción y veían lo que iba a hacer. Una sola vez me censuraron un chiste: decía “auspicia este espacio no sé qué cosa de putas y casino de Tigre”. No, Tigre no… Después nunca tuve problemas.

-¿Y entonces?
Alberti: No sé, considero que a alguien debo haber molestado…

-¿Qué le explicaron?
Alberti: Me dijeron “Fabio, no va más” y las explicaciones no fueron coherentes. Primero era el presupuesto, pero me pagaron todo el contrato, entonces si me seguís pagando sin laburar… Después me dijeron que era por rating, yo arrancaba en 1.5 y terminaba en 3, el editorial tampoco medía más que eso, tampoco era rating entonces… algo hubo que nunca supe qué fue, pero que hay listas negras, las hay. Y nadie saltó. Son todos guapos de la boca para afuera, después reculan todos.

-¿En la época de “Cha Cha Cha” había espíritu de camaradería?
Alberti: Hace tiempo que sé que la camaradería es mentira. Hace tiempo que me di cuenta de que estamos solos, en todo.

-¿A qué se refiere?
Alberti: A que estamos solos, el ser humano está solo. Duele, pero es así. Te vas dando cuenta de que estás solo.

-¿Tuvo desengaños importantes?
Alberti: No, es una sensación mía, nomás. ¿Viste cuando Riquelme dejó Boca porque se sentía vacío?, bueno, algo así (sonríe)

-Qué difícil llenar ese vacío, ¿por eso también se dedica a esculpir?
Alberti: Sí, este año poco. Pero igual siempre estoy con la cabeza puesta ahí. Es otra manera de expresión y de estar en contacto con otro mundillo, hablar del color en vez de hablar de Tinelli.

-Es significativo eso de romper la piedra con sus manos.
Alberti: Sí, es así, o romper la piedra con la cabeza. También darse la cabeza contra la piedra.

-¿Va mucho al choque?
Alberti: No sé si tanto, capaz que más de lo que creo.

– Es un antisistema
Alberti: Seguro que soy antisistema. Yo copé un terreno hace unos días hasta que me sacó la policía.

-¿Copó un terreno?
Alberti: Para hacer un evento, hasta que me sacó la policía a las dos de la mañana. Fue un jueves a la noche y justo ese día en la radio había escuchado que el viernes era el día del policía. A las dos de la mañana viene la policía a sacarme. “¿Qué están haciendo?”, me pregunta. “Estamos organizando el día del policía, oficial” (risas).

-¿Pero por qué era la fiesta?
Alberti: Una fiesta que hice…

-¿Con quiénes?
Alberti: Para la gente…

-¿Pero cobraba entrada?
Alberti: No, no, regalé chorizos y bebidas, y venían los trapitos del barrio y toda la gente.

-¿Y usted qué hacía?
Alberti: ¡Los chorizos!

-¿No actuaba sino que le daba de comer a gente que estaba en la calle?
Alberti: Y a amigos también.

-¿Por qué en ese terreno, era cerca de su casa?
Alberti: Si, está cerca de mi casa. Igual me puedo jactar de que no le di un solo chorizo al policía. ¡Me voy pero no te voy a dar un choripán! Ahora voy a poner el puesto de chorizos en el Bajo de San Isidro.

-¿Quién va a atender?
Alberti: Alguien… y cuando pueda, yo, me encanta.

-¿Cómo se le ocurrió lo de la salsa?
Alberti: Siempre coqueteé con la gastronomía. Paul Newman tiene su salsa, por qué no yo… Agarré y me puse a hacer salsa de tomate, está buenísima. Voy, busco los envases, los esterilizo y me compré la maquinita para poner la tapa. Por ahora, se vende en una panadería en Gorriti y Arévalo y también tengo un facebook. Al final termino hablando de gastronomía… hablemos de teatro porque si no me van a decir “che, boludo…”

-Es que usted es todo eso junto, como un gran guiso…
Alberti: Esta la estoy tuneando para poner el puesto (muestra en el celular una foto de una casa rodante).
Dice que la obra de León Ferrari que recibe en el hall del teatro a quien va a ver a su mítico cura Peperino Pomoro lo atrajo porque “era muy lúdica, tiene un gorilita abajo que se mueve con un sensor. En el verano, la gente se paraba frente a la obra y preguntaba “¿y este quién es? La mitad de la gente no le conocía la cara a Bergoglio. Ojo que me cae bárbaro Bergoglio, pero de ahí a pedirle a la Iglesia que libere el preservativo, el matrimonio gay o el aborto… boludo, es la Iglesia y esos son sus preceptos, sino andate a otra”.

-Usted dice que el humor no se tiene que casar con nadie.
Alberti: Y sí, para mí no se tiene que casar con nadie. El artista tiene que ser independiente.

-Pero llegó a tener que vender el auto para pagar el colegio de sus hijos, ¿en algún momento lo tentó ser parte del sistema?
Alberti: No, para nada. Tener la posibilidad de escribir un espectáculo, armar el bolsito y que la gente pague una entrada para verte… No tengo problema en vivir holgadamente ni achicadamente (sic).

-¿Es cierto que se gastó toda una herencia cuando era muy joven?
Alberti: Sí, cuando terminé la colimba. No era mucho dinero, pero me permitió unos años de dolce far niente.

-Es de los que se adapta.
Alberti: Totalmente, robaba supermercados cuando tenía que robarlos…

-¡¿Cómo que robaba supermercados?!
Alberti: Sí, pero bueno…

-Cuénteme…
Alberti: Mercadería de los grandes supermercados…

-¿Cuándo?
Alberti: De joven, de joven, para comer, para leer, para escuchar.

-¿Le apretaba el cinto o era de puro cleptómano?
Alberti: No lo hacía de cleptómano. Yo era estudiante y no laburaba… Era fácil, no había tanta alarma. Iba a chorear a Harrods… (risas).

-A la hora de hacer humor, ¿siente esa presión?
Alberti: No, porque yo ya soy pedófilo, merquero y debo impuestos (risas).

-Y, además, ladrón de supermercados
Alberti: ¡No me pueden ensuciar más porque ya estoy sucio!

Fuente consultada: Noticias

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