Fabián Quintiero, un hombre que lo hizo todo

Fabián Quintiero, un hombre que lo hizo todo

(CABA) Del triángulo en el que confluyen Villa Urquiza, Coghlan y Saavedra, de ahí es Fabián Quintiero, Von y El Zorrito, como le fueron intercalando Miguel Zavaleta y Daniel Melingo, respectivamente. “Mi padre llegó de Calabria y se instaló en Villa Urquiza en el 49, mi mamá también era de ahí. Fui a la escuela pública y salí muy bien preparado. Era barrio, sí. En mi adolescencia sentía que era un barrio no musical, algo que ya no es así”, arranca.

Su padre, que era constructor, empezaba a dar los primeros pasos en la gastronomía. “Se asoció en la Cervecería López. Nuestro paseo era ir a laburar y yo la flasheaba con el despacho y los mozos que venían con el ‘dame un vino y dos sooodas’”, imita. Después vino La Bámbola. “Una noche entra Riff con Pappo, Vitico, Peyronel y todos. Fue muy fuerte porque quería estar ahí, ser amigo de los músicos, pertenecer a esa fauna”. Lo invitaron a tocar teclados en Suéter, de ahí pasó a Soda Stéreo y su amigo Fernando Samalea lo ayudó a llegar a la banda de Charly García.

También habla sobre sus inicios en la gastronomía: “Aprendí el oficio con mi papá. Después arranco con Charly y a los 15 días me dice ‘tengo que ir a Nueva York. Vamos’. El ya había grabado Clics Modernos ahí y me llevaba a todos lados. Enseguida cazo la onda de que había una gastronomía con ambiente y onda que acá no existía. Veo el brunch, la tendencia, música en los restaurantes, color, buenas sillas y mesas, todo me hace mucho ruido.

La bendición vino del propio García. “Vamos a la casa de Sebastián Borensztein y me voy a la cocina, donde estaba Luis Morandi cocinando. Entra Charly y dice: ‘Ah, se juntaron los músicos que cocinan’. Y me pareció tan conceptual eso, que nos pusimos con Luis a ver qué salía. No teníamos un mango, ni credibilidad ni inversores, ni nada. Llegamos a Las Cañitas porque era barato y estaba bien ubicado. Ya estaban El Portugués y Báez, y empezamos a armar el Soul Café. Hubo mucho agite, durante siete años fue muy intenso. Lo que me gusta de esa época es que estamos en el recuerdo de todos, mucha gente que me dice que ahí tuvo su primera cita y eso me emociona, fue un aporte a la Ciudad”, describe. NT