Buenos Aires, 17/12/2017, edición Nº 1859

Exposición sobre Witold Gombrowicz en la Biblioteca Nacional

“Momentos singulares de Witold Gombrowicz” es la exposición homenaje que la Biblioteca Nacional exhibe hasta el 13 de octubre para reflejar el lado más personal y cotidiano del autor de Ferdydurke a 50 años de su partida de Buenos Aires. (CABA)”Momentos singulares”, la exposición con dibujos, afiches y fotos inéditas del autor polaco Wiltod Gombrowicz que se realiza en la Bibloteca Nacional, en Agüero 2502, se puede visitar hasta el...

“Momentos singulares de Witold Gombrowicz” es la exposición homenaje que la Biblioteca Nacional exhibe hasta el 13 de octubre para reflejar el lado más personal y cotidiano del autor de Ferdydurke a 50 años de su partida de Buenos Aires.

witoldo

(CABA)”Momentos singulares”, la exposición con dibujos, afiches y fotos inéditas del autor polaco Wiltod Gombrowicz que se realiza en la Bibloteca Nacional, en Agüero 2502, se puede visitar hasta el próximo 13 de octubre con entrada libre y gratuita.

“Yo fui a Argentina por pura casualidad, sólo por dos semanas, y si por un azar del destino la guerra no hubiese estallado durante esas dos semanas, habría regresado a Polonia, aunque no voy a ocultar que cuando la suerte fue echada y Argentina se cerró de golpe sobre mí, fue como si por fin me oyera a mí mismo”, declaró en 1964 el escritor polaco, quien permaneció en Buenos Aires durante 24 años.

Medio siglo pasó desde que Witold Gombrowicz dejara la Argentina sin saber que nunca más regresaría. Un encuentro de escritores lo llevó en 1963 a Berlín, donde sus episodios de asma aumentaron y su salud lo obligó a quedarse allí y luego en Francia, por lo que el país al que llegó en vísperas de la Segunda Guerra Mundial como parte de una embajada cultural quedaría atrás para siempre.

Pero Gombrowicz (1904-1969) no lo sabía y “nos pidió a todos sus amigos argentinos que le cuidáramos sus cosas hasta que volviera”, cuenta a Miguel Grinberg, curador de “Momentos singulares” que actualmente se exhibe en la sala Juan L. Ortiz de la Biblioteca Nacional, con el auspicio de la Biblioteca Polaca Domeyko y la Embajada de Polonia en la Argentina.

De todo eso que dejó en Buenos Aires se integra esta exposición: libros de su biblioteca -todas las ediciones europeas-, manuscritos, revistas.

También fotografías inéditas, como los 60 retratos realizados por Grinberg, que captan a un Gombrowicz descontracturado y muy alejado de la imagen del “intelectual europeo, fumando su pipa”, bromea su amigo, quien asegura: “Esta muestra lo refleja casero, humano, en esos momentos singulares”.

“Es una exposición pedagógica, un itinerario de su vida en Argentina, año por año”, comenta Grinberg sobre esta exposición que además reúne “todo lo que se ha escrito sobre él” y cuenta con textos de su viuda, Rita, Ricardo Piglia, Elvio E. Gandolfo, Germán García y Silvia Hopenhayn.

También se exhiben casi veinte afiches polacos, recortes de diarios, anotaciones, un ramillete de dibujos de Betelú y textos sobre su figura, en un recorrido cronológico que abarca los 24 años de su experiencia en Argentina, donde escribió la mayor parte de su obra, como “Trasatlántico”, “Pornografía” y gran parte de “Cosmos”, entre otras.

Para recordarlo en esos instantes únicos, anecdóticos, y mostrar que “no era un intelectual enjuto sino que era un tipo con una gran alegría de vivir” se exhibe su pipa, aquella que regaló a su amigo, el artista Mariano Betelú, antes de partir a Europa y una pelela de diseño que obsequió a Alejandro Rusovich con motivo del nacimiento de su primer hijo, entre otros objetos.

En Polonia, desde 1986, la figura del dramaturgo y novelista está en constante reconocimiento, más todavía desde que el año pasado se cumplieron 75 años de la publicación de Ferdydurke. De ello dan testimonio la creación del Museo Gombrowicz en Wsola, el Festival de Teatro que lleva su nombre en Radom, así como la reedición y traducción de su obra a más de 37 idiomas.

Sin embargo, en Argentina la cuestión es bien distinta, señala Grinberg con bastante nostalgia: “Hay una situación dramática con él: la editorial que tiene sus libros no los distribuye a precios accesibles. Por lo tanto de Gombrowicz se puede hablar, escribir, recordarlo pero no se lo puede leer”.

Y de eso se trata esta exposición, de hacerle un homenaje a este escritor que, según resume su amigo, “fue un outsider que estaba fuera de la cultura establecida y con una triple preocupación: las incógnitas del alma humana, la expansión de la conciencia y la creación de nuevos valores”.

Fuente consultada: Télam

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