Buenos Aires, 25/03/2017

Expertos recomiendan volver a una dieta variada

La Sociedad Argentina de Nutrición reivindica los distintos alimentos

(CABA) La mesa de los argentinos no es la misma de antes. Comer se ha vuelto un hábito sofisticado, de paladares complejos. A diferencia de generaciones pasadas, hay más conocimiento y conciencia sobre los daños que provocan los excesos y los productos ultraprocesados. También hay más patologías y trastornos peligrosos, como la ortorexia, que es la obsesión por consumir alimentos saludables, puros y limpios.

Los expertos de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN) creen que la demonización acorrala al consumidor sin generar ningún tipo de mejoras en el mercado de los alimentos, y que con este escenario se pone en riesgo la salud y la calidad de vida de la gente. A la vez, claro, despierta polémicas.

La SAN decidió organizar, desde junio, una serie de jornadas “en defensa del alimento” con el objetivo de promover las leyes básicas de lo que estos expertos consideran una alimentación saludable: que sea completa, suficiente, variada, placentera y sostenible en el tiempo.

Demonizada por los vegetarianos y el veganismo, la carne tiene una gran comunidad de enemigos en el país del asado. Para la nutricionista Silvina Tasat, especialista en nutrición y vocal de la SAN, los argumentos que más inciden en este caso son éticos, en contra de la matanza de animales. Pero también a la carne se la acusa de provocar un desequilibrio en las grasas, de ser un alimento de difícil digestión y de aumentar el colesterol. “Nos provee de aminoácidos y, sobre todo, de hierro de origen animal, que, a diferencia del vegetal que pueden tener las legumbres y algunas verduras, es de absorción inmediata por el cuerpo y en niveles muy superiores. Las proteínas que aporta son de alto valor biológico, y para quienes hablan de su alto contenido graso, hay que decir que uno puede elegir los cortes magros”.

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“¡Los humanos somos omnívoros! -dice Mónica Katz, médica especialista en nutrición-. Animales oportunistas y flexibles. Y los que demonizan alimentos son aquellos que pueden permitirse ese lujo pues no son nunca grupos vulnerables. A través de la evolución, los humanos hemos consumido carnes: nuestro sistema digestivo está equipado para digerir los nutrientes contenidos en ella [proteína y grasas], poseemos un tubo digestivo mucho más corto que los herbívoros y no tenemos órganos especializados en digerir celulosa, la principal fibra de las plantas. Tenemos dientes caninos y cerebros grandes que evolucionaron a partir de su consumo. Omnívoros, de hecho, funcionamos mejor.” aseguraNT

Fuente: La Nación

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