Buenos Aires, 24/10/2017, edición Nº 1805

Exhiben un milenario poema en arcilla en Puerto Madero

La escritura data del 1600 antes de Cristo, forma parte de una muestra sobre la Biblia en el Pabellón de las Artes de la Universidad Católica Argentina.

(CABA) La arcilla sobre la que una mano anónima escribió en el siglo primero antes de Cristo el Poema de Gilgamesh, la primera gran epopeya de la literatura universal, está cumpliendo en este tiempo el sueño frustrado de su principal personaje: alcanzar la inmortalidad. Un fragmento de una de esas doce tablillas en las que hace más de 3500 años fueron trazados los versos en sumerio se exhibe en Buenos Aires.

Es el Pabellón de las Artes de la Universidad Católica Argentina (UCA) el que hospeda Los Destacados de la Green Collection, una muestra que incluye medio centenar de objetos de una colección privada vinculada con la historia de las Sagradas Escrituras, y que en 2017 alimentará el Museo de la Biblia de Washington. Son raros e importantes textos bíblicos, papiros, rollos de la Torah, además de las antiguas tabletas cuneiformes, los que actualmente integran esta exposición programada para acompañar un encuentro de bibliólogos que por primera vez se realiza en la ciudad, pero está abierto al público general hasta el 1° de agosto.

“Vio el tesoro y descubrió el secreto, regresó con un mensaje anterior al diluvio”, se lee en el panel que acompaña la vitrina donde se exhibe la piedra de arcilla de 17 x 12 cm. La frase está escrita en un conjunto de pequeñísimos signos legibles sólo a los ojos de quienes, con el uso de una lupa, saben traducirlos a una lengua viva. Entre estos contados expertos en escritura cuneiforme está el estadounidense Lance Allred, uno de los dos curadores de la muestra, que oficia de guía a LA NACION. “Los escribas tallaban la arcilla con una especie de lapicera hecha con un junco bastante firme, con el extremo en forma triangular”, explica Allred, quien decidió estudiar los idiomas primitivos cuando en su adolescencia veía la serie de ciencia ficción Viaje a las estrellas.

Apasionado por esos pequeñísimos signos, recuerda en el recorrido que el sistema de escritura cuneiforme fue desarrollado por los que hablaban sumerio en Irak meridional aproximadamente en el año 3200 antes de Cristo. El sumerio, que toma elementos prestados del acadio, es una de las lenguas consideradas muertas porque ya no se hablan como primer idioma; lo son también el latín, el egipcio y el hitita.

Propietaria de la colección que lleva su nombre, la familia Green de Oklahoma compró la pieza de arcilla con el histórico poema hace dos años en una subasta de arte en los Estados Unidos. El precio que pagaron por ella es un secreto que David Trobisch, director de esta colección privada, se niega a develar, pero, consultadas al respecto, fuentes de su entorno dejaron trascender que el valor de mercado de este objeto, proveniente del sur de Irak, sería de tres millones de dólares.

Durante la inauguración de la exhibición, el rector de la UCA, monseñor Víctor Manuel Fernández, se mostró muy entusiasmado por tener en casa esta preciada tableta. “Es una pieza única, que jamás estuvo en Buenos Aires. Me emociona que así sea porque cuando estudiaba textos bíblicos en Roma analizábamos este texto, que no sabía que existía”, admitió Fernández. Y enfatizó: “Es un privilegio. Es un objeto importante para la cultura de toda la humanidad”.

Allred calcula que en todo el mundo debe de haber solamente “un centenar de piezas semejantes a ésta, en Alemania, Francia, Inglaterra y Estambul”, informó. Se sabe que las tablillas con textos cuneiformes se conocieron en excavaciones en Medio Oriente realizadas a partir de 1853.

Si bien es anterior a la escritura del Antiguo Testamento, el Poema de Gilgamesh tiene parecidos con algunas de sus narraciones, como las referidas al pecado original, el diluvio y la inmortalidad. “No es que el Antiguo Testamento se copió del poema, sino que lo utilizó como recurso para poder expresar algunas cuestiones teológicas”, aclara Fernández.

Esos versos cuentan, justamente, la historia de Gilgamesh, mítico rey de Uruk; es de autor anónimo y se transmitió oralmente durante siglos (desde el año 2600 antes de Cristo). Aún discuten si el legendario personaje existió realmente.

El fragmento que se puede ver en la UCA es el conocido como “Episodio del sueño”; perteneció a una tablilla de seis columnas, y evoca el diálogo que una prostituta, Shamhat, tiene con Enkidu, compañero de Gilgamesh, sobre unos sueños del rey que su madre ha interpretado. Otro episodio relata la transformación del Enkidu, que originalmente encarna a la barbarie, en un ser civilizado. Más tarde se presenta el mismo Enkidu con apariencia de dios a los pastores en las afueras de la ciudad de Uruk. Una secuencia final pareciera sugerir la belleza de Uruk, la de sus mujeres y la del mismo Gilgamesh, “hermoso en su masculinidad”.

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Fuente: La Nación

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