Buenos Aires, 19/12/2017, edición Nº 1861

Excentricidades y lujo en la futura sede del gobierno porteño

Para el proyecto, en proceso de licitación, de un Distrito Cívico en el barrio de Barracas, Macri pidió una oficina de 200 m2 y un restó vip para ministros, seis despachos para sus secretarias y áreas exclusivas para que los funcionarios de alto rango no se crucen con la “peonada”. Una de las primeras cosas que embalará Mauricio Macri cuando se mude a su futuro despacho del tamaño de un...

Para el proyecto, en proceso de licitación, de un Distrito Cívico en el barrio de Barracas, Macri pidió una oficina de 200 m2 y un restó vip para ministros, seis despachos para sus secretarias y áreas exclusivas para que los funcionarios de alto rango no se crucen con la “peonada”.

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Una de las primeras cosas que embalará Mauricio Macri cuando se mude a su futuro despacho del tamaño de un departamento de tres ambientes –91 m2– en el Distrito Cívico podría ser el retrato de Arturo Frondizi, que lo acompaña desde que llegó a la gestión. Quizá también mude su colección de música clásica, que lo relaja entre reuniones.

Según los anteproyectos que se presentaron esta semana para el desarrollo de la nueva sede gubernamental en Barracas, el Jefe Comunal tendrá una oficina de 198 m2 con cuatro despachos para secretarias privadas de 42 m en total y otros dos de 22 m2 para secretarias “preprivadas”.

Tendrá acceso exclusivo desde el estacionamiento –a través de un ascensor vip– y conexión directa a su comedor privado de 64 m2. Además, según el proyecto que resulte ganador a mediados de abril, podrá sumar un “balcón terraza” con vista hacia la Plaza Central, en el corazón de lo que será el Distrito Cívico, que estará listo, según el Gobierno, en dos años.

El piso completo de la futura Jefatura de Gobierno ocupará más de 1.380 m2 y tendrá un living para recepciones especiales, un salón protocolar (hoy, el salón Blanco), una oficina para reuniones de gabinete de 140 m2 y un “restaurant vip” propio para el jefe de Gobierno con lugar para 22 invitados y personal jerárquico. Los demás tendrán que conformarse con un autoservicio para 600 personas.

Macri pidió contar con la última tecnología, tanto para pensar la gestión como para comunicar sus decisiones. El jefe de Gobierno contará con una “sala de situación” con conectividad IP, computadoras de última generación, pantallas de LED y proyectores. Según los requisitos del proyecto habrá “infraestructura de vanguardia” para la operación de canales de televisión y radio, pizarras interactivas, sistema de traducción simultánea y hasta una cámara robotizada con seguimiento de disertante. Los asesores del jefe de Gobierno podrán desplegar como nunca los históricos PPT del PRO y los cada día más utilizados diagramas de Gantt, para proyectar cada mes de la gestión.

El ministro de Desarrollo Urbano, Daniel Chain, que redactó las bases del proyecto, pidió que los estudios de arquitectura que participaron del concurso piensen un nuevo edificio gubernamental con áreas diferenciales para funcionarios importantes o invitados vip. Habrá accesos peatonales, ascensores, corredores y estacionamientos restringidos sólo para ministros a los que no podrán acceder funcionarios de menor rango. Se calcula que del total de funcionarios que trabajarán y circularán por el Distrito, el 15 % corresponderá a cargos jerárquicos que requieren “exclusividad”.

A Barracas no sólo se mudará Macri: también lo hará la Jefatura de Gabinete, la Vicejefatura de Gobierno, la Secretaría General y de Medios y cuatro ministerios, el de Espacio Público, el de Desarrollo Urbano y el de Hacienda. Un total de 4.500 funcionarios y empleados abandonarán el histórico edificio de microcentro en Bolívar 1 para instalarse en el sur, en Amancio Alcorta y Perdriel.

El nuevo complejo dispondrá de estacionamiento para 155 coches, un salón comedor, un consultorio médico y sala de primeros auxilios y un jardín de infantes para los hijos de funcionarios. Todo el proyecto estuvo pensado en función de seis plantas de 4.000 m2 cada una, en la que habrá la menor cantidad de divisiones para facilitar la interacción. Y se buscó, dicen sus creadores, que ningunos de los empleados esté a más de ocho metros de una ventana o de un paisaje natural.

Diario Perfil. Gustavo Ajzenman / Claudio Corsalini

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