Buenos Aires, 11/12/2017, edición Nº 1853

Evelina Cabrera, deportista y protagonista de una historia de superación personal

Ejemplo a seguir.

De adolescente se fue de su casa. Vivió en la calle y tocó fondo. Sin embargo, gracias al deporte, pudo empezar de nuevo. Hoy es dirigente del Fútbol femenino y está a punto de recibirse de Docente de Coaching Ontológico.

evelina cabrera

(CABA) Evelina no deja nunca de sonreír. A pesar de no llegar a los 30, vivió varias vidas en una; un pasado que para muchos podría sonar trágico para ella es tan solo un conjunto de anécdotas que la ayudaron a ser quien es hoy; desdramatiza, disfruta el presente y mira al futuro.

A los 16 años decidió irse de su hogar. Así comenzó un recorrido que la llevó a vivir en la calle, donde trabajó como cuidacoches y aprendió, dice, “a no juzgar a los demás”. Una turbulenta relación amorosa la puso al borde del suicidio; tomó un cóctel de pastillas para acabar con su vida, pero el destino le dijo que no era su momento y se salvó.

Luego de este episodio, empezó el cambio; una tarde, de casualidad, descubrió el fútbol, deporte que se convirtió en el faro de su vida. Con el tiempo, se hizo dirigente y creó la Asociación Femenina de Fútbol Argentino. Además, pudo recomponer el vínculo con sus padres y está a punto de recibirse de Docente de Coaching Ontológico cuenta a Infobae“Quiero que mi historia no sea vea como algo triste” afirma Evelina.

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– Cuando alguien escucha tu historia ­viviste en la calle, cuidaste coches­ puede pensar, qué historia fuerte, oscura, hasta dramática. En lo personal, y a la distancia, ¿lo ves así?

La verdad que no, para nada… Todo fue una elección mía. Cuando mis viejos se separan, sentía que no me daban mucha atención en casa y me fui. Todo lo que me pasó, lo vivo como una elección de vida.

– ¿Qué te dejó ese tránsito por la calle?

Aprendí a no juzgar a las personas y a entender que no importa la situación en la que te encuentres, sino las acciones que vos hacés para cambiarla.

– ¿En qué momento te hace clic la cabeza?

A los 17 tenía un novio que me pegaba…y yo pensaba, bueno ya está, y en ese momento hice lo que nadie tiene que hacer y es echarse la culpa de todo. Me quise matar, tomé un montón de porquerías… Por suerte fallé. Luego voy al puerto de frutos, que era un lugar donde me daban de comer, y veo en la tele una nena en silla de ruedas pidiendo un respirador y me dije ¡qué naba que soy!, tengo piernas, respiro, esa nena tiene menos posibilidades de “disfrutar” que yo y me estoy quejando. Dejé a ese novio, me costó un montón, y volví a la casa de mi papá.

– Volvés a tu casa y además descubrís el fútbol: de alguna manera te cambió la vida…

Ahí encontré la lucha que yo tenía en la vida por salir adelante, hoy la encuentro en la lucha por lograr la igualdad de las chicas en el fútbol. Quiero seguir por este camino que es ayudar a las chicas en la parte social. Algunos a veces toman a la inclusión como: le tiro la pelota a las chicas y que pateen un rato, y en realidad cuando desde la asociación hablamos de inclusión lo que planteamos es que vos podés tener un nivel adquisitivo alto o bajo, pero cuando vas un club, las reglas para todos son las mismas.

– ¿Qué te gustaría transmitirle a quién esté viendo o leyendo esta nota?

A veces uno se encierra en algo, pensando en que no hay posibilidades, cuando en realidad las respuestas a cada problema que surge están dentro de uno. A veces postergamos todo, creyendo que hay tiempo o toda la vida, pero en realidad no sabemos qué va a pasar el día de mañana.

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