Buenos Aires, 16/12/2017, edición Nº 1858

Eugenia Zicavo: “creo que el universo literario no se diferencia de otros”

Con 36 años es doctora en Sociología y la conductora de Libroteca en el Canal de la Ciudad. En el programa busca acortar la distancia entre el lector y el libro sin privilegiarlo frente a otros formatos. (CABA) No hay escritorios, ni potus, ni cortinas de música clásica, ni solemnidades, ni snobismos. La idea es bajar los libros a tierra, difundir la obra de autores, conocer los gustos de los...

Con 36 años es doctora en Sociología y la conductora de Libroteca en el Canal de la Ciudad. En el programa busca acortar la distancia entre el lector y el libro sin privilegiarlo frente a otros formatos.

zicavo

(CABA) No hay escritorios, ni potus, ni cortinas de música clásica, ni solemnidades, ni snobismos. La idea es bajar los libros a tierra, difundir la obra de autores, conocer los gustos de los famosos a la hora de elegir libros, meterse en la intimidad de sus bibliotecas. Un programa distinto. La propuesta también es enterarse cómo leen los niños y los jóvenes. Y por qué les gustan los autores que eligen. Estas, aunque también las clásicas del formato –como las entrevistas con grandes autores–, son las propuestas que componen Libroteca. Un ciclo sobre libros que llegó para refrescar el aire entre los programas de su tipo.

Libroteca estrenó su primer capítulo en el Canal de la Ciudad. Los jueves a las 22 presenta desde distintas perspectivas un panorama sobre literatura y deja que la voz dominante sea la del lector. Su ideadora y conductora, Eugenia Zicavo (36) es según ella misma se presenta: “Ante todo una lectora.” Aunque también es doctora en Sociología, docente de la Universidad de Buenos Aires, y periodista cultural. Distendida, divertida, tiene una vida activa en Twitter, adonde se confiesa: “Entre Biblioteca y La Bombonera, me quedo con la segunda.” Porque también es una bostera apasionada. Baja del podio fetichista al libro como formato: “Engancharse con un buen libro es como darle play a una buena serie de televisión. No hay un formato mejor que otro, lo que importan, en definitiva son las historias.

Fue columnista durante dos temporadas del programa televisivo Esta noche libros, por C5N, con la conducción de Gerardo Rozin. Y habla sobre libros en Suciopop, por FM Nacional Rock. Sus textos pueden leerse en medios nacionales –incluido el suplemento cultural de Tiempo Argentino– y también en revistas extranjeras. Su crónica “Buenos Aires era una fiesta” integra la Antología de crónica Latinoamericana actual publicada en 2012 por Alfaguara España.

Este jueves charlará con el español Arturo Pérez Reverte y mostrará la intimidad de la biblioteca del galán Gonzalo Heredia quien, promete, sorprenderá con su conocimiento sobre literatura argentina contemporánea. También visitará el lugar de trabajo del historietista Diego Parés. Y en la sección cine versus literatura –donde compara libros con sus versiones cinematográficas– tendrá en su próxima emisión a El gran Gatsby.

–¿Hace un programa con un material antitelevisivo?
–No creo eso, es muy sorprendente el interés que generan los libros. La gente puede presuponer que la literatura no es masiva, pero tiene su faceta popular. Basta con ver la cantidad de gente que visita la Feria del Libro o el interés que generan ciertos autores cuando visitan la Argentina. En nuestro país se publica un montón, hay un boom del mercado del libro infantil, y detrás de eso hay un interés capitalista que si no funcionara ya nos habríamos enterado.

–¿Cómo pensó el programa?
–Me entusiasmaba poder visibilizar algunos autores, pero sobre todo darle voz a los lectores. Yo soy ante todo una lectora, llego a la literatura desde ese lugar, no soy escritora. Soy una periodista cultural que se formó a partir de sus lecturas. Luego me gustó la idea de darle voz a los niños y niñas que leen. Desde que yo empecé a estar en la tele, los hijos de mis amigos me empezaron a dar bola. Me acuerdo una vez, le pregunté a uno de ellos, “¿qué estás leyendo?” Y me respondió: “Estoy leyendo a Sherlock Holmes”. Y entonces repregunté: “¿Y qué te gusta de Sherlock Holmes”, y lo que siguió fue casi una definición perfecta de literatura de suspenso. Ese fue un disparador para darles voz a los chicos y terminó siendo una sección del programa. En la sección “Mi libroteca” visito a gente que es famosa por ámbitos distintos de la literatura. Actores, filósofos, músicos, chefs. Por ejemplo creo que con el programa del jueves van a sorprenderse con el actor Gonzalo Heredia, es un gran lector de literatura argentina contemporánea que conoce y disfruta la obra de autores como Fernanda García Lao, de Selva Almada, Natalia Moret…

–Hay un cierto prejuicio acerca de la gente muy lectora.
–Yo conozco lectores que no tienen el estereotipo de “gente-snob-que-lee”. Es gente común que disfruta muchísimo de la lectura. La mayoría de los lectores son eso, de hecho. Creo que el universo literario no se diferencia de otros. Es como poner play en una serie. Al final, el soporte libro no tiene algo tan particular. Y presuponer que ese gesto de la lectura queda circunscripto a gente académica, letrada, aburrida, es incorrecto. No me parece que el libro en sí mismo como formato tenga algo que sea mejor que otro objeto cultural, como una película, una serie, o un disco… hay que desmitificar el soporte porque en definitiva lo que importan son las historias.

–¿Como empezó su amor por los libros?
–Leí mucho de chica, mi mamá me leía, me inventaba cuentos. A veces cuando algunas personas quieren que sus hijos lean pero ellos mismos no leen, se complica. Mi mamá muchas veces me hacía callar porque estaba leyendo. Yo entendí que eso era un espacio donde ella estaba haciendo algo. A diferencia del espectador de televisión o el escucha de radio, al lector se lo interrumpe mucho. Ver que alguien está ahí sentado, es presuponer que no está haciendo nada. ¡No, pará, estoy leyendo! En la adolescencia leí muy poco, casi nada. Y luego hubo una vuelta muy fuerte hacia el fin de la secundaria. Yo era muy sociable, tenía muchos amigos y de pronto el libro empezó a pedir espacio. “Bueno hoy no salgo, me quedo leyendo.” Y me quedé leyendo, y estuvo buenísimo.

Fuente: Tiempo Argentino

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