Buenos Aires, 24/11/2017, edición Nº 1836

Estudio prueba que el poder de la mente mejora el rendimiento deportivo

Les hicieron creer a un grupo de corredores que les aplicaban algo para mejorar su rendimiento. Bajaron sus tiempos y sintieron menos cansancio.

(CABA) El poder de la mente te puede hacer correr más rápido. A esa conclusión llegaron científicos de la Universidad de Glasgow, Escocia. Le dieron a un grupo de corredores una inyección que contenía, simplemente, agua con sal. Pero les hicieron creer que les aplicaban algo para mejorar su rendimiento. El resultado: tuvieron buenas performances y aseguraron que les resultó más fácil entrenarse que en ocasiones anteriores. Incluso, reconocieron que se sentían menos cansados y más motivados.

Los voluntarios fueron 15 hombres que corren en forma recreativa. Les informaron que les iban a inyectar eritropoyetina (EPO), una medicación legal (pero que en el alto rendimiento provoca controles antidoping positivos) que aumenta la concentración de glóbulos rojos en el cuerpo, permite a los músculos recibir más oxígeno y retrasa la aparición de la fatiga. Era una mentira piadosa.

Primero compitieron en una carrera de 3 kilómetros. Luego, algunos siguieron con su entrenamiento habitual, mientras que otros recibieron las inyecciones. Más tarde cambiaron los roles. Y volvieron a competir. Al finalizar, los corredores dijeron que cuando recibieron la “ayuda” el entrenamiento les resultó más fácil, que se sentían más motivados, y que tenían una mejor recuperación. La mayoría mejoró notablemente el tiempo que les llevó completar una carrera.

La falsa droga demostró que los pensamientos influyen en la performance física. “La mente es parte del entrenamiento del deportista. El alto rendimiento incluye aguantar el cansancio, no sentir dolor, y eso se logra con entrenamiento mental. Es uno de los pilares donde se apoya el rendimiento final”, cuenta a Clarín la doctora Patricia Sangenis, cardióloga especializada en ejercicio físico y miembro de la Comisión Médica del Comité Olímpico Internacional. Y va más allá: “El que logra manejar mejor las ansiedades es el que va a tener el mejor rendimiento”.

Son factores que juegan, también, cuando estamos en el gimnasio y sentimos que no damos más. “El cuerpo le manda a la mente el mensaje ‘esto no es para mí’ y la mente crea resistencia. Así, empezamos a buscar excusas, como ‘no tengo tiempo para esto’. ¡Dénse la posibilidad de mandar un mensaje positivo a la mente!”, sugiere Sangenis y señala que eso se logra con un plan adecuado, en intensidad y en duración, y con objetivos adecuados. Al principio el cuerpo siempre va a tener síntomas de cansancio, por eso es importante que los planes sean progresivos.

La mente influye mucho más de lo que imaginamos. “En la alta competencia, el 50 por ciento del rendimiento tiene que ver con los mecanismos mentales: los conflictos inconscientes, cómo el deportista está con su entrenador, con sus compañeros o con su familia”, enumera el doctor Ricardo Alejandro Rubinstein, psicoanalista y psiquiatra, autor del libro “Deportes al diván”. Dice que al competir influyen la confianza que uno se tiene, las expectativas, la ambición, la recompensa afectiva de los logros, la trascendencia, y hasta el demostrarle a los otros que uno puede, que es capaz.

Quien lo llevó a la práctica, a las canchas, es el preparador físico Gerardo Salorio. Trabajó, durante 17 años, en todas las categorías a nivel de selecciones en el fútbol argentino. “Hay que tener en la cabeza el plus de rendir más. Para ganar, hay que jugar con el doble de atención que uno pondría”, le dice a Clarín. Usa términos como “prepararse” y “concientizarse”, con la ayuda del psicólogo deportivo y el entrenador. Sin embargo, reconoce que no todos tienen la misma capacidad. “De ahí viene el llamado ‘pecho frío’: no logra el crecimiento porque no tiene ese don. Ser campeón es un don”, concluye Salorio.

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Fuente: Clarín

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