Buenos Aires, 22/09/2017, edición Nº 1773

Estrugamou, el conventillo porteño de cinco estrellas

Fue construido en 1924 para inquilinos con buen poder adquisitivo.

(CABA) Es posible imaginarlo en algún elegante rincón de París. O, por su nombre extraño, en una zona montañosa y rodeado de bosques brumosos. Pero está en el porteño barrio de Retiro desde 1929, el año de su inauguración. Su imagen exterior lo asemeja a un palacio y por eso muchos lo denominan así. Sin embargo fue realizado para ser un edificio de renta, como se llamaba entonces a los departamentos con cierto lujo, destinados al alquiler. Se lo conoce como Edificio Estrugamou y muchos lo consideran uno de los máximos exponentes de la influencia francesa en las construcciones históricas que tiene Buenos Aires.

Su construcción, en un gran terreno con entrada sobre las calles Esmeralda y también sobre Juncal, se inició en 1924. Es obra de los arquitectos Eduardo Sauze (argentino, pero graduado en la Ecole des Beaux Arts, de Francia) y Auguste Huguier (un francés llegado al país en 1910). Quien les encargó la obra fue Alejandro Fernando Estrugamou Larrart, un terrateniente hijo de vascos franceses. Alejandro Estrugamou nació en Rosario el 10 de julio de 1855 y murió el 24 de octubre de 1937. Se lo considera figura importante en la fundación de la ciudad de Venado Tuerto y propulsor del desarrollo de su zona de influencia. Casado con Rosa Isabel Turner Casey, tuvo cinco hijos.

La idea de Estrugamou para invertir en ese gran edificio apuntaba a tener una construcción con cierto lujo, destinada al alojamiento de familias de buenos ingresos. Es por eso que allí se usaron materiales de gran calidad: picaportes y herrajes de bronce importados de Francia; roble de Eslavonia para los pisos, y mármoles, también importados, para escaleras y pisos de vestíbulos. El diseño de los departamentos también procuraba que sus habitantes tuvieran confort. Toda la construcción se compone de cuatro edificios, de ocho plantas cada uno, rodeando un patio. En la planta de cada edificio había cuatro espaciosos departamentos: tenían sala, un comedor, un buen living, cinco dormitorios para la familia y tres más para el personal doméstico.

Por aquellos años las construcciones en las que vivían muchas familias no eran muy bien vistas. Es que se las asociaba con los conventillos dedicados en especial a los inmigrantes. Pero los detalles de gran calidad buscaban convencer a sectores altos de la sociedad porteña. Entre esos detalles, por ejemplo, hay dos que se destacan: uno era que cada departamento tenía en sus ambientes principales un hogar con chimenea a leña; el otro lo constituía el remate del edificio con mansardas, esas ventanas dispuestas sobre el tejado de una casa para iluminar y ventilar el desván. Cubiertas con tejas, se hicieron muy populares en Francia por el uso que les dio el arquitecto Francois Mansart (1598-1666), cuyo apellido dio origen a su denominación, y pueden verse en muchos edificios clásicos, como el del Colegio Nacional Buenos Aires.

De estilo academicista francés (también se lo denomina Beaux Arts), el “palacio” Estrugamou mantiene todos los símbolos que se destacan en esa arquitectura: las simetrías, la precisión en el diseño y la jerarquía a los denominados “espacios nobles”, con grandes entradas y escalinatas. Eso también hace que se destaque el gran patio, que se asemeja más a los recintos abiertos de los viejos palacios europeos que a la simple entrada de un edificio de departamentos. Y justamente en el patio central, el Estrugamou luce una estatua, que no deja de ser una curiosidad. Se trata de una réplica de la famosa Victoria Alada. Se estima que la original, que está en el Museo del Louvre, en París, fue realizada en el año 190 aC. La hallaron en la isla griega de Samotracia, en el mar Egeo, en 1863. Es una gran obra tallada en mármol que llevaron hasta allí desde la isla de Rodas. En cambio, la que está en el patio de Buenos Aires, fue fundida en bronce. Pero esa es otra historia.

Fuente: Clarín

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