Estrenarán un documental sobre la Orquesta El Tambo

Estrenarán un documental sobre la Orquesta El Tambo

(CABA) La experiencia de una orquesta infantil y juvenil, que se creó y creció en un barrio humilde de la provincia de Buenos Aires, da tela para escuchar mucho y hablar de muchas cosas. De lo que ocurre cuando un chico tiene a mano la posibilidad de aprender a tocar un instrumento, de hacer música. De lo que puede significar ser parte de una orquesta, de un equipo, con sus reglas y sus valores. De lo que implica que el Estado acerque esa posibilidad a los que de otra manera no la tendrían. De lo vital que resulta que un proyecto de este tipo, con todo el esfuerzo que implica (de ese Estado, de los profesores, de los chicos y sus familias, de la escuela donde se realizan los ensayos, de la comunidad que también colabora) no sea discontinuado por ninguna gestión de gobierno y que sea alentado a crecer. De todo esto habla, con un título acertado, Orquesta El Tambo. La música en buenas manos, el documental dirigido por Líber y Jorge Menghini, que se estrena mañana en el cine Gaumont, retratando una experiencia transformadora.

La de la Orquesta El Tambo es una experiencia entre muchas que se replicaron en los últimos años, desde diferentes programas, en todo el país, pero resulta tal vez especial por ser pionera. Nació, cuenta la película, en 2006, a partir de la idea del entonces director nacional de Artes, el charanguista Rolando Goldman, de crear orquestas que desarrollaran un repertorio popular y que además cumplieran un rol social, acercando esta posibilidad a los chicos de sectores más humildes. Así se creó el Programa Andrés Chazarreta, que dirige Eduardo Tacconi y funciona bajo la órbita del Ministerio de Cultura de la Nación, y que actualmente tiene ya 30 orquestas, todas creadas a partir de convenios con municipios. La de El Tambo fue la excepción, ya que el convenio se hizo con la organización Tierra y Vivienda, desde la cual surgió también este barrio de La Matanza, toda otra historia de lucha de vecinos que construyeron sus casas en tierras que eran fiscales, según cuenta también la película.

Los que hablan en este documental son los protagonistas de esta experiencia: los pequeños y jóvenes músicos, los profesores, los padres, la directora de la escuela 188. Hablan de lo que significa comenzar a tener un interés, y en algunos casos una vocación (actualmente hay ocho chicos que pasaron por la orquesta y que están estudiando música en otras instituciones). Del orgullo de los amigos, de la familia. De la sorpresa al descubrir que un arco puede estar hecho con cola de caballo, o la cantidad de instrumentos aerófonos que existen. De la experiencia de dar un concierto, de aprender a leer una partitura o sacar una melodía de memoria, o de hacer viajes de intercambio y conocer otros chicos que hacen música, otros docentes. De profesores que van a buscar a los chicos a sus casas cuando ven que están faltando mucho. De “padres que empezaron a valorar a sus hijos de otra manera”, según describe la directora de la escuela. De llegar a querer la música “tanto como el fútbol”, según cuenta entre risas un preadolescente. De la comprobación de que todos los chicos pueden: pueden todo lo que se propongan. Sólo es cuestión de poner a su alcance los medios para que lo logren. NT