Buenos Aires, 17/12/2017, edición Nº 1859

“Esther, ¿quiere pasar al sótano? sólo tengo cien pesos”

Declaró como testigo de la causa por el crimen de Ángeles la mujer que denunció que Mangeri le ofreció dinero para tener sexo en el sótano del edificio de la calle Ravignani, en el barrio porteño de Palermo (Comuna 14). La mujer que denunció que hace dos años el portero Jorge Mangeri, único imputado por el crimen de la adolescente Ángeles Rawson, le ofreció dinero a cambio de mantener relaciones...

Declaró como testigo de la causa por el crimen de Ángeles la mujer que denunció que Mangeri le ofreció dinero para tener sexo en el sótano del edificio de la calle Ravignani, en el barrio porteño de Palermo (Comuna 14).

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La mujer que denunció que hace dos años el portero Jorge Mangeri, único imputado por el crimen de la adolescente Ángeles Rawson, le ofreció dinero a cambio de mantener relaciones sexuales en el sótano del edificio de la calle Ravignani, declaró hoy como testigo ante el juez de instrucción Javier Ríos.
Así lo revelaron a DyN fuentes judiciales, que precisaron que la mujer, identificada como María Esther Hernández, ejecutiva de ventas de una empresa de bienes raíces, fue convocada en el contexto de una causa paralela a la que investiga el homicidio de Ángeles.

La mujer explicó que el 13 de junio pasado, “en horas de la madrugada, mientras se encontraba viendo televisión por el caso de la menor mencionada, pudo reconocer a la persona que a la postre resultó detenida por el hecho; dado que había estado en el lugar aproximadamente dos años atrás, con motivo de trabajo”.

La mujer recordó que en aquella oportunidad “se acercó al nombrado, quien se hallaba barriendo la vereda, a quien le preguntó por una casa abandonada que había junto al edificio en que vivía la menor, y tras una breve conversación, le entregó su tarjeta de contacto. Seguidamente, el sujeto le manifestó: “Esther, ¿quiere pasar al sótano? sólo tengo cien pesos” (sic); a lo cual le contestó que era un desubicado y se retiró”.

La denuncia quedó radicada inicialmente ante el juzgado de instrucción número uno, a cargo del juez Hernán López, quien se excusó de intervenir en el expediente y lo remitió a la Cámara del Crimen, que designó por sorteo a la magistrada María Fontbona de Pombo.

Pero esa jueza entendió que la causa estaba relacionada con el crimen de Ángeles, y la envió por “conexidad” al juzgado de Ríos.
Ángeles Rawson, de 16 años, desapareció en la mañana del 10 de junio pasado, cuando salía de su clase de gimnasia -a metros de la planta de la CEAMSE en el barrio porteño de Colegiales- y se dirigía a su casa, ubicada en Ravignani al 2300 de Palermo.

En la mañana del día siguiente su cadáver fue encontrado en una bolsa en el predio de la CEAMSE de la localidad bonaerense de José León Suárez, cuando los empleados iban a reciclar parte del material de residuos.

La chica no fue violada pero sí asesinada con saña, según estableció la Justicia. Una prueba clave para meter preso a Mangeri y procesarlo fue el hallazgo de ADN de la chica debajo de las uñas del imputado.

Tras dictar el miércoles el procesamiento de Mangeri, el juez anunció que continuaría investigando “a los fines de establecer las restantes circunstancias que rodearon al acontecimiento delictivo investigado”.

Hoy, Hernández relató en el juzgado las circunstancias en que se produjo aquel episodio, sobre el cual el juez deberá determinar si existió o no algún delito.

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