Buenos Aires, 11/12/2017, edición Nº 1853

Está imputado por robo de arte un dirigente del PRO, cercano a Vidal

Mateo Goretti, de relaciones estrechas con la vicejefa de Gobierno porteño María Eugenia Vidal, está imputado por encubrimiento en el robo de piezas de arte, ya que fueron encontradas en un domicilio de su propiedad, durante un allanamiento realizó por Interpol, en el que descubrieron 58 piezas arqueológicas que pertenecen a una colección robada en 2008 en Córdoba y cuyo valor rondaría el millón de dólares. La noticia no pasaría...

Mateo Goretti, de relaciones estrechas con la vicejefa de Gobierno porteño María Eugenia Vidal, está imputado por encubrimiento en el robo de piezas de arte, ya que fueron encontradas en un domicilio de su propiedad, durante un allanamiento realizó por Interpol, en el que descubrieron 58 piezas arqueológicas que pertenecen a una colección robada en 2008 en Córdoba y cuyo valor rondaría el millón de dólares.

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La noticia no pasaría de un hecho policial si no fuera porque el domicilio donde las hallaron pertenece a Mateo Goretti, ex presidente de la Fundación Pensar y actual vocal de ese think tank, que encabeza Mauricio Macri. Goretti es, además, asesor en comunicación del macrismo y en la gestión PRO se lo vincula especialmente con la vicejefa María Eugenia Vidal y con el jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta. Estuvo a cargo de la restauración del Teatro Colón y tiene un libro publicado sobre obras precolombinas. La ministra de Seguridad, Nilda Garré, indicó a Página/12 que, precisamente por su carácter de especialista, no podía desconocer que estaba comprando piezas robadas.

En 2008, fue robada del Museo Ambato en Córdoba la colección Rosso, que contiene una enorme cantidad de piezas arqueológicas del Noroeste argentino. Era considerada por el arqueólogo Rex González como “una de las mayores muestras de las culturas precolombinas”. Estaría valuada sobre los cuatro millones de dólares. A raíz de la investigación, la jueza federal de Córdoba Liliana del Valle Navarro envió un exhorto para allanar cuatro domicilios de Goretti. Lo recibió el juez federal Rodolfo Canicoba Corral y los allanamientos los hicieron el Departamento de Protección del Patrimonio Cultural de Interpol y peritos del Instituto de Antropología.

Se requisaron las propiedades de Goretti en la provincia de Buenos Aires, un departamento suyo sobre la calle Ortiz de Ocampo, otro domicilio sobre la calle Cerviño y un cuarto sobre Libertad 863, donde Goretti tenía un depósito. Allí fue donde encontraron las 58 piezas arqueológicas que pertenecen a la colección robada. Según señalan en el Ministerio de Seguridad, Goretti habría viajado a Córdoba el año pasado para comprar esas piezas, que encontraron envueltas en diarios de la época del robo.

En 2004, Goretti tuvo una controversia con el entonces secretario de Cultura, Torcuato Di Tella, a raíz de que intentó abrir un museo en San Telmo con 1500 piezas de arte precolombino, algo que estaba prohibido por una ley de 2003. Un artículo de esa época del diario La Nación –que sindicaba a Goretti como “hombre de la comunicación con un papel muy activo en la campaña de Macri” de 2003– planteaba las quejas del asesor macrista, que finalmente estableció su museo en Montevideo. En ese momento, Di Tella lo denunció ante Interpol por el presunto tráfico ilegal de piezas a Uruguay.

A raíz del hallazgo de ayer, Goretti quedó imputado en la causa por supuesto encubrimiento del robo y sería citado en los próximos días a declaración indagatoria. En el entorno del coleccionista, señalaron que “tiene los recibos de la compra y adquirió las piezas de buena fe”. Garré, en cambio, advierte que no podía desconocer el origen de lo que estaba comprando, sobre todo por ser un especialista en la cuestión.

Aunque es politólogo, Goretti es autor del libro Tesoros precolombinos del Noroeste argentino. Es socio de César Mansilla en la consultora Nueva Comunicación, donde tiene una extensa lista de clientes entre los que se contarían Siderar, Ledesma y Repsol. Goretti fue el hombre al que recurrió la multinacional Nidera cuando Página/12 reveló que tenía reducidos a condiciones de servidumbre a 130 trabajadores rurales. También asesoró al rabino Sergio Bergman y al falso ingeniero Juan Carlos Blumberg. El año pasado le dio clases a María Eugenia Vidal para prepararla para su rol actual de vocera de las acciones de la gestión PRO.

En el gobierno porteño, ningún funcionario hizo declaraciones en defensa de Goretti. Afirmaron ante este diario que no recibe remuneración por la asistencia en comunicación y que incluso sus tareas en el Colón las hizo ad honorem. “Es un hombre con dinero, no necesita cobrar un sueldo por darnos una mano”, consideraron cerca del jefe de Gabinete porteño.

Durante años, Goretti fue el presidente de la Fundación Pensar, el think tank del PRO, desde donde participó por el macrismo en un acuerdo de gobernabilidad impulsado por Rodolfo Terragno, que tuvo entre sus firmantes a Macri y Eduardo Duhalde. Actualmente, Goretti figura como vocal en la página web de la fundación, que lo describe como “experto en temas institucionales y de comunicación”. En diversas fotos de la fundación aparece junto a Macri, el director ejecutivo Miguel Braun y el ministro de Desarrollo Económico, Francisco Cabrera.

En la gestión PRO señalan que suele participar como uno más en las reuniones del gabinete ampliado que conduce Macri y que tiene buenos contactos con todo el gabinete, desde el subsecretario de Transporte, Guillermo Dietrich, hasta el ministro de Hacienda, Néstor Grindetti. Por su cercanía con el ministro de Desarrollo Urbano, Daniel Chaín, Goretti también estuvo a cargo de coordinar la fase final de la restauración del Teatro Colón. Allí defendió la reducción de personal del Colón porque “no se puede manejar con las cifras anteriores”. Y se ocupó especialmente del acto de reapertura durante las celebraciones del Bicentenario, en las que Macri buscó mostrar al Colón como la joya de su gestión.

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