Buenos Aires, 22/10/2017, edición Nº 1803

España estudia el proyecto “Basura low cost”

Los municipios buscan fórmulas para ahorrar también en la gestión de residuos urbanos. Madrid reduce la frecuencia de la recogida de residuos hogareños. Sacar la basura de casa todos los días es un lujo que los madrileños ya no se pueden permitir. La alcaldesa de la capital, Ana Botella, acaba de anunciar que el año que viene el camión dejará de pasar los domingos y festivos, y que además la...

Los municipios buscan fórmulas para ahorrar también en la gestión de residuos urbanos. Madrid reduce la frecuencia de la recogida de residuos hogareños.

Sacar la basura de casa todos los días es un lujo que los madrileños ya no se pueden permitir. La alcaldesa de la capital, Ana Botella, acaba de anunciar que el año que viene el camión dejará de pasar los domingos y festivos, y que además la retirada de los envases del contenedor amarillo se realizará solo tres veces por semana. Las arcas municipales están bajo mínimos y, según la regidora, la recogida diaria es un privilegio del que se puede prescindir, como ya hacen muchas grandes ciudades del mundo. Un argumento que no ha convencido a los ciudadanos y que ha desatado un aluvión de críticas, sobre todo porque la capital reintrodujo en 2009, tras más de 20 años de ausencia, una tasa específica que no se ha traducido en una mejora del servicio: al contrario, se ha visto deteriorado por sucesivos recortes presupuestarios en los últimos años. El debate está en la calle: ¿Compensa renunciar a este “privilegio” a cambio de un ahorro mínimo (unos tres euros al año) en la tasa? ¿Es realmente un lujo innecesario sacar la basura todos los días?

“¡Claro que es un lujo! Siempre lo fue. No se puede mantener como paradigma de excelencia la desaparición visual de la basura. Hay que racionalizar el sistema”, sostiene Carlos Martínez-Orgado, presidente del Instituto para la Sostenibilidad de los Recursos (ISR). “Nosotros llevamos 20 años reclamando que no se recoja la basura los domingos, pero no por los motivos económicos que ahora han forzado a ello al Ayuntamiento de Madrid, sino por razones ambientales y de sostenibilidad”, aclara. Pero advierte: “No se trata de reducir la frecuencia para ahorrar y olvidarse del tema. Se trata de aumentar la eficiencia para conseguir mejores resultados a menor precio”.

Según Martínez-Orgado, es posible reducir costes y mejorar la limpieza en las calles. Pero para ello hace falta un plan estratégico a largo plazo, no solo medidas de ahorro rápido. Precisamente el ISR acaba de elaborar uno, llamado “Low-cost” en la gestión de residuos, que presentará el próximo 3 de julio. Propone, entre otras cosas, optimizar los contenedores para adecuarlos a las necesidades y circunstancias de cada área, mejorar los sistemas de segregación de los residuos y estudiar nuevas fórmulas para sacar más provecho en la fase de recuperación.

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