Buenos Aires, 16/12/2017, edición Nº 1858

Es la participación, estúpido

Escribe Carolina Barone (CABA) 31 años de democracia ininterrumpida es un tiempo razonable para ponernos a analizar ¿Por qué estamos donde estamos? ¿Por qué crecimos menos que el resto de los países de la región excepto Venezuela? ¿Por qué un tercio de los argentinos son pobres? ¿Por qué junto con Malawi, Irán y Venezuela y Sudán compartimos tener el récord de inflación mundial? A pesar de que más de uno...

Escribe Carolina Barone

(CABA) 31 años de democracia ininterrumpida es un tiempo razonable para ponernos a analizar ¿Por qué estamos donde estamos? ¿Por qué crecimos menos que el resto de los países de la región excepto Venezuela? ¿Por qué un tercio de los argentinos son pobres? ¿Por qué junto con Malawi, Irán y Venezuela y Sudán compartimos tener el récord de inflación mundial?

A pesar de que más de uno en este momento me miraría extrañado con esta afirmación, me atrevo a decir: es la participación, estúpido! Mejor dicho, es la falta de participación lo que, sin duda, nos coloca en este presente. Nuestro presente, el de todos. Porque no hay un país para unos y otro país para otros, como en reiteradas oportunidades nos quieren hacer creer. Estamos todos en el mismo barco y juntos debemos salir a flote.

Entre partido y partido de Fútbol para todos (que pagamos todos) creció la pobreza, la inseguridad, la inflación. Avanzó el narcotráfico, caímos en mediciones internacionales de calidad educativa y no se logró reducir cifras como las de desnutrición ni mortalidad infantil. Con estas afirmaciones no pretendo acusar con el dedo señalador a nadie, cada uno sabe cuáles son sus responsabilidades. Sino, por sobretodo, alertar que estas realidades son injusticias que padecen millones de argentinos donde el amiguismo y prácticas clientelares de la mano de la corrupción, cual virus, atacan los acuerdos institucionales de la democracia.

Sin embargo, el día de la histórica marcha del 18F temía que estuviéramos anestesiados como pueblo, como ciudadanos. Esta tarde, empapada, rodeada de cientos de miles de personas volví a sentir esperanza. Aquel día, la ciudadanía salió a la calle, no para votar, no porque le tocaron el bolsillo, sino para exigir que queremos vivir en una república donde se respeten los valores y las normas, los poderes del estado sin amiguismos, mafias ni barras.

El 2015, nos presenta una oportunidad inigualable para avanzar en ese camino de esperanza y cambio. De diálogo, de encuentro, de recuperar valores como el trabajo, la producción, la educación y el esfuerzo.

Este es un nuevo tiempo, y para él se necesitan nuevas formas de hacer política. Y en esas nuevas formas, la clave será la cercanía entre los dirigentes y la ciudadanía, trabajar, en equipo, codo a codo.

Entonces, cuándo me pregunten si soy de derecha, de izquierda, este es el momento clave para responder: yo soy argentina y quiero que #ComienceElCambio.

caro-barone-

Comentarios

Ingresa tu comentario