Buenos Aires, 16/12/2017, edición Nº 1858

Entrevista Exclusiva a Alfredo Segatori

En una entrevista exclusiva con parabuenosaires.com,  recién vuelto de México, el muralista argentino Alfredo Segatori, pionero del arte callejero en Argentina, nos habla sobre su trabajo, su reciente experiencia en el extranjero, y su filosofía sobre el arte en el espacio público.   Hasta hace poco, no habías viajado nunca al exterior, y te declarabas orgulloso de ser un artista autóctono de la fauna porteña. Ahora, ¿cómo fueron tus experiencias en...

En una entrevista exclusiva con parabuenosaires.com,  recién vuelto de México, el muralista argentino Alfredo Segatori, pionero del arte callejero en Argentina, nos habla sobre su trabajo, su reciente experiencia en el extranjero, y su filosofía sobre el arte en el espacio público.

 

Hasta hace poco, no habías viajado nunca al exterior, y te declarabas orgulloso de ser un artista autóctono de la fauna porteña. Ahora, ¿cómo fueron tus experiencias en México?

México fue una excelente experiencia. Es la segunda vez que voy. Cuando fui en el 2012, hice una muestra individual en un centro cultural Venustiano Carranza, llamada Espejos Urbanos. Fue una muestra de trayectoria, estaban los laburos que había hecho acá desde que empecé a pintar. Después realice el mural “Zapata” en el lateral de un edificio de Colonia Balbuena, que, además del arma, tiene brocha, aerosoles y pintura. También pinte un mural en la estación del Metro Insurgentes que se llama “En la mesa de los muralistas mexicanos”, donde retomé esto de pintar cosas los lugares a donde voy, un poco de la historia de México, de los muralistas, de Zapata y demás.

Este año volví, pero cambié la temática e hice unas pinturas abstractas, porque me gusta trabajar y conectarme con la energía del color. También me metí en el tema de las culturas originarias de México, como los Aztecas, Mayas, y Olmecas. En playa del Carmen, en la academia Columbus, hice el mural “Mascara de jade”, y en el Metro de “Bellas Artes”, realice “De la piedra al aerosol”, una visión contemporánea de los pueblos originarios de Mexico. Hice una pintura abstracta en el Museo del Juguete, y otra en el Faro de Oriente, es una fábrica de artes y oficios. Hay cuatro faros allá, y todos están en barrios carenciados. Yo les hice un corazón vibratorio en colores llamado “Corazon Latinoamericano”. El barrio era bravo, pero la gente lo tomó muy bien. Fue una muy buena experiencia, con el apoyo de la embajada Argentina en México, la Universidad de Buenos Aires, el Metro de D.F, la Academia Columbus. ¡Y vamos por más!

 

Respecto a lo que pasa en otras partes del mundo, y lo que viste en México ¿cómo ves el panorama del arte callejero acá en Argentina?

Acá, en este momento, es como un paraíso del arte urbano en relación a otras partes del mundo. Pareciera que hizo el camino inverso. Yo comencé en los ’90. En el año 94, vinieron unos chicos brasileños que había conocido en la bienal de San Pablo, fuimos a recorrer las vías y no podían creer que no había ni un grafiti. Allá hacían más tags, firmas. EL grafiti nació en Harlem en los 80’s, con firmas, lo que se conoce como tags. La cosa fue evolucionando y se fue volviendo colorida, mutó en cosas más abstractas y recién ahí comenzaron los dibujos y las cosas más artísticas. Cuando llegó ese momento, ya todo estaba metido en la misma bolsa. Había leyes, y la gente tenía bronca. Decías “Aerosol” y ya está, estaba prohibido y la opinión pública era negativa. Acá en Argentina fue al revés. Siempre me intereso la idea de hacer imágenes en la ciudad, retratar distintas situaciones de la vida cotidiana y eso es lo que comence a pintar en los 90. Después en el 2000 aparecieron unos chicos que comenzaron a hacer grafitis con un poco más de información de lo que se venia haciendo en el exterior y siguiendo esa tendencia arrancaron con grafitis con mas color y a posterior de eso aparecieron los tags. Pero para entonces el arte urbano ya tenía muy buena aceptación. En cambio en otros países, está prohibido desde que comenzaron con las firmas. Y bueno, acá seguimos poniéndo la energia para que Argentina sea el paraiso del arte urbano.

¿Nunca tuviste problemas con la policía o la gente de los barrios?

No, a todos les gusta que haya algo de color en la ciudad.

¿Qué función cumple el arte en la vía pública?

Y es interesante para contrarestar todo lo que tiene que ver con la polución visual como las publicidades y las pintadas políticas, que vienen más del lado del marketing y la publicidad. En cambio lo artístico está conectado a una parte más emocional, más humana. Hacer arte en el espacio público está bueno para que la gente tenga otra devolución de la ciudad, no solo la polución de las publicidades.

¿La cantidad de gente interesada en el arte callejero va en aumento?

Hace unos años que ya estoy dando clases en el Centro Cultural Rojas, este año comienza el 27 de abril y esta abierta la inscripcion. Vienen como 60 personas, y se arman unos lindos batallones aerosolisticos. Es uno de los talleres con mayor concurrencia del Centro Cultural Rojas. En el 98 había hecho los primeros talleres, y después tuve que parar porque no había plata para aerosoles. En el 2008, comenzamos de vuelta y arrancó con todo.

¿Cómo fue la experiencia de el “Ejercito de Artistas” durante el 2001?

Lo del “Ejército de Artistas” lo organizamos con otros artistas. Fue una experiencia muy interesante. Realmente si se da la posibilidad de nuevo me encantaría reciclar la idea. En ese momento fue muy idealista, participó mucha gente. Hicimos 20 eventos interdisciplinarios simultáneos en puntos de alto tránsito. Se pudo sostener un par de veces y después bueno, quedó ahí. Tenía que ver con una idea de expresión artística sin ningún sponsor ni propaganda política, ese era el concepto. Arte en forma pura, que considero que sería lo que se produce sin esas cuestiones.

¿Tenes algún proyecto en mente?

Actualmente tengo propuestas para volver a México, y algunos proyectos en carpeta que vienen desarrollándose acá muy importantes. El 18 de abril me voy a Santiago del Estero a dar unas charlas y a pintar unos murales con mi colega Martín Ron en “Santiago Vive Cultura 2”. Tenemos el gusto de participar en este ciclo de talleres junto a Diego Capusotto, Pedro Saborido, Federico Lupi, Guillermo Fierita Catalano, Mariana Cincunegui, entre otros.

¿Qué diferencias estableces entra la función del arte de caballete, y el arte en el espacio público?

El arte en el espacio público es un trabajo que está abierto a toda la gente, incluso a los que nunca acceden al arte. A los museos va un porcentaje chico de la poblacion. En la calle lo ve todo el mundo, lo aprecia, y gente que nunca fue a una galería lo valora, tanto una persona de bajos recursos como de buena situación económica. Adueñarse del espacio público es pelear un poco con la publicidad, con lo que ya invadió, y además tirar buena onda, mejorar un poco la calidad de vida, la existencia. Me gusta generar momentos de alegría con el arte, arrancarle una sonrisa a alguien, es una de las cosas que me motivan a seguir pintando.

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