Buenos Aires, 24/11/2017, edición Nº 1836

Entrenar en un gimnasio o al aire libre, ¿qué conviene?

Los pros y los contras.

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(CABA) Llega la época del año en que todos se desesperan por empezar a ejercitarse y la pregunta que se hacen es siempre la misma: ¿conviene entrenar en un gimnasio o al aire libre? Y, aunque puede ser una discusión basada en preferencias personales, hay algunos datos a tener en cuenta a la hora de decidirlo.

La principal ventaja de un gimnasio es el equipo, la variedad de pesos que encuentras y las buenas máquinas. Pero también posee muchos contras:

• El encierro puede ser estresante.
Está comprobado que la persona no se relaja lo suficiente mirando sólo paredes. Realizar actividad al aire libre, incluso en medio de la urbanización ruidosa, resulta más relajante. “Mejora la calidad de vida en poco tiempo, liberando tensiones”, asegura la directora del Running Team La Deportista, Laura Urteaga. Y, además, brinda una cuota de sol, lo que mejora el estado de ánimo.

• Podés quedar atrapado en un contrato.
La mayoría de los grandes gimnasios cuentan con contratos de membresía que establecen el pago obligatorio de una cuota mensual por al menos 12 meses. Como un contrato te obliga legalmente a cumplir tu palabra por escrito, no podés simplemente dejar de realizar esos pagos cuando ya no desees ir al gimnasio. Esto provocaría una pérdida de dinero innecesaria.

• Tener que esperar para utilizar las máquinas o cambiar tu rutina por la superpoblación.
A ciertas horas, y más a esta altura del año, no sería extraño encontrar las instalaciones atestadas de personas, con el aparato que necesitas ocupado, por lo que deberás esperar tu turno para realizar el ejercicio o alterar el orden de tu rutina.

• Los espejos que decoran los gimnasios pueden influir en forma negativa.
Según varias investigaciones, observarse todo el tiempo frente al espejo hace que las personas comiencen a observar fallas, especialmente a los que recién se inician en la actividad.

• Equipamiento sucio y mal olor.
Aunque las reglas de cortesía y del propio gimnasio imponen una rigurosa higiene, hay probabilidades de que no sea muy limpio. Además, el mal olor es frecuente en un espacio cerrado donde hay muchas personas transpirando al mismo tiempo.

•Es aburrido.
Correr en una cinta por media hora se torna repetitivo y aburrido, a diferencia de entrenar al aire libre, donde podemos ver diferentes cosas cada día. Además, “una vez que los atletas van tomando ritmo aeróbico, participan en competencias de carrera de calle”, cuenta la directora de La Deportista, lo que hace más motivante el entrenar en grupo al aire libre.

 

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