El reclamo fue formulado ante el Consejo Superior de la UBA, al cabo de una movilización que confluyó junto con los becarios de todas las facultades nacionales y públicas que funcionan en la Ciudad de Buenos Aires, quienes se manifestaron por la equiparación salarial automática respecto de los docentes que son jefes de trabajos prácticos, además de exigir la gratuidad de los estudios de posgrado obligatorios.
Los investigadores y docentes “planteamos un plan de contingencia ante ciertas emergencias, como puede ser un corte de luz, y el resarcimiento económico para quienes estuvieron trabajando y perdieron un montón de materiales y proyectos que llevaban meses investigando”, aseguró a la agencia Télam Damián Molina Torres, docente de la Facultad de Medicina y secretario de prensa de la Asociación Gremial Docente (AGD-UBA).
El dirigente hizo referencia al corte de luz que afectó la zona de la facultad durante más de una semana, veinte días atrás, luego de que una máquina tunelera de una empresa contratista de la Ciudad de Buenos Aires, que procuraba tender una conexión de fibra óptica para el futuro Centro de Convenciones porteño, perforara dos líneas de alta tensión, dejando a unos 110.000 usuarios de Recoleta y otros barrios aledaños sin suministro eléctrico. A raíz de ese corte de luz, que en varios puntos afectados se extendió por más de siete días, muchos de los trabajos de los investigadores de Medicina perdieron la cadena de frío y no pudieron mantenerse por la falta de un generador.
Molina Torres destacó que “se perdieron un montón de proyectos de investigación, muchos reactivos, materiales y mucho dinero, pero no sabemos aún la dimensión de esa pérdida”.
No obstante, señaló que “la UBA informó ayer sobre un relevamiento que realizó, según el cual se perdieron alrededor de 50.000 pesos por laboratorio, y habló de un total de cinco millones, pero no podemos saberlo porque hay muchos materiales y reactivos que estaban en la heladera; después se rompió la cadena de frío; y luego volvieron a ponerse en la heladera. Desconocemos si van a funcionar o no. Hay reactivos, algunos de 10 mil pesos, que no sabemos en qué situación están, entonces estos números parecen escasos y fuera de la realidad”, apuntó el docente, e indicó que “eso lo sabremos a medida que pase el tiempo y debamos usar estos reactivos, y también iremos viendo si se dañaron más cosas”.
Molina Torres enmarcó esta situación dentro de un panorama general en el que “sabemos que la Facultad de Medicina está en emergencia edilicia”, y recordó el estallido que se produjo días atrás de un equipo en el piso 12 del Hospital de Clínicas, que dejó tres heridos.
Por su parte, la secretaria general de AGD-UBA, Iliana Celotto, describió la misma situación y remarcó la necesidad de “hacer un un chequeo para ver lo que se perdió en insumos, en equipos, y que se entregue ese dinero y se compre de inmediato lo que falta para poder reiniciar las investigaciones”.
“Además pedimos que se haga un chequeo sobre cuál es el estado y las necesidades que hay para que esto no vuelva a ocurrir, que se haga un relevamiento de las necesidades edilicias, porque además sabemos que cada vez que hace mucho calor o frío hay un problema con la electricidad en la Ciudad de Buenos Aires”, agregó, y sostuvo que “es una vergüenza que no haya en la Ciudad un generador en los lugares donde se investiga”