En la ciudad, más del 50% de los fallecidos son cremados

En la ciudad, más del 50% de los fallecidos son cremados

(CABA) La madre de Ezequiel Molina murió hace cuatro meses. El último Día de la Madre, él y su hermano tomaron la decisión de llevar al puerto de Olivos la urna que guardaban y esparcir sus cenizas sobre el Río de la Plata, en una ceremonia íntima que compartieron en familia. “Dejamos volar sus cenizas en el mismo lugar en que lo habíamos hecho con las de papá, que se fue hace dos años. Para nosotros es una linda manera de recordarla. Mucha gente va cada vez menos al cementerio a visitar a sus seres queridos y no queríamos que eso nos sucediera a nosotros. El próximo Día de la Madre iremos al río, miraremos al cielo y pediremos por ella en nuestras oraciones”, cuenta Ezequiel, un católico que acaba de enterarse de la nueva norma emitida ayer por el Vaticano.

“No sabía nada -dice-. De lo que me enteré hace poco es de que en algunas iglesias se puede ir a dejar las cenizas de los familiares. Pero el corazón de mamá siempre estará con nosotros, como nos dijo el cura en la misa cuando la despedimos.”

La decisión que tomaron Ezequiel y su hermano no es aislada. Los rituales funerarios vienen en baja desde hace varios años en la ciudad de Buenos Aires y los ritos domésticos tienen cada vez más aceptación. Según los registros de la Dirección General de Cementerios porteña, hoy se realiza un promedio de 1100 cremaciones por mes. “La tendencia de la elección de la cremación va en aumento año tras año y actualmente supera el 50% sobre el total de fallecidos ingresados en las necrópolis de la ciudad autónoma de Buenos Aires”, informaron.

En general, las cenizas de un ser querido se guardan o se esparcen, aunque la segunda opción suele ser la más frecuente, sobre todo en los estratos medios de la sociedad. ¿Dónde? Hay una lista de lugares comunes. Si la urna se guarda, uno de los sitios más mencionados por la gente es el ropero o algún dressoir de la casa. También, como confiaron desde un cementerio privado de Pilar, muchos piden llevarse las cenizas para enterrarlas en el jardín de la casa. Entre los que deciden esparcirlas, suelen elegir el agua o la tierra.

“Hace mucho tiempo que se hacen más servicios para crematorio que entierros, aunque el cambio más fuerte se vio en la última década -dice Antonio, empleado de la cochería Guerrieri Hermanos, frente al cementerio de la Chacarita-. Hoy, según mi experiencia, de cada 10 servicios que entran, siete van al crematorio.”

En Memorial, un cementerio privado en Pilar, las parcelas siguen siendo la modalidad elegida por la mitad de los clientes. Aunque reconocen que las cremaciones aumentan año tras año. Cuentan que desde hace tres años, además de los espacios cinerarios que ya existían en el parque, se sumaron los “intempo ecológicos”, urnas especiales y biodegradables situadas en distintos sectores de los parques. Como el cementerio cuenta con un crematorio dentro del predio, ese servicio cuesta $ 4000, aunque aclaran que este presupuesto no incluye el velatorio, y al valor hay que sumarle las tasas municipales, los traslados y otros impuestos y cambios de jurisdicción, de ser necesario.

En Guerrieri Hermanos informan que por el servicio completo con traslados, velatorio y cremación, el precio es de $ 16.500.

Lo cierto es que hoy la gente prefiere otros ritos y la inhumación de los restos es casi una excepción. NR

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