Buenos Aires, 22/09/2017, edición Nº 1773

En el regreso, continúan las demoras por el cierre de la línea A de subtes

Las decenas de miles de usuarios que habitualmente tomaban esa vía para viajar continúan colmando las paradas de colectivos y otros subterráneos, lo que genera demoras y malestar entre los pasajeros. (Ciudad de Buenos Aires) El sábado pasado, con el fin de realizar reformas, el gobierno de la Ciudad cerró hasta el 8 de marzo el servicio de subte que une las estaciones de Carabobo, en el barrio de Flores,...

Las decenas de miles de usuarios que habitualmente tomaban esa vía para viajar continúan colmando las paradas de colectivos y otros subterráneos, lo que genera demoras y malestar entre los pasajeros.

(Ciudad de Buenos Aires) El sábado pasado, con el fin de realizar reformas, el gobierno de la Ciudad cerró hasta el 8 de marzo el servicio de subte que une las estaciones de Carabobo, en el barrio de Flores, y Plaza de Mayo, en el centro porteño.

Por ello, los aproximadamente 70 mil pasajeros diarios que tiene el servicio durante el mes de enero debieron buscar medios de trasporte alternativos, lo que generó largas colas en las paradas de colectivos que se encuentran cerca de las estaciones del subte.

En Primera Junta, las colas de pasajeros de las distintas líneas de colectivos se entremezclaban y generaba confusión en algunos usuarios.

Juana, de 54 años dijo a Télam que “ahora tardo mucho más en llegar a mi trabajo y la verdad se viaja bastante mal”.

La mujer, que es usuaria habitual de la línea A, señaló que “por suerte este colectivo (el 132) tiene muy buena frecuencia, sin embargo tengo que esperar bastante para poder s
ubir a uno ya que vienen muy llenos”.

Unos metros más atrás en la parada del 103, Ana, de 62 años, señaló que “viajo hasta la Universidad Católica, y tardo 45 minutos en un viaje que en el subte me llevaba 20”.

“Por suerte esta línea piensa un poco en la gente y puso algunos servicios adicionales que salen desde aquí, por lo que llegas a  viajar sentado. De otra manera sería imposible ya que muchos llegan llenos y ni paran”, asegura.

En la parada del 5, Brenda ve como un interno baja gente sin abrir la puerta y dice “es muy difícil viajar desde que no funciona el subte”.

“En realidad el tiempo de viaje es casi el mismo, pero tengo que salir casi media hora antes de mi casa para poder subir a algún colectivo”, indicó la joven de 23 años.

Por otra parte, la suspensión temporaria de este servicio tuvo también un impacto directo en la cantidad de usuarios que utilizan la Línea E, donde desde el lunes último se observa un gran aumento en la cantidad de usuarios de utilizan  ese ramal que une las estaciones de Plaza de los Virreyes y Bolívar.

La situación puso al borde del colapso el servicio, que no fue reforzado y que “sigue teniendo los mismos inconvenientes y retrasos de siempre”, según coincidieron en relatar algunos usuarios consultados por Télam.

La Línea E corre por debajo de las avenidas Eva Perón, Directorio y San Juan, y en la mayoría del recorrido lo hace en forma paralela, y a unas 15 cuadras de distancia, de la suspendida Línea A, que transita por debajo de Rivadavia y Avenida de Mayo.

A raíz de la proximidad, miles de usuarios caminan diariamente las cuadras que separan un ramal de otro y utilizan la Línea E para llegar a Plaza de Mayo o a Retiro, haciendo combinación con la Línea C en la estación Independencia.

“En los horarios pico ya es prácticamente imposible subir a los vagones diez estaciones antes de llegar a Bolívar y ante esto el Gobierno de la Ciudad no hace nada para reforzar y mejorar el servicio”, se quejó José, un usuario de la Línea E.

Los servicios de transporte alternativos tampoco fueron reforzados en el recorrido de la Línea E, que atraviesa los barrios de Flores Sur, Parque Chacabuco, Caballito, Boedo, San Cristobal y Monserrat, y que en combinación con el Premetro llega hasta el barrio de Villa Lugano.

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