Buenos Aires, 23/09/2017, edición Nº 1774

Sin servicio en la línea A, viajar se convierte en una pesadilla colectiva

Interminables colas en las paradas de colectivo, demoras de hasta hora y media para llegar a destino y  transito colapsado en el corredor oeste porteño y altas temperaturas; decenas de miles padecen la decisión del Gobierno porteño de cerrar la línea A de subtes por al menos dos meses. (Ciudad de Buenos Aires) Una pesadilla. Eso es lo que viven desde ayer los pasajeros de transporte público como resultado del...

Interminables colas en las paradas de colectivo, demoras de hasta hora y media para llegar a destino y  transito colapsado en el corredor oeste porteño y altas temperaturas; decenas de miles padecen la decisión del Gobierno porteño de cerrar la línea A de subtes por al menos dos meses.

(Ciudad de Buenos Aires) Una pesadilla. Eso es lo que viven desde ayer los pasajeros de transporte público como resultado del improvisado plan del brillante Juan Pablo Piccardo, titular de Sbase, para hacer notar la toma de poder de los subtes por parte del Gobierno porteño, con la intempestiva decisión de cerrar la línea A para reemplazar las queridas formaciones con las que el popular Rodríguez Larreta imaginó hacer un asado.

Si bien la Ciudad atraviesa su quincena tradicionalmente más vacía del año por la época de vacaciones, esa condición no pareció ser un alivio al padecimiento que, sumado a las altas temperaturas, soportaron los pasajeros de subtes, trenes y colectivos.

Con este panorama, se espera para las semanas próximas que la situación empeore antes de mejorar.

En tanto, la diputada porteña María José Lubertino apeló el fallo que rechazó su pedido para que la Justicia impida el cierre de la línea y el servicio vuelva a la normalidad. El caso está ahora en manos de la jueza Lopez Vergara.

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