Buenos Aires, 28/03/2017

En el conurbano, los hogares con chicos registran mayores niveles de pobreza

El grueso corresponde a grupos que viven en villas y asentamientos, poseen menores niveles educativos y empleo precario del Jefe de Hogar.

(PBA) Los hogares con chicos registran mayores niveles de indigencia y pobreza que el resto de las familias. Mientras la indigencia golpea al 3,2% de la población, en las familias con chicos trepa al 8,6%. Y la pobreza promedio del 32,6% salta al 43,8%.

Según los datos del Observatorio Social de la UCA, de los 13 millones de pobres, agudizado en los últimos tres meses con los 1.400.000 de “nuevos pobres”, tienen la siguiente particularidad: el grueso corresponde a las familias con chicos, que viven en particular en el conurbano bonaerense, en villas y asentamientos, que poseen menores niveles educativos, con empleo precario del Jefe de Hogar, aunque también entre trabajadores que se desempeñan jornada completa en empleos registrados o en blanco. No obstante, se registra también un ascenso entre los hogares sin niños que del 7,9 sube al 10,5%.

Esta estructura de indigencia y pobreza – que no es nueva ya que este deterioro social que rondaba entre el 35-40% viene en ascenso desde 2011 en adelante y no incluye la población rural– muestra un cuadro social agravado porque a la insuficiencia de ingresos en relación a una canasta básica familiar se suman condiciones de vida precarias, hacinamiento, precariedad laboral y baja formación educativa. Y que los chicos se desarrollen en esas condiciones tan adversas es también un factor de reproducción de la pobreza por la precariedad alimenticia y por el impacto negativo en materia cultural, educativa y laboral que implica criarse en un ambiente de privaciones básicas.

Este grave cuadro social tiene lugar a pesar, como indica el Observatorio Social, que la mayoría de esas familias cobran las Asignaciones Familiares y la Asignación Universal por Hijo y también las pensiones no contributivas con los cambios y aumentos vigentes desde comienzos de marzo.

Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social, en conversación con Clarín dijo que “es evidente que estamos en un período de transición y que salir de la situación actual -sea heredada o provocada- no será fácil. Pero también es cierto que deben cuidarse las necesidades de subsistencia de los más pobres y controlarse a aquellos formadores de precios que poco han aportado a una situación de mayor equilibrio. Lejos todavía de otros cambios estructurales, es al menos urgente reactivar la inversión y la generación de más y mejores empleos, o, en su defecto, promover alternativas laborales de empleo decente de tipo social, hasta tanto no se reactiven la demanda de trabajo a nivel privado”.

Salvia considera que “hacia adelante, en tanto no afecte la desocupación, cabría esperar una mejora con la entrada en vigencia de los acuerdos salariales. Sin embargo, también es de esperar que los aumentos tarifarios y su impacto sobre la formación de otros precios produzca ajustes no sólo sobre las clases medias sino también sobre estos segmentos y los sectores más pobres, aunque para estos últimos las tarifas sociales serán sin duda un alivio”. NR

Predio tomado, en un lote del frigorifico Firescor sobre Montevideo. y calle 169 en Quilmes. El 04_10_2011 Foto: Fabian Marelli

Fuente: Clarín

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