Buenos Aires, 13/12/2017, edición Nº 1855

En Balvanera, una ONG abre a los adolescentes las puertas al trabajo

En Balvanera, jóvenes de 13 a 24 años se capacitan gratuitamente en el uso de herramientas tecnológicas, reciben apoyo escolar y son acompañados en el proceso de inserción laboral por la organización social “Puerta 18”, por la que ya pasaron más de 900 adolescentes. “Este lugar me encanta porque aprendo, me divierto, me relaja”, dice Clara de 16 años, que llegó a los 13 a la ONG “donde practico con...

En Balvanera, jóvenes de 13 a 24 años se capacitan gratuitamente en el uso de herramientas tecnológicas, reciben apoyo escolar y son acompañados en el proceso de inserción laboral por la organización social “Puerta 18”, por la que ya pasaron más de 900 adolescentes.

“Este lugar me encanta porque aprendo, me divierto, me relaja”, dice Clara de 16 años, que llegó a los 13 a la ONG “donde practico con distintos programas de la computadora porque quiero aprender de todo”.

Ella canta, tiene un grupo de rock y planes a futuro que incluyen trabajar como secretaria y ser médica obstetra.

Llegó a “Puerta 18”, en el barrio porteño de Balvanera, porque vivía cerca y su mamá la animó a averiguar de qué se trataba. Ahora, vive en Ezeiza, tiene que viajar casi dos horas hasta la organización, “pero vale la pena”, asegura.

Su historia se repite, con las particularidades de cada joven, en los testimonios escuchados por Télam una tarde compartida en la sede de la calle Zelaya, donde mientras chicas y chicos se ejercitan sobre uso de programas informáticos, otros preparan las materias que deben rendir en marzo.

“Los chicos vienen a capacitarse, pero también es un espacio de encuentro, un lugar de referencia”, explica Federico Waisbaum, coordinador general de “Puerta 18”.

A lo largo del año los jóvenes tienen la opción de realizar talleres de producción musical, de robótica, de diseño gráfico, de páginas web, de indumentaria; de efectos especiales, de fotografía, de animación 2D y 3D, de dibujo, de periodismo 2.0, de radio, de arte urbano y grafitis y de producción integral de cine y video.

Esta última opción es la que eligió Jonathan Moya, de 19 años, que llegó hace cuatro a la organización. “Descubrí que el cine, la animación, los efectos especiales son lo mío”, comparte.

Por eso, este año, comienza su etapa universitaria en esta especialidad.

Jonathan es además uno de los voluntarios, que junto a profesores de distintas especialidades, dicta talleres y ayuda en sus trabajos escolares a otros chicos.

Los cursos tienen certificados otorgados por la Universidad Tecnológica Nacional, que también aporta docentes para dictar algunos de los cursos.

“La única condición para participar de los proyectos es no dejar la escuela”, aclara Waisbaum, “por eso sumamos un taller de tecnología para la escuela, porque por más que manejen las herramientas informáticas y desarrollen proyectos digitales, muchas veces no les va bien en la escuela”, agrega.

 

“Nos dimos cuenta de que era necesario abrir este espacio donde les ayudamos a preparar las materias, los trabajos prácticos, los exámenes, incluso utilizando las herramientas tecnológicas para mejorar su formación académica”, señala.

Una habitación colorida, espaciosa y cómoda es donde los chicos preparan las materias que rendirán en marzo, clases amenizadas con música y voces adolescentes.

“Qué bueno que me sacaste para hacer una nota” dice pícaro Claudio, de 16 años, que toma un descanso en la preparación de Educación Cívica.

Hace dos años y medio que llegó a “Puerta 18” y “la fotografía es lo que me gusta, quiero seguir una carrera que tenga que ver con eso, pero primero tengo que terminar la secundaria”, afirma. Y vuelve a clase “donde aprendo y me divierto”, añade.

Además, la ONG integra la red “Computer Clubhouse”, una iniciativa que desarrolla una metodología de aprendizaje surgida desde el Museo de Ciencias de Boston y el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT).

“Somos los representantes en la Argentina de esta red cuyo objetivo es que los chicos generen proyectos y una vez al año se encuentran con sus pares de otros países en Estados Unidos”, explica Waisbaum.

El coordinador también destaca el trabajo “con organizaciones del barrio, como Rioba (Red de organizaciones de Balvanera y Almagro) y los talleres que hacemos en el Bajo Flores y Villa Lugano”.

A partir de este año sumaron el programa “+18” mediante el cual “generamos acuerdos con empresas, pensando en los jóvenes que pueden insertarse en el mundo laboral”, cuenta el directivo de la organización.

La idea es que sean “experiencias en espacios profesionales, cortas, cuidadas, donde los chicos tengan la oportunidad de ganar experiencia y sumar a su currículo”.

En breve “van a entrar a trabajar tres chicos en el Banco Hipotecario en distintas aéreas”, adelanta.

Y añade que “esto es artesanal, no buscamos grandes espacios, porque conocemos a cada chico y nos importa acompañarlos en sus tiempos”.

“Puerta 18”, una invitación novedosa para que los adolescentes compartan un espacio de capacitación y contención.

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