Buenos Aires, 11/12/2017, edición Nº 1853

En 2013 la gestión nacional va a examen

  Por Ricardo Rouvier* El escenario 2013 se presenta en forma anticipada con una particular complejidad. Es un  año electoral, con una elección de medio término, donde la gestión nacional va a examen. Tcasa rosadaambién, al ser una elección legislativa y no ejecutiva, la conducta del votante varía y se dispersa en mayor medida buscando más afinidad ideológica que eficacia gubernativa. El kichnerismo enfrenta un desafío particular en razón de que...

 

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Por Ricardo Rouvier*

El escenario 2013 se presenta en forma anticipada con una particular complejidad. Es un  año electoral, con una elección de medio término, donde la gestión nacional va a examen. Tcasa rosadaambién, al ser una elección legislativa y no ejecutiva, la conducta del votante varía y se dispersa en mayor medida buscando más afinidad ideológica que eficacia gubernativa.

El kichnerismo enfrenta un desafío particular en razón de que depende de cómo le vaya en las elecciones podrá aspirar o no a la reforma constitucional y a la reelección de la presidente Cristina Fernández; es decir que la cuestión de la sucesión va a ser uno de los grandes temas de la agenda política del año a iniciarse.

La oposición juega a su vez, una posibilidad de mayor protagonismo que hasta el momento no ha tenido y espera fortalecerse en el poder legislativo. Tendrán como eje principal de propaganda electoral, la oposición a la re re; mientras el oficialismo mostrará resultados de gestión.

Es probable que como organización política el FpV /PJ vuelva a obtener el mayor caudal de votos ratificándose como primera minoría. Pero, una cosa es un resultado como el 31/32% de 2009 , o el 48% que posibilita la reelección. Por el momento, las encuestas indican que si las elecciones fueran hoy el oficialismo obtendría alrededor de un 40%.

Ambos actores políticos: oficialismo y oposición van hacia el 2013 cruzados con la competencia electoral. Pero esto no completa el escenario. Según las previsiones de los economistas el PBI será mejor que en 2012, pero no mucho más, y con un nivel inflacionario similar es previsible suponer que va a haber una puja distributiva importante.

Algunas variables serán favorables , y otras no tendrán peso; el  superávit comercial se va a mantener por el volumen y el precio de los productos primarios; el consumo interno no sufrirá variaciones significativas, y  las obligaciones sobre la deuda externa son menos gravosas para el año que comienza. No se prevén turbulencias alrededor del tipo de cambio, que continuará administrado, y tal vez con mayor velocidad devaluatoria, para acercarse a los índices reales  de precios al consumidor.

Entonces, todo indica que el año será predominantemente político, tanto por la cuestión electoral ya mencionada, sino también porque, sobre todo en el peronismo, las variaciones, las conjeturas o directamente las acciones que involucran a la conducción de la presidente, los gobernadores, los intendentes y las organizaciones creadas en este tiempo tejerán y destejerán el entramado de las ambiciones y las ideologías.

Pensamos que la superestructura Unidos y Organizados va a operar como un partido y tendrá protagonismo alrededor de la confección de las listas de oferta electoral, siempre con la supervisión de Cristina Fernández de Kirchner.

Hay un factor cuya evolución es impredecible; y es respecto a una parte de la  opinión pública que se ha manifestado, en las protestas callejeras,  durante 2012 en dos oportunidades; y cuya incidencia en el tablero político es desconocida. Como no responde a estructuras políticas y sociales organizadas su aparición o desaparición es muy difícil de predecir.

 

* Titular de la consultora Ricardo Rouvier & Asociados

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