Buenos Aires, 22/11/2017, edición Nº 1834

Empresas y supermercados vuelven a intentar burlar los Precios Cuidados

Las empresas vuelven a utilizar viejos artilugios que usaban cuando aun trabajaba Guillermo Moreno.   (CABA) Desde el promedio de edad de los funcionarios hasta un trato mucho más amable, son varias las cosas que cambiaron en la Secretaría de Comercio con el reemplazo de Guillermo Moreno por Augusto Costa. Sin embargo, lo que se mantuvo prácticamente inalterable fueron las estratagemas a las que apelan las empresas fabricantes y los supermercados para eludir...

Las empresas vuelven a utilizar viejos artilugios que usaban cuando aun trabajaba Guillermo Moreno.

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(CABA) Desde el promedio de edad de los funcionarios hasta un trato mucho más amable, son varias las cosas que cambiaron en la Secretaría de Comercio con el reemplazo de Guillermo Moreno por Augusto Costa. Sin embargo, lo que se mantuvo prácticamente inalterable fueron las estratagemas a las que apelan las empresas fabricantes y los supermercados para eludir los controles de precios oficiales, en la mayoría de los casos con la vista gorda de los funcionarios.

Si bien los empresarios reconocen como un adelanto la decisión del equipo que lidera Costa de dejar por escrito los acuerdos, como sucede con los Precios Cuidados, en voz baja advierten que en muchos casos continúan aplicando los ardides que aprendieron negociando mano a mano con Moreno.

Éstos son algunos de los atajos a los que apelan las empresas:

Lo mismo, pero más chico

Para burlar los congelamientos, una de las tácticas más usadas por las empresas en tiempos de Moreno, y que ahora se repite, es la reducción de los paquetes, para ofrecer menos cantidad de un producto sin tocar el precio, lo que en los hechos implica un aumento encubierto. Un ejemplo es el de la marca de pañales Baby Sec, de la compañía Papelera del Plata, que en la revisión de precios de julio bajó el precio en $ 2 para las presentaciones que integraban Precios Cuidados, pero al mismo tiempo redujo la cantidad de unidades, lo que implica un incremento real de entre 4 y 7%. Pero antes que Papelera del Plata, Mondelez ya había hecho lo mismo con las galletitas Express, y Coca-Cola con el agua mineral Kin.

Cambio de marca

En otros casos, lo que hacen las empresas es cambiar de marcas de manera de reducir el impacto del congelamiento de precios en su negocio. Fue la decisión que tomó Molinos hace un par de meses, cuando retiró de la lista oficial a su marca principal de arroz Gallo, dejando en su lugar a Lucchetti, una línea más económica de la misma empresa.

La trampa de los ponderados

En la mayoría de los casos, las tácticas para burlar los controles están a cargo de las empresas y en la Secretaría de Comercio se limitan a hacerse los distraídos. Sin embargo, en ciertas circunstancias es el propio Gobierno el que apela a medidas “para la tribuna“.

El mejor ejemplo es lo que sucedió hace un par de meses cuando se inició la segunda ampliación de la lista de Precios Cuidados. El ministro Axel Kicillof había informado que la nueva lista venía acompañada con un incremento promedio del 4%.

Pero al mejor estilo de los aumentos ponderados de la época de Moreno, el 4% se lograba compensando subas mucho más altas en los productos sensibles de la canasta básica, como la yerba mate (que sufrió una suba del 10%), azúcar (8%) y jabón en polvo (9%), y dejando congelados el dulce de batata Arcor y los jugos Mocoretá.

Sacrificio de productos

De los tiempos de Moreno también viene la política de las compañías de sacrificar alguna marca o producto en el que se termina trabajando prácticamente a pérdida para obtener el visto bueno oficial para aumentar el resto de su portafolio. El mejor ejemplo en la época morenista era el Big Mac, que McDonald’s había dejado de promocionar en sus locales porteños porque el Gobierno le había pedido que lo mantuviera un 50% más barato que el resto de sus sándwiches.

Ahora algo parecido ocurre con la marca de agua Bonaqua, de Coca-Cola, que originalmente había sido lanzada para competir contra las marcas líderes como Villa del Sur, Villavicencio y Eco de los Andes, y hoy, de la mano de Precios Cuidados, es un 20% más barata.

Congelamientos a cambio de DJAI

Para las grandes cadenas de supermercados, los Precios Cuidados se convirtieron en una moneda de cambio para negociar con el Gobierno alguna facilidad en el ingreso de mercadería importada. El modelo no nació con la llegada de Costa y Langer a la Secretaría de Comercio, y con algunas variables es la misma política que había implementado Moreno. “A cambio de adherir a Precios Cuidados, a las grandes cadenas de retail se les agilizaron los pedidos de ingresos de mercadería china“, denunció la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), que contrastó que en rubros como textiles o audio y video la presencia de los artículos chinos en las góndolas de los supermercados se duplicó en los últimos seis meses.

Los chinos sólo para la foto

Otra práctica que se mantuvo inalterable es la adhesión de palabra de los autoservicios chinos a los acuerdos de precios. Los comerciantes orientales no tienen ningún problema en participar de las ceremonias oficiales y después seguir trabajando como si nada hubiera pasado. Según la Secretaría de Comercio, en la actualidad sólo en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires hay más de 200 autoservicios chinos adheridos a Precios Cuidados, pero en los hechos prácticamente no se encontraron los productos de la canasta. El carácter testimonial de la adhesión de los chinos a Precios Cuidados llega a tal punto de que el comercial protagonizado por Andrés Chiang, que se emite en los entretiempos de Fútbol para Todos, en realidad no se filmó en un autoservicio oriental sino en un supermercado de Avellaneda de la cadena Josimar, según dicen los comerciantes.

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