Emprender en momentos de crisis

Emprender en momentos de crisis

(CABA) “Amo mi trabajo pero quería hacer algo mío, un diseño que nadie me cambie, en especial en estos tiempos de crisis cuando todos opinan y quieren abaratar. Entiendo que los costos son claves a la hora de fabricar, pero en la Argentina no tenemos costos tan bajos como en China y creo que única manera de competir no es con el precio si no ofreciendo algo diferente y de calidad”, cuenta Teresita Galindo, una diseñadora de indumentaria de 41 años que trabaja en una importante fábrica de lencería y, además, acaba de lanzar su propia línea de ropa y accesorios propia llamada TCG celebrateyourindividuality. “Sigo trabajando en la fábrica y me pagan bien, pero quería tener algo propio”, agrega.

Otra diseñadora que también decidió realizar su propio negocios, aunque por razones diferentes, es Viviana Lange. “Estaba cansada de la rutina de la oficina y necesitaba emprender algo que me permitiera manejar mis tiempos y poder disfrutar del crecimiento de mis hijos”, cuenta. Ella lanzó Tienda Viviana Lange, que incluye indumentaria, productos de aromaterapia y una línea gourmet. La idea original era tener un ingreso extra pero con el tiempo ese dinero se tornó indispensable. “En diciembre cuando finalmente cerró la fábrica donde trabajaba en el área de ventas, decidí incorporar mermeladas, salsas y productos delicatessen en mi tienda”, revela Lange.

Y aunque muchas personas en tiempos de crisis económica prefieran aferrarse al sillón de su oficina, hay muchas otras que sienten que es el momento adecuado para animarse, y así lo refleja el último informe mundial denominado Global Entrepreneurship Monitor (GEM), que en el país cuenta con la participación del Centro de Entrepreneurship de la escuela de negocios IAE. Según este relevamiento el 29% de los adultos argentinos, de entre 18 y 64 años, declaran que esperan emprender en algún momento de los próximos tres años.

Los emprendedores tienen una idea o detectan una oportunidad y deciden hacerla realidad. “Emprendedores así son un buen espejo en el cual vernos reflejados como argentinos. Una cultura que deposita menos ilusión en genialidades aisladas y supuestamente salvadoras, y descansa más en la convicción de hacer cada uno su parte sin esperar el milagro que nos evite el sacrificio y nos regale el éxito”, afirma María Julia Bearzi, directora ejecutiva de Endeavor Argentina.

Para Silvana Carrera, comerciante de 33 años, la crisis económica fue el detonante que la impulsó a lanzar su propia marca de zapatillas. “Trabajé durante diez años en una multinacional pero a fines de 2014 la empresa se fue del país. Por aquel entonces teníamos con mi ex marido un local de ropa de hombres donde vendíamos zapatillas tipo urbanas y nos dimos cuenta que muchos adolescentes demandaban zapatillas que pudieran usarse tanto de día como de noche pero a un precio accesible. Así nació la idea de realizar nuestra propia marca de zapatillas Vitto Calzados”, relata con orgullo Carrera.

Para Galindo comenzar en este momento tiene más que ver con un desafío personal, pero confía que se trata de un buen momento para comenzar. “Muchas marcas de ropa comenzaron o crecieron mucho en la crisis de 2001 porque las grandes fábricas comienzan a achicarse y los proveedores necesitan también de los pequeños clientes”, señala.

Según Sebastián Sanga, socio del instituto de capacitación EducacionIT, resalta que en época de crisis los microemprendimientos basados en ventas directas de productos y servicios a un precio accesible son los que más se desarrollan. “En esos momentos lo ideal es emprender en negocios que puedan competir por precio con otras marcas debido a que las primeras marcas pierden ventas y las segundas ganan, ya que el consumidor busca el mejor precio en tiempos de incertidumbre.”

Ezequiel Calcarami, vicepresidente de Asociación de Emprendedores de Argentina (ASEA), cree que definitivamente los momentos de crisis son buenos para emprender. “Por sus estructuras y procesos, en tiempos de crisis las empresas grandes son menos flexibles, les cuesta más adaptarse. En cambio, los emprendimientos que nacen de la creatividad de los emprendedores son más flexibles en momentos de incertidumbre y desequilibrio económico”, considera.

Mensajes positivos

Más allá buscar calidad en los productos, las emprendedoras concuerdan con que los consumidores valoran mucho el trato personal y los mensajes positivos. “Además, la gente valora mucho al emprendedor que hace todo solo porque está cansada de los grandes monopolios, de lo masivo y está dispuesta a pagar un precio razonable por algo que lo valga”, dice Galindo.

Lange coincide y agrega: “El público necesita sentirse mimado y escuchado, y valora el trabajo hecho con amor y pasión”.

Pero no sólo los mensajes positivos se dan en la comunicación Galindo, por ejemplo, tuvo la buena idea de incluir en cada prenda un mensaje. “Diseñé una remera con un cierre a la que llamo ‘remera que cierra ciclos’. Quiero hacer ropa inspiradora y motivadora porque pienso que a todos les gustaría tener su remera de la suerte”, dice sonriente.

FUENTE: LA NACIÓN.

S.C.