Buenos Aires, 30/05/2017

Emilio Lafferriere: “Sería bueno que el kirchnerismo se llame a una autocrítica”

El funcionario del PRO Emilio Lafferriere analiza la conducta del kirchnerismo luego de dejar el poder

(CABA) El kirchnerismo, a pocos meses de dejar el poder parece intentar no dejar de gravitar en la escena política, sin tomarse respiro. Sería bueno, saludable, antes de querer influir sobre una coyuntura que democráticamente le dio la espalda, se llame a una autocrítica y no concentre sus esfuerzos en poner trabas y palos en la rueda. Sería un signo de madurez que, quizás, le traiga mayores beneficios, después del amargo cuadro de situación que nos dejó a los argentinos.

Gobernaron 12 años. Dejaron más del 30% de pobreza creciente. Luego de 12 años el resultado es que el 42% de la población en el país no tiene cloacas, agua corriente ni conexión de gas. El 40% de las rutas del país están destrozadas. En la etapa de mayor prosperidad nacional, desperdiciamos 4 años de déficit fiscal y de exportaciones, y una caída acumulada del PBI con respecto al 2011. Según Unicef hay 4 millones de chicos que viven en la pobreza. La educación y la salud, en la mayoría de las provincias, sufrieron una de las peores caídas en décadas.

Los legisladores del FPV ahora pretenden marcarle a la nueva gestión recetas con una ley para evitar despidos. La misma que rechazaron cuando eran gobierno, porque –como dijeron ellos mismos en su momento- conspiraba contra la generación de empleos.

Es notable. Nos dejaron a los argentinos un país con una bomba de tiempo activada y con la población altamente preocupada. Dejaron una economía llena de desajustes y cepos. En 12 años, una inflación de mas de 700%, la mas alta del mundo. Entre 2003 y 2015 el empleo público creció el 64%. Dejaron el déficit fiscal más alto de toda la historia argentina. Dejaron la crisis de los holdouts abierta, acentuando el aislamiento internacional y el país embargado en todo el mundo. Las reservas del Banco Central que dejaron es la más baja de todos los países de Latinoamérica.

En los últimos años asistimos al más alto despilfarro de emisión de dinero en una década, y de la toma por asalto de los fondos de los jubilados para financiar los punteros políticos. Los años de atraso cambiario, de atraso tarifario, ocultamiento de la inflación, solo generaron malos servicios públicos, mayores déficits y falta de inversión, lo que generó falta de gas, de luz, de energía, combustible que en algún momento lo pagan los que menos tienen. Quien decía que se preocupaba por los pobres muestra su peor cara de insensibilidad, cuando se descubre al momento de irse el velo que escondía sus mentiras. ¿Dónde quedaron los millones de dolares de subsidios transferidos a las empresas de servicios en estos años? Será tarea de los jueces determinarlo.

Dejaron una economía estancada que no crece desde hace más de 2 años. Los cepos y restricciones contrajeron la actividad económica al extremo. Al 10 de diciembre de 2015 dejaron una desocupación creciente récord de 1.200.000 personas y más de 3.800.000 trabajando en negro. No pareció que hayan estado muy preocupados por una cobertura legal para esos compatriotas.

La infraestructura marca un hito histórico en los indices de corrupción y desidia; se preocuparon más por la acumulación personal a costa del esfuerzo de la gente. Día a día se descubren hechos de corrupción por obras públicas que no se hicieron. El presupuesto de Vialidad Nacional creció en más de 10 veces en la última década, y la mitad de las rutas del país están dinamitadas y destrozadas. Existen registro de irregularidades en más de 930 obras revisadas.

Menciono la obra pública porque es una generadora de empleo neta. Con tantas obras que se pagaron pero no hicieron no pareció verlos tan preocupados por generar empleos ni mucho menos por cuidarlos.

Usaron al Estado para ejercer el terror. La SIDE, la AFIP, entre otros organismos, fueron la herramienta (como las cadenas nacionales, y toda la red de medios estatales y para estatales) para silenciar, manipular y perseguir a empresarios, políticos, periodistas, intelectuales, gente de la cultura y todo ciudadano común que expresara un pensamiento distinto al relato oficial.

Destruyeron el Estado. Denigraron a los trabajadores. Destruyeron el empleo. Estancaron la actividad económica. Utilizaron la inflación, los cepos, el robo a los jubilados como herramienta de política económica. Naturalizaron la corrupción, la desidia, las mafias enquistadas, la inseguridad, la mentira, la división y el odio entre los argentinos.

El modelo de inclusión social y crecimiento del que tanto habló el gobierno fue una ficción. Nos llevaron a la pobreza y a la exclusión.

Después de la década más próspera de la historia tenemos el récord mundial de inflación y de crecimiento de la pobreza. Corrompieron a la sociedad y nos acostumbraron a la impostura. Hoy, sin darse por vencido, siguen poniendo palos en la rueda. Pero van a encontrar un gobierno firme y plantado, trabajando contra reloj con todos sus equipos en la recuperación de la Argentina con objetivos claros urgentes: bajar la inflación, cuidar y generar empleos, hacer crecer la economía. No hay tiempo para distracciones.

Los mismos que entregaron una economía llena de desajustes nos quieren hacer creer que con la aprobación de una ley van a cuidar el empleo que no cuidaron en una década. Todos saben que es para demorar la salida de la crisis que ellos mismos provocaron. Confirman día tras día que poco les interesa la angustia de los argentinos.

Quieren hacer creer que hay un gobierno insensible. ¿A alguien se le puede ocurrir que este gobierno no trabaja para paliar los desaguisados generados por el anterior gobierno que le anulaba la dignidad a los mas vulnerables? Sólo como dato: el amplio abanico de medidas sociales tomadas por el gobierno de Cambiemos en estos meses están llegando de manera directa a más de 18 millones de argentinos, varios millones más de compatriotas que durante el gobierno de Cristina Kirchner.

Las medidas urgentes y dolorosas son consecuencia de una década de ensañamiento del país como nunca antes se había registrado, por un entorno presidencial que se hizo rico (en cientos de millones) y hoy deberá rendir cuentas ante la Justicia.

Es hora de poner todo el granito de arena de la solidaridad con la nueva gestión. El kircherismo puede hacer o no su proceso de autocrítica, pueden ser maduros o seguir tratando al país como un jardín de infantes.

Los argentinos, con el esfuerzo de todos pero librados al fin de esta pesadilla, vamos a salir adelante y a crecer con toda la energía. NT

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